en Londres

[Manchester] 17 de marzo de 1858

Querido Mohr,

Cuando ésta y el «Guardian» de hoy, enviado al mismo tiempo, lleguen, dale a leer a tu mujer la corresponsalía de París. Produce, ciertamente, unas sensaciones harto extrañas oír a un bonapartista y funcionario contar que 100.000 ouvriers¹ del Faubourg Saint-Antoine han respondido a la ejecución de Orsini con ¡Vive la République!². Las deportaciones y arrestos hechos à tort et à travers³ han dado, pues, tan poco fruto como las cités ouvrières⁴ y los ateliers nationaux en grand⁵; y en un momento en que se acerca la gran danza, resulta grato ver cómo se pasa tal revista y oír responder a 100 000 hombres: ¡Presente! Sólo lamento que Orsini no haya podido oír ya ese grito.

Un filisteo de aquí, que estuvo hace poco en París, trajo la noticia de que, después de lo de Orsini, se han vuelto a cometer dos atentados contra Monsieur Boustrapa[6]. El primero fue mencionado también en los periódicos ingleses: sorprendieron al sujeto en el Bois de Boulogne en el momento en que amartillaba la pistola; el segundo era nuevo para mí: en el jardín de las Tullerías, según dicen, el sujeto disparó contra él o le asestó una puñalada, y fue inmediatamente fusilado por los guardias en la galería, conocida desde junio de 1848, bajo la terrasse du bord de l’eau[7].

Para que se pongan en ridículo todas las desgastadas noblezas patrioteras, el viejo loco de Landor tiene que enviar hoy su carta al «Times». Ya sólo falta que Venedey proteste contra Orsini.

Pero Boustrapa está, en efecto, en una hermosa situación, y es una lástima que el «Constitutionnel» ya no esté en condiciones de poder decir que l’horizon politique s’obscurcit[10]. No puede uno imaginarse mejor chiste que el hecho de que el «Moniteur» mismo cuente cómo los oficiales de Châlons corren primero a casa del sous-préfet[8] a asegurarse de si la república no ha sido proclamada realmente en París, antes de arriesgar su pellejo y su cargo por el empereur[9]. Así se ve también cómo, incluso en el ejército, sólo las cúspides son realmente bonapartistas, porque están comprometidas y atraídas por la perspectiva de premios verdaderamente espléndidos. Pues ¿qué puede ofrecer Boustrapa a la masa de los tenientes? El muy bribón sabe seguramente tan bien como nosotros que, fuera de la guardia, puede contar con pocas tropas. La guardia es, por desgracia, fuerte y sabe que, con cualquier otro gobierno, volvería a ser convertida en tropa de línea o disuelta. En infantería se compone de 4 regimientos de granaderos, 2 de voltigeurs, 1 de gendarmes, 1 de zuavos, 1 batallón de cazadores (en total, 17 batallones de infantería); 2 regimientos de coraceros, 2 de dragones, 1 de granaderos a caballo, 1 de húsares, 1 de chasseurs: 21 escuadrones y una fuerte artillería. En total, de 18.000 a 20.000 hombres, con 40 a 50 cañones; un núcleo lo bastante firme como para infundir considerable sostén a la línea, algo vacilante. Además, todo está organizado para una rápida concentración de tropas de provincias (basta con mirar un mapa de los ferrocarriles de Francia), de modo que un movimiento esperado se encontraría seguramente con 60.000 a 80.000 hombres enfrente. Contra esta masa sólo hay dos medios para vencer: o bien sociedades secretas dentro del propio ejército —y éstas, según dicen, son numerosas—, o bien un pronunciamiento resueltamente antibonapartista de la burguesía, como en febrero. No creo que sea posible una victoria sin una de estas condiciones, o sin ambas a la vez. Que el ejército está minado en los estratos inferiores por los rojos y en los superiores por orleanistas y legitimistas es seguro, y también lo es que la loi des suspects, junto con otras medidas represivas, le hace a la burguesía la vida imposible. Las crecientes dificultades de Boustrapa lo empujan cada día a historias más desesperadas; una guerra con Prusia no la puede arriesgar; en Italia se ha cerrado el camino él mismo; en el socialismo boustrapiano ya no cree nadie; Argelia ya no ofrece campañas. Todas las diversiones están cortadas; reste la répression croissante[11], es decir, el empuje directo de la burguesía hacia la revolución. A los orleanistas y legitimistas tiene que aparecérseles ya ahora una renovación de la república constitucional bajo dominio común como el próximo pis aller in the distance loomen[12], a no ser que las circunstancias hagan aparecer como probable a una de las dos facciones la victoria inmediata. Le cas de soulèvement donné[13], y tiene que presentarse en el curso de este año, hay todas las probabilidades de que repitan lo de febrero de 1848, sauf à lancer plus tard les troupes sur les faubourgs. Y entonces sabemos lo que viene. Tan pronto como el miedo a Bonaparte les haya puesto a las tropas tan vacilantes que la insurrección tenga que vencer, su miedo a los proletarios les volverá a trabajar a las tropas para que aplasten la insurrección: trop tard[14]; la corriente pasa por encima de sus cuerpos, las tropas se quedan mirando con la boca abierta, y entonces veremos cuánto terreno ha ganado el agua desde la última marea viva de 1848.

Por fortuna, el comercio en Francia se encuentra ahora en una situación que no puede mejorar antes de que la crisis crónica culmine en una revolución política. Tengo por imposible que el estado de los negocios mejore en Francia mientras Boustrapa siga al timón. Las frases de que Orsini, Espinasse, etc., perturban la «confianza» no pasan, durante la crisis, de ser burdos paliativos; cuando las circunstancias que condicionan la crisis hayan pasado, con semejante régimen se convertirán en verdad. Por lo demás, he llegado plenamente a tu opinión de que el Crédit mobilier, en Francia, no fue un timo casual, sino una institución absolutamente necesaria, y que las raterías de Morny que de él pendían eran tan inevitables como la institución misma, pues sin la perspectiva de un enriquecimiento tan rápido jamás habría llegado a constituirse en Francia un Crédit mobilier. Quién caerá un día antes en estas circunstancias —Boustrapa o el Crédit mobilier— es, pues, un toss-up[15]. Las prórrogas de las letras de cambio tienen que conducir a pérdidas enormes. Semejante recurso para salir de una crisis sólo puede ayudar cuando la reprise des affaires[16] se produce realmente también en la industria; pero el mero easy money-market[17] no le sirve de nada a quien no tiene crédito, y creo que ahora en Francia ya no se le da crédito a nadie, fuera de la prórroga del que se había dado anteriormente.

En Prusia me parece que la cosa tiene muy mal cariz. La birria de Cámaras les ha subido mucho a los filisteos de allí su patriotismo local prusiano, y me temo que incluso el pequeño burgués confía en una constitución inglesa, sólo que más democratizada, que vendría asegurada con el matrimonio inglés[18]. ¡Si por lo menos el suboficial se pusiera rápidamente en ridículo! Temo que en Prusia no será del todo fácil deshacerse de la royal family[19], a menos que el proletariado haya hecho progresos enormes. La burguesía y la pequeña burguesía, en todo caso, han empeorado aún más desde 1848. Tampoco en la Austria alemana parece que haya gran cosa. El Miguel Alemán no ha despertado aún, evidentemente, de su sueño invernal tras el grave esfuerzo de 1848. La separación de Hungría y de Italia, y los levantamientos eslavos, harán, por lo demás, lo suyo en Austria, y entonces tendremos, en las grandes ciudades y en los distritos industriales, los efectos retardados de la crisis, que no pueden apreciarse desde aquí ni ahora. Après tout, se armará una dura danza.

Pero ¿y si Boustrapa aplastase el primer gran intento insurreccional? Tengo este caso por casi imposible, precisamente porque ha tomado tales medidas que sólo en ocasiones muy grandes puede llegarse a algo serio. Pero aunque lo lograse, Boustrapa quedaría doblemente firme. Pélissier sería empereur. La tropa de línea, que en todo caso mostraría síntomas de debilidad y de vacilación, sería puesta en entredicho, y la guardia sola aún más favorecida. Medio seguro para producir complots en el ejército. Boustrapa tendría entonces que irles directamente al cuello a los orleanistas y legitimistas, y Thiers no se libraría con tener que lavar en Mazas, durante unos cuantos días, su propio trapo sucio. Medio seguro para arruinar por completo el comercio. Si Boustrapa venciese una vez, tanto más segura sería su perdición.

Sólo espero que a ese tipo no lo asesinen. Creo que, en tal caso, ocurriría como le decía Morny: Nous commencerions par jeter tous les Jérôme par la fenêtre et puis nous tâcherions de nous arranger tant bien que mal avec les Orléans. Antes de que los faubourgs se percataran, Morny habría llevado a cabo su revolución palaciega, y, aunque con ello una revolución desde abajo se pospondría sólo por breve tiempo, la base sería, no obstante, otra.

Volviendo a nuestro propio negocio privado, en Jomini y Cathcart no he podido encontrar casi nada sobre «Bülow», y veré si puedo dar con alguna otra fuente. «Bomarsund» trataré de liquidarlo esta noche. Estos dos artículos me pesan en el estómago.

Tan pronto como el correo de la India traiga detalles sobre la marcha de Campbell contra Lucknow (dentro de unos 8 a 14 días), envíame todo el material que puedas reunir, para que yo pueda ponerme manos a la obra sin demora. Aquí podré comprar el «Times», pero otros periódicos londinenses no, o, a lo sumo, números sueltos.

Saluda cordialmente a tu mujer y a los niños. Gustoso te enviaría aún algo de dinero, pero realmente necesito ver primero qué pagos tendré que hacer aún este mes; en cuanto lo vea claro, se hará lo posible; puedes confiar en ello.

Tuyo
F. E.

Lupus tiene ya la solemne historia neoyorquina. ¿No es Kamm el «proletario» de Kinkel que regentaba un burdel? F. Jacobi es un ridículo pasante de Münster, de quien en Suiza todo el mundo se burlaba.

¹ obreros
² ¡Viva la República!
³ a diestro y siniestro
⁴ ciudades obreras
⁵ talleres nacionales en grande
[6] Boulogne, Estrasburgo, París — alusión a Luis Bonaparte
[7] terraza de la orilla del agua
[8] subprefecto
[9] emperador
[10] el horizonte político se oscurece
[11] sigue la represión creciente
[12] el último recurso asomar a lo lejos
[13] llegado el caso de la insurrección
[14] demasiado tarde
[15] pura casualidad
[16] reanimación de los negocios
[17] mercado de dinero fácil
[18] príncipe de Prusia (en alusión al matrimonio)
[19] familia real