en Londres

Manchester, 21 de octubre de 1858

Querido Mohr:

“He estado estas dos semanas very much put out of the way! con toda suerte de pequeñeces y miserias, camorra en mis lodgings, que hacen necesario mudarse y todo lo que eso conlleva, además de un montón de otras historias de mala muerte. Ni siquiera he encontrado aún nuevos lodgings y difícilmente saldré del trouble antes de fines de la próxima semana.

Por las historias sobre Jones, Mazzini y Pyat, así como la del “entusiasta general”, muy agradecido. Este último parece haberse entregado por completo al ordinario aturdimiento germano-americano, habeat sibi, que lo entierren en él. Quoad Jones, Reynolds, con sus facts, es algo parco y presupone cierta familiaridad con los asuntos ocurridos. Después de que Monsieur Jones se haya comportado desde hace tiempo de manera tan ordinaria, este viraje final no es apenas sorprendente. ¡Pero regalarse de esa manera! Duncombe, al menos, ha conseguido que le paguen sus deudas y que lo coloquen bien.

Pyat y Mazzini se distinguen realmente, incluso en comparación con antes, por una sorprendente pobreza de espíritu.

Las perspectivas del señor Rudolf Schramm parecen ser muy malas. El suboficial manda confiscar periódicos como antes y, según los despachos telegráficos, no parece haber jurado ayer siquiera la constitución. En cualquier caso, la borrachera de júbilo que los burgueses prusianos se han mentido unos a otros se disipará muy pronto, pero soy también de tu opinión de que la cosa no ha terminado aún con eso. ¡311! Sin embargo, todavía no tengo claro el curso de la historia. La burguesía no me parece todavía tan tranquilizada respecto a 1848 y 1849 como para tener el valor suficiente de hacer frente al mismo tiempo, por un lado, a la aristocracia y la burocracia y, por otro, a las agitaciones proletarias. Es posible, no obstante, que mientras en Francia no pase nada, el movimiento proletario parezca todavía por un tiempo demasiado poco amenazante para meter mucho miedo; pero entonces también tendrá que avanzar condenadamente despacio. Si no ocurre nada en Francia, lo que con el estado de las acciones del Crédit Mobilier no es hoy probablemente de esperar, podría ciertamente formarse en Prusia un movimiento parecido al italiano de 1846-48, con trasfondo proletario; de lo contrario, temo que los burgueses vuelvan a meter el rabo entre las piernas a tiempo.

La historia rusa marcha muy bien. Ahora esos tipos también andan en camorra en el sur. A propósito. ¿Puedes procurarme algunas de las más recientes publicaciones de Tchorzewsky, o de quienquiera que sea hoy el agente de Herzen? Éstas deben contener algo, por ejemplo, sus “Голоса из России” (Voces de Rusia) y el “Колокол” (La Campana). Quizá podría encontrarse ahí material, aunque difícilmente mucho —pero aquí y allá en corresponsalías, etc.

Mi fuente para el bodrio sobre Asia central es un nuevo fascículo de Brockhaus “Unsere Zeit” (que lo ha copiado del “Preußisches Wochenblatt”) y Petermanns Geographische Mitteilungen. Las cosas proceden todas de publicaciones oficiales rusas. Si te interesa, puedo hacer para el martes o por ahí un artículo sobre el tratado ruso con China (qué vergüenza para Inglaterra y Francia), es decir, si no se entromete mi Éxodo. Házmelo saber y dame además algunas glosas sobre la conexión que sospechas entre el tratado de Elgin y Roma. ¿Quizá ya has trabajado tú mismo sobre esto?

La India está ahora completamente fuera de mi latitude. Militarmente ya no se puede decir nada. Ni siquiera se puede hacer un resumen de los acontecimientos de un mes, tan desultorio es todo. En general, estoy en aprietos sobre qué artículos enviarte.

¿Cómo está el manuscrito para Duncker? ¡1263! Now’s your time. El nuevo ministerio, que en todo caso vendrá, tendrá probablemente algo más de reparo en debutar con la confiscación de un escrito científico. Espero que esté avanzado. Pero házmelo saber positivamente, también para tranquilidad de Lupus. Este último estuvo el domingo pasado en mi casa terriblemente bebido, pero fue escoltado a casa seguro. Su pierna ha vuelto a estar algo peor desde entonces; debe de haberse golpeado.

En el comercio se ha producido aquí desde hace 4 semanas un estancamiento, durante el cual los hiladores han perdido ¾ de penique por libra de su beneficio a causa de la baja del hilado y la subida del algodón. Sin embargo, hacen aún un buen negocio, y cuando el algodón vuelva a bajar algo, lo que es muy posible, el más mínimo aumento de la demanda podrá devolverles la antigua posición. Ya se muestran también aquí y allá indicios de movimientos obreros por salarios más altos, y si el buen negocio continúa, se harán más fuertes.

¿Cómo marcha la historia con tu vieja? Muchos saludos a tu mujer y a tus hijos.

Tuyo
F. E.