en Manchester

[Londres] 10 de enero de 1861

Querido Engels:

Ayer recibí el adjunto mamarracho y así no podré seguir evitando
pagar 2 £ 5 sh. a los comisionistas por los libros. ¿5?
Además, el transporte a mi casa costará todavía ¡aproximadamente! 10 sh.
Los impuestos están condonados. Seguro que no te escribiría por esta porquería,
pero ¡la dura necesidad?, ya que estoy completamente sin blanca.

Al dorso, copia de un mamarrachada emborronada por H. Beta por encargo de Gottfried Kinkel
acerca de «Herr Vogt».

Tuyo
K.M.

Magazin für Literatur des Auslands. 1861. Nº 2.

«= “Herr Vogt”. – De Karl Marx. En los primeros años de los “refugiados” se gastaron, ciertamente,
en no pocas ocasiones, buenos dinerillos para espiar, mediante policía secreta, temibles secretos
y conspiraciones. El esfuerzo fue grande, pero la cosecha más bien miserable. Mas, en lo que respecta
al temor de algunos refugiados ante la policía secreta, éste causó verdaderos estragos. Hay hombres
que se volvieron realmente locos por ello. Otros, desde luego, se jactaban también de este temor con gusto
y hacían correr la voz por todas partes de que casi todos los Estados de Europa habían puesto espías
especiales contra ellos. Eso era fanfarronada, no hipocondría. El diablo mismo, ese grupito no lo notaba nunca,
ni siquiera cuando lo tenía agarrado por el cuello. Comían y bebían con él, lo tenían como amigo
a la mesa del té y no notaban que a él sólo le importaba traicionarlos, no por treinta monedas de plata, ¡oh, no!
Él se tomó el trabajo de gastar su propio y pesado dinero para hacer imprimir este folleto. Durante diez años,
al parecer, este señor Karl Marx ha estado trabajando y escurriéndose y apoderándose y copiando cartas,
para poder presentarse al fin, por cuenta propia y para su propio placer, como el primero entre todos los Vidocq
y los Stieber. Toda la basura y el error de diez años, ya largamente olvidados, procedentes de la cohorte de los refugiados,
han sido utilizados, copiados, sonsacados por amigos a la hora del té para,

2 aproximadamente – ? la dura necesidad

3 ése es Gottfried [Kinkel] – 4 calumnia

eso sí, no poner a estos últimos en la picota. Todo ser humano, incluso sin ser refugiado,
escribe alguna vez en diez años, privadamente, algún desatino o precipitación, contando con la discreción de los amigos,
con que se lo lleve la corriente del tiempo. Pero cuando los amigos coleccionan cuidadosamente estos ocasionales recortes
y meteduras de pata y los adornan con tal poesía que el polvo y la mugre revolotean, como en los folletos del señor Marx,
por ejemplo, manifestaciones de una hora de excitación de hace diez años – (voilà Godofredum³) – se imprimen con negritas,
haciendo ver que el señor Marx ha querido hacer de ello una obscenidad, un cuentecillo repugnante,
–entonces se puede poner en la picota a cualquier persona. El señor Marx es un maestro en la denuncia constructiva.
Vidocq, Ohm, Stieber, etc., son corderos a su lado. Muchos vadean con placer por esta suciedad removida,
¡pues es una calumnia⁴ magistral!; pero pedimos una precaución a los lectores: Existe en la jungla de los monos
papiones malignos que, a falta de otras armas, se sirven de los excrementos y bombardean con ellos a amigos y enemigos.
Ándense con cuidado: el señor Marx practica casi exclusivamente en sus 190 páginas esta especie de estrategia,
con la que uno se ahorra los gastos de munición. Lean, lean, ¡pero solo muy cerca de una palangana llena de agua
y de jabón fuerte, y no sin un frasquito de sales aromáticas!
H.B.”

Éste es el Beta de Gottfried (Betziche⁵), ex redactor del “How do you do” de Drucker
y rastrero adulador de Gottfried en el “Gartenlaube”, etc. ¡Menuda gentuza! ¡Qué estilo y qué estupidez!

5 apellido Bettziech modificado por Marx