en Manchester

19 de nov. de 1859
9, Grafton Terrace, Maitland Park,
Haverstock Hill, Londres

Querido Engels:

Hoy recibes de mí toda suerte de curiosidades: 1. una carta del filisteo Freiligrath para mí; 2. una carta de Orges (de la “Allgemeine Zeitung” de Augsburgo) a Biskamp; 3. un número (el 43) del “Gartenlaube”#1! que aparece en Leipzig y 4. una carta de Imandt para mí, junto con un recorte del “Volksblatt” de Tréveris[462]. Por último, te aconsejo que compres el “Hermann” de hoy, ya que contiene la historia del festival de Schiller de aquí, bosquejada por el señor Beta, y arroja una luz singular sobre el comportamiento de nuestro amigo Freiligrath.

Antes de entrar en estas historias, menciono, para no olvidarlo, que los húngaros en Nueva York, Chicago, Nueva Orleans, etc., han celebrado meetings en los que han acordado una carta a Kossuth exigiéndole que se justifique en relación con mi artículo[1] en el “New-York Tribune”. De no hacerlo, le retiran la allegiance[2]. No sé si ya te he contado las últimas noticias que me ha comunicado Szemere[3]. D’abord[4], que después de la paz de Villafranca, Kossuth huyó de Italia sin decir una palabra a los oficiales, incluido Klapka. Kossuth temía ser entregado por Bonaparte a Francisco José. El mismo hombre honrado, como escribe ahora Szemere, no estaba originalmente incluido en la historia bonapartista. Klapka, Kiss y Teleki habían acordado por su cuenta con Plon-Plon la provocación de una revolución en Hungría. Kossuth se enteró y les amenazó, desde Londres, con denunciarlos en la prensa inglesa si no se le incluía a él en el contrato. Such are those worthies.[5]

En cierto modo te envidio por poder vivir en Manchester tan aislado de la Froschmäuslerkrieg![6] Yo tengo que vadear toda esta basura, y ello en circunstancias que, de todos modos, ya me quitan bastante tiempo para mis estudios teóricos. Por otra parte, vuelvo a alegrarme de que tú pases por toda esta basura sólo de segunda mano.

El jueves pasado recibí de Freiligrath la carta adjunta. Para que la entiendas en toda su despreciable mezquindad, lo siguiente: Blind estuvo, durante el mismo tiempo en que el sujeto (Blind) desempeñaba el papel pérfido contra nosotros, en el trato más íntimo con Freiligrath. Actuaba como su homme d’affaires[6] —en el gran conflicto Kinkel-Freiligrath— en el comité preparatorio del festival de Schiller. En este festival mismo, las familias Freiligrath-Blind se sentaron estrechamente agrupadas durante la representación. Pues bien, el “Morning Advertiser” trajo a la mañana siguiente[7] un informe en el que el poema de Freiligrath era calificado de “above mediocrity”[8]. El mismo tacto crítico (y en verdad no se necesita mucho para arrancar al studiosus Blind la máscara anónima) que me había dicho que Blind, y sólo Blind, había escrito el párrafo en la “Free Press” contra Vogt[7], me dijo que él era el autor de este artículo. Sólo me sorprendió que el rastrero sicofante hubiera tenido el valor de hablar de Freiligrath in this cool manner[9]. Le envié a este último el recorte. A esto recibí la carta adjunta suya, en la que se transparenta más o menos su sospecha de que yo le he introducido subrepticiamente al studiosus Blind una falsificación en su exercise[10] —la pulla contra Freiligrath—. El sábado me dirigí a casa de Freiligrath. No sabía aún que él había hecho la declaración en la “Allgemeine Zeitung” de Augsburgo (a saber, que él no es acusador de Vogt y que nunca ha escrito una línea en el “Volk”)[*[8]]. Él también se guardó de decirme una sílaba al respecto. Le dije de prime abord[11] que no consideraba en absoluto un crimen de Blind que encontrase el poema de Freiligrath “above mediocrity”. Ése es un juicio estético. Pero lo que en verdad me parecía descabellado era que él se dejase endilgar por Blind que yo, por medio de una persona misteriosa, le había corregido la tarea a Blind y deslizado subrepticiamente la pulla contra él, Freiligrath. El filisteo, en gran aprieto, confesó entonces d’abord[12] que él le había mostrado a Blind mi carta, y me mostró las 2 cartas de Blind. En la primera, el studiosus Blind describe a la persona que el 9 de mayo fue notada con frecuencia a mi lado en el meeting de Urquhart[13] y que lo rondaba en el Palacio de Cristal (10 de noviembre)[14]. En una segunda carta (Freiligrath fue tan condescendiente como para escribirle a Blind que no podía creer que yo hubiera interpolado el pasaje contra él), Blind declara que él tampoco había querido decir eso directamente. Le dije entonces al filisteo que los dos únicos alemanes, y en general las únicas personas, que me abordaron[13] varias veces el 9 de mayo en la plataforma, habían sido Blind y Faucher y nobody else[14]. Ahora bien, Blind conoce a Faucher, se hizo presentar a él en el comité de Schiller y le dio las gracias en nombre de Freiligrath por su toma de partido a favor de la “Cantata” de Freiligrath contra el “Discurso”[15]. El muy zorro bádense ha vuelto a no mencionar el nombre de Faucher. (Le he comunicado inmediatamente el asunto a este último.) A saber: Faucher conoce al editor Grant del “Morning Advertiser” y podría contribuir a que echaran a Blind del licensed victualler paper[16][15], si le exigiera personalmente a este último una declaración, o bien (Faucher) le indujera (a Grant) a efectuar una interpolación en el artículo de Blind; por eso el studiosus Blind posee la memoria para recordar qué features[17] tenía Faucher el 9 de mayo. Recuerda que esos mismos features lo rondaban el 10 de noviembre en el Palacio de Cristal. Pero olvida que ese individuo, que le es tan precisamente conocido, es el idéntico Faucher.
Toda esta historia es tan rastrera —enredada— y tan característica para los hombres honrados Freiligrath y Blind, que tuve que exponer la mierda con tanto detalle. En general, es característico para el hombre honrado Freiligrath el que no creyera deber darme cuentas de su comparecencia ante el público con Kinkel y consortes, de su declaración en la “Allgemeine Zeitung” de Augsburgo, de su coqueteo con el “Hermann”, de su trato con Blind durante el tiempo en que conoció la “palabra de honor” de este canalla[18], etc. —sino que todo girase en torno a que alguien se hubiera atrevido a encontrar su poema (lo adjunto) “above mediocrity”, en lugar de ensalzarlo as the very incarnation of the beautiful and the sublime[19]. Le dije que este asunto me traía absolutamente sin cuidado. En cambio, que entre él, Blind, y yo se trataba de cosas mucho más importantes, etc.
En lo que respecta a las “intrigas” de Kinkel, etc., contra él, tiene que agradecérselas a sí mismo. ¿Por qué se hace común con esos sujetos?
Por último, deseé saber qué contenía el nº 43 del “Gartenlaube”. Entonces salió a relucir que el señor Freiligrath estaba en un plano sumamente íntimo con el señor Beta, lo había agasajado en su propia casa y había “tolerado” de Beta una biografía aduladora de sí mismo y una apoteosis de su familia, pero sólo se irritaba de que Beta al final (naturalmente, por encargo de Kinkel) hiciera que la poesía de Freiligrath fuera aniquilada juntamente con su carácter —por mí—. Yo tengo la culpa de que el señor Freiligrath, que nunca fue muy fecundo en originales, se ocupe desde hace años de negocios bancarios en lugar de negocios poéticos. El señor Freiligrath no se avergonzó ante mí de haberse encanallado[20] con el canalla de Beta, el antiguo subredactor del “How do you do?” de Louis Drucker. Ni de las torpes adulaciones de este sujeto profundamente vil. Le chocaba aparecer ante el público como “influenciado” por mí. No le quedaba claro si no debía hacer alguna declaración al respecto. Sólo el temor de una contradeclaración por mi parte le retiene. El tipo ese encuentra “natural” que, cuando él suelta un pedo, se arme un gran alboroto; que por un lado sirva a Mammón, y por otro de “sacerdote de la Musa”; que su falta de carácter práctica se ensalce teóricamente como “virtud política”. El hombre es hipersensible al más mínimo pinchazo de alfiler. Sus pequeñas rencillas de comediante entre bastidores con Gottfried[21] las trata como intrigas importantes. Por otra parte, considera adecuado al orden de las cosas que mi familia no sólo deba resignarse a la falta de reconocimiento, incluso a la falta de atención, de trabajos meditados como el cuaderno sobre el dinero[19], sino que, como consecuencia de mi implacabilidad política, tenga que pasar por muchas miserias y, de hecho, lleve una existencia desprovista de alegría. El hombre piensa que mi mujer aún debe aceptar con gratitud, como parte del lote, las vilezas contra mí ante el público, en la conciencia de que la señora Freiligrath es glorificada y festejada y de que incluso su Käthchen[22], que no entiende alemán, esa silly goose[23], es recomendada al filisteo alemán. El individuo no tiene ni pizca de simpatía amistosa. De lo contrario vería cómo sufre mi mujer y cuánto contribuyen aún a ello él y su esposa. Cuán falsa y equívocamente se comporta, tanto desde el punto de vista de partido como desde el personal.

No obstante, no puedo ni debo llegar a ningún eclat[24] con el mozalbete. Él se ocupa de las letras de cambio para el “Tribune”, y yo tengo que reconocer esto siempre como un favor (aunque con ello él, no yo, se ha procurado crédito ante Bischoffsheim). De lo contrario, volvería a caer en la vieja miseria en cuanto a cómo cobrar el dinero del “Tribune”. Por otra parte, Kinkel y consortes —toda la democracia vulgar (incluida la señora Freiligrath)— no desean nada más que el estallido de este escándalo. Ya por ello no debe ocurrir aún. Ciertamente me resulta difícil tragarme todas las vilezas sin protestar.

Sobre los incidentes en el Palacio de Cristal y después en el comité de Schiller, en la próxima carta.

Salut.

Tuyo
K. M.

Mira también en el último y piojoso “Hermann” cómo el señor Blind se recomienda como “profeta”[25].

El “upshot”[26] de todas las revelaciones de Stieber desde Berlín en el “Hermann” es ahora que el viejo polizonte Duncker busca reemplazar[27] a su enemigo y rival (desde 1848) Stieber. En el penúltimo número del “Hermann”, la restauración del consejero de policía Duncker fue también proclamada por el corresponsal berlinés como la meta propiamente dicha de la historia universal moderna[28].