en Manchester

[Londres] 1 de agosto de 1856
28, Dean Street; Soho

Querido E..,

He recibido con el mayor agradecimiento el billete de 5 libras, pero aún no la carta que me prometiste. Adjunto una carta del loco de Mirbach, que he recibido — ¡vía Berlín!—.

De Sheffield, todavía ningún dinero. Hoy he enviado, por medio de Pieper, una carta apremiante. Entre tanto, ha ocurrido lo siguiente:— Ayer se presentó en mi casa el bulldog de Urquhart — ¡the celebrated!¹ Collet. Venía por encargo del mismísimo Gran Copto². Urquhart se hallaba very sorry, regretted, indeed, very much that Mr. Ironside had interfered at all with my articles etc., which he thought of extraordinary value etc.³ Acto seguido me pidió que le contara cómo había sucedido el asunto. Mr. Urquhart imagined that the principal cause of the quarrel was the suppression of some parts of the copy etc.⁴ Le referí entonces el desarrollo de los hechos y le comuniqué los corpora delicti⁵ por escrito. Me preguntó luego whether I was willing to enter upon any compromise, which question I flatly denied, telling him that I was no penny-a-liner and not to be treated like the Londoner literary vagabonds⁶. Parecía no esperar más que esta declaración, pues me contó, con extraordinary solemnity⁷, que Urquhart encontraba insuficiente la “Free Press”. Mr. Ironside was placed on the horns of a dilemma because the “Free Press” was, indeed, but an extract from the “Sheffield Free Press” — a paper, by the bye, twice the dimensions of the “F[ree] P[ress]” — and what was suited to the wants of the readers of the “Sh[effield] Free P[ress]” was not all palatable to the

¹ el célebre — ² el Gran Copto — ³ muy apesadumbrado, lamentaba en verdad mucho que el señor Ironside se hubiese entrometido en absoluto en mis artículos, que consideraba de extraordinario valor, etc. — ⁴ el señor Urquhart opinaba que la causa principal de la disputa era la supresión de algunas partes del manuscrito, etc. — ⁵ cuerpos del delito — ⁶ si yo estaba dispuesto a entrar en algún compromiso, cuestión que negué rotundamente, diciéndole que no era un mercenario de a tanto la línea y que no se me podía tratar como a los escritorzuelos vagabundos de Londres — ⁷ extraordinaria solemnidad

readers of the “F[ree] P[ress]” et vice versa. Mr. Urquhart had, therefore,
resolved upon starting in about a month a diplomatic journal at London.⁸
Esperaba que yo publicase allí las “Revelations”⁹ completas y que no le guardara rencor¹⁰. Di una respuesta ambigua, que podía interpretarse como afirmativa, pero que me dejaba en libertad —si las condiciones fuesen demasiado malas o el periódico demasiado descabellado— de rehusar. Todo dependerá del carácter del periódico. En Londres la cosa es algo distinta que en Sheffield, y si U[rquhart] se presentase con sus sandeces contrarrevolucionarias de tal modo que mi colaboración me hiciese quedar en ridículo ante los revolucionarios de aquí, tendría que, of course, hard as it would be under the present miserable circumstances¹¹, dar una respuesta negativa. En fin, ¡nous verrons!¹². En cualquier caso, he obtenido ahora suficiente satisfacción por mi pundonor literario¹³, puesto que el jefe ha desautorizado directamente a su lugarteniente. Ya sólo por Bucher y la canalla democrática, esta solución es deseable.

Ahora se producirá una gresca considerable en el propio campo de U[rquhart]. Me pareció que se proponía¹⁴ la siniestra intención¹⁵ de convertir al pobre Cyples en chivo expiatorio¹⁶. Así, por ejemplo, Collet dijo que no le quedaba claro que C[yples] me hubiera enviado la carta de Ironside con conocimiento de éste. Le respondí que C[yples], quien parece un hombre íntegro, había oído tronar tanto contra la “diplomacia secreta”¹⁷, que naturalmente daba por sentado que en la oficina¹⁸ de la “F. P.” reinaba la “diplomacia pública”¹⁹.

He recibido hoy carta de mi mujer. Parece muy afectada por la muerte de la anciana²⁰. Tendrá que pasar de 8 a 10 días en Tréveris para subastar la muy insignificante herencia de la anciana y repartir el producto²¹ con Edgar²². El plan que me comunica es el siguiente: Luego se quedará aún unos días cerca de Tréveris en casa de una amiga. Después quiere viajar a París y de allí directamente a Jersey, donde ha pensado que deberíamos pasar septiembre y octubre. En primer lugar, para su propio restablecimiento; luego, sería más barato y más agradable que Londres; por último, los niños aprenderían a hablar francés, etc. Ella no sabe

⁸ El señor Ironside se encontraba en un dilema porque la “Free Press” no era, en efecto, más que un extracto de la “Sheffield Free Press”— por cierto, un periódico del doble del tamaño de la “Free Press”— y lo que se adecuaba a los deseos de los lectores de la “Sheffield Free Press” no era en absoluto sabroso para los lectores de la “Free Press” y viceversa. El señor Urquhart había resuelto, por tanto, lanzar en Londres, en el plazo de un mes aproximadamente, una revista diplomática — ⁹ “Revelaciones” — ¹⁰ rencor — ¹¹ por supuesto, por duro que fuera bajo las actuales circunstancias miserables — ¹² ¡ya veremos! — ¹³ mi pundonor literario — ¹⁴ acechar — ¹⁵ tendencia — ¹⁶ chivo expiatorio — ¹⁷ “diplomacia secreta” — ¹⁸ despacho — ¹⁹ “diplomacia pública” — ²⁰ Caroline von Westphalen — ²¹ el producto — ²² Edgar von Westphalen

naturalmente nada de los incidentes ocurridos aquí. Por lo pronto, le escribo diciendo que el plan es magnífico, aunque en realidad no veo cómo es realizable. Ayer volví a ver la “N[ew-]Y[ork] T[ribune]” (¡la edición semanal!²³). Desde la primera hasta la última página, no contiene más que electoral dodge²⁴, y así seguirá durante meses. En serio no se podrá volver a atacar la “N.-Y.T.” hasta que no haya terminado la mierda de la elección presidencial.

Salut.
Tu
K.M.

P.D. He visto en casa de Blind 2 tomos de la Jeremiada de la emigración de Simon de Tréveris. La más insípida insipidez²⁵, cada palabra un lapsus, chapucería de colegial, fanfarrón con ínfulas, afectación de ingenuidad propia de un monigote, sopa de mendigo con guindas judías disueltas²⁶ flotando dentro, vasta platitud — jamás se ha impreso nada semejante. Sólo faltaba, para darle la última patada en el culo al “Parlamento alemán”, esta auto-exhibición de uno de sus héroes. Naturalmente, no he hecho más que hojearlo. Antes bebería agua jabonosa o brindaría con el gran Zoroastro por orina de vaca caliente que leer ese mamotreto. Nuestro fantasma lo persigue a él y Cía. sin cesar. L. Blanc, Blanqui, Marx y Engels son su cuaternidad infernal, que jamás olvida. Entre otras cosas, se supone que nosotros dos —los maestros de la “igual legitimidad económica”— hemos predicado la “¡Apropiación armada(!) del capital”. También las bromas que hicimos en la “Revue” sobre Suiza lo “indignan”. “¡Ninguna lista civil, ningún ejército permanente, ningún millonario, ningún mendigo” — “Marx y Engels esperan que Alemania no descienda nunca a ese grado de degradación”!”²⁷ Es muy curioso cómo el tipo nos concibe a ambos como un ser singular: “Marx y Engels dice”, etc.

²³ edición semanal — ²⁴ ardid electoral — ²⁵ insipidez más aguada — ²⁶ guindas judías disueltas — ²⁷ [Nota de Marx:] ¡Oh, Suiza!