Engels a Marx
en Londres

Manchester, 5 de mayo de 1862

Querido Mohr:

La semana pasada tuve mucha faena de oficina, y además me sentía algo indispuesto, por lo que no pude escribir. Te devuelvo adjunta la noble carta de Friedländer. ¡Qué ideas tan raras se hacen esas gentes de Londres!

En cuanto a la *Tribune*, encuentro en el *Manchester Examiner and Times*, bajo el «literary gossip»[^1], la noticia de que Dana se retira de la *Tribune* «on account of differences of opinion with Mr. Horace Greeley»[^*]. Este viejo asno «with the face angelic»[^3] parece ser, pues, el culpable de todo. Pero yo no dejaría plantados a esos tipos así como así, sino que escribiría por lo menos a Dana pidiéndole más explicaciones, qué significa todo eso y quién va a dirigir ahora la *Tribune* en su lugar, para que sepas a quién debes atenerte. Si esos sujetos quieren romper, que por lo menos lo digan; yo no me tragaría esas indirectas sin más ni más. Si luego pasas a otro periódico neoyorquino, siempre podrán decir que fuiste tú quien se dejó seducir por otros. Además, alguna razón tendrán que dar.

Borkheim me escribe que te ha pagado el resto del dinero; espero, pues, que te hayas librado ya del arresto.

Ad vocem[^*] Ariadna, con seguridad tengo razón. Las viejas constelaciones existen todavía todas en los mapas modernos. Lo que afirma Diodoro no es ninguna autoridad. Ese tipo no era astrónomo. Además, todo dependería del texto exacto. Yo apostaba por constelación. Pero más tarde se me ocurrió a mí también que Ariadna figura entre los asteroides recientemente descubiertos, cosa que, naturalmente, es por completo ajena al asunto.

Lo que quisiera, aparte de los *Estimates* del *Wardepartment*[^©] (para 1862), es un documento[^?] presentado al Parlamento en el que se exponga la nueva organización del ejército indígena de la India (tal como existe ahora, desde 1861), es decir, el número de regimientos con sus nombres nuevos y antiguos, según se conservan ahora o se han numerado de nuevo.

¿Puedes conseguirme la *Free Press* de abril? Para mayo intentaré procurármela aquí.

Sobre América:

1. Batalla de Corinth. Figura al lado de todas las grandes batallas modernas bien reñidas, en las que las fuerzas son bastante equilibradas. Eylau, Wagram, Lützen, Bautzen (aquí los franceses eran bastante más fuertes, pero sin caballería, y por ello impotentes para la persecución), Borodino, Magenta, Solferino. La batalla arde, como dice Clausewitz, como pólvora húmeda, consume lentamente a ambas partes, y al final las ventajas positivamente conquistadas por el bando vencedor son de naturaleza más moral que material. En todo caso, la ventaja momentánea que Beauregard obtuvo el domingo fue mucho más intensa y mayor que la que Grant y Buell consiguieron el lunes. El grueso de los trofeos quedó en manos de los confederados, a pesar de que al final fueron derrotados, es decir, obligados a desistir de su ataque y a retirarse. Esto es lo táctico. Pero lo estratégico es lo siguiente:

Beauregard había concentrado todas las tropas que pudo conseguir para caer por sorpresa, a ser posible una a una, sobre las divisiones federales que se acercaban. Esto fracasó; las tropas de Grant, Buell y Wallace bastaron para rechazarlo. Con la batalla, los federales habrían perdido Tennessee; ahora lo han conservado. Beauregard sólo puede agradecer a sus atrincheramientos de Corinth no haber tenido que retirarse de inmediato más al sur. No podemos saber si esas fortificaciones de campaña son capaces de protegerlo contra el ataque de Halleck (que ha tomado ahora el mando). Tampoco hay que fiarse del rumor de que ha recibido refuerzos colosales de Mississippi, Louisiana y Alabama. Aunque esto sea en parte cierto, no son más que reclutas que le estorban más de lo que le sirven. Por otra parte, las fuerzas en Pittsburg Landing estaban tan cerca del equilibrio que, sin refuerzos, Halleck tampoco emprenderá a la ligera un asalto a un campamento atrincherado ni ninguna otra gran operación ofensiva. No sabemos qué tropas, aparte de las empeñadas en Pittsburg Landing, tienen aún los federales en Tennessee o Kentucky, de modo que es difícil decir cuáles son las perspectivas. Entretanto, los unionistas han cortado el ferrocarril de Memphis a Chattanooga (id est[^8], a Richmond, Charleston, Savannah) tanto al oeste como al este de Corinth. Con esto, Beauregard ha quedado limitado a un solo ferrocarril (hacia Mobile y Nueva Orleans), y es dudoso que a la larga pueda abastecer a sus tropas en Corinth.

2. Virginia. El héroe McClellan «in a dead fix»[^9]. Creo que aquí está llevando su falsa gloria a la tumba. Ha conseguido que McDowell vuelva a cederle una división, pero de poco le servirá. Sólo pueden salvarlo los buques acorazados, de los cuales otro más (el *Galena*) ha partido hacia Monroe. Sobre este asunto, véase el *Morning Star* de hoy, correspondencia americana, muy interesante para Austria. Por ella verás también por qué el *Monitor* se quedó hace poco tranquilamente quieto cuando el *Merrimac*, el *Yorktown*, etc., se llevaron los barcos de transporte. Mediante el barrido de los ríos a derecha e izquierda y el fuego de flanco y de espalda, estos buques podrían salvar de nuevo al asno o traidor, exactamente igual que las cañoneras en Pittsburg Landing salvaron a Sherman (que sólo tenía tropas bisoñas que nunca habían estado bajo el fuego).

3. Mountain Department. Frémont sigue todavía en Wheeling, y a consecuencia de ello la parte montañosa del sur de Virginia, así como el este de Tennessee, siguen en manos del enemigo. ¡Es decir, los mejores distritos unionistas! No hay manera de explicar a qué se debe esto. En todo caso, ese regimiento confederado que todavía a principios de abril fue reclutado en Knoxville, Tennessee, se pasará seguramente al primer disparo.

Bonaparte está otra vez haciendo trampas en América. Se guardará de meter mano en este avispero. Antes de que acabe el año (¡véase el *Morning Star*!), sus buques acorazados serían borrados del océano lo mismo que todos los buques mercantes franceses, y entonces, ¡adiós placer!

A propósito. Habrás visto en el *Standard* (o *Morning Herald*) de hoy que el general Hecker se ha convertido en jefe de los cazanegros (Manhattan). Guarda bien ese periódico.

¿Qué dices de las elecciones prusianas? La derrota del gobierno es tan colosal que equivale a una victoria decisiva suya. ¡Pues esto empujará necesariamente al hermoso Wilhelm a los extremos! ¡Ahora le envían puros demócratas! El *Hamburger Correspondent* dice también ya que con la actual ley electoral no se puede montar nada y que el país resulta ingobernable. Ehren-Twesten ha vuelto ya a hundirse por completo en el cretinismo parlamentario y quiere proponer un voto de censura contra los ministros. En todo caso, las dificultades van en aumento y la marea está subiendo.

¿Qué hay del vino para Jennychen? Dime qué clases recomienda Allen sobre todo. También puedo enviar ahora un poco de oporto muy recomendable, viejo, ligero, sin aguardiente; pero sólo después de haberlo filtrado bien, pues la costra se ha soltado.

Saludos cordiales.

Tuyo
F. E.

[^1]: chismorreo literario
[^*]: a consecuencia de diferencias de opinión con el Sr. Horace Greeley
[^3]: con el rostro angelical
[^*]: Con respecto a
[°]: véase el presente tomo, pág. 228
[^©]: Presupuestos del Ministerio de la Guerra
[^?]: Documento
[^8]: esto es
[^9]: en un gravísimo aprieto