en Manchester

[Londres] 25 de octubre de 1854
28, Dean Street, Soho
. Querido Frederic:

Adjunto carta de Cluß.

Schnauffer ha muerto.

¡Pieper es maestro residente¹ en los alrededores de Londres, Eltham, Kent,
criada para todo²?

Si vienes el viernes con militaribus³, muy bien. Ya es hora de ponernos
a razonar a fondo sobre la conducción de la guerra de los aliados.

El asunto con la señorita Bürgers es muy cómico. — Ya sabías
que antes de su partida de Colonia se llevó consigo un niño, del que
daba a Lassalle como padre.

El correo está a punto de salir, por eso

Vale⁴

Tuyo
K.

¹ maestro que vive en la escuela — ² criada para todo — ³ artículos militares — ⁴ adiós.
26*

404 185 · Marx a Engels · 26 de octubre de 1854

Marx a Engels
en Manchester

[Londres] 26 de octubre de 1854
28, Dean Street, Soho

¡Querido Frederic!

Estoy metido de lleno en el estudio de la mierda española y por ello le he seguido la pista al señor Chateaubriand, ese embellecedor que reúne, de la manera más repugnante, el aristocrático escepticismo y voltairianismo del siglo XVIII con el aristocrático sentimentalismo y romanticismo del XIX. Como es natural, esta combinación, en cuanto al estilo, tenía que hacer época en Francia, aunque, incluso en el estilo, lo falso salta a menudo a la vista, pese a todos los trucos artísticos. Por lo que respecta al individuo político, se ha puesto por completo en evidencia en su “Congrès de Vérone”, y la única cuestión es si recibió “dinero contante y sonante” de Alexander Pawlowitsch¹ o si fue simplemente comprado mediante halagos², a los que el fatuo vanidoso era accesible como ningún otro. La Orden de San Andrés la ha recibido, in all events³, de Petersburgo. La vanitas⁴ del señor “Vicomte” (?) se le sale por todos los poros, pese a su jueguecito, ya mefistofélico, ya cristianamente coqueto, con la vanitatum vanitas⁵. Sabes que en la época del Congreso, Villèle era primer ministro de Luis XVIII y Chateaubriand, enviado francés en Verona. En su “Congrès de Vérone” —que quizá hayas leído antes— reproduce los documentos, actas, etc. Empieza con una breve historia de la revolución española de 1820-1823. Por lo que atañe a esta “historia”, basta citar el hecho de que traslada Madrid al Tajo (sólo para señalar el dictum⁶ español de que ese río cría oro⁷) y de que cuenta que Riego, al frente de 10 000 hombres (en realidad⁸ eran sólo 5000), salió al encuentro del general Freire, que iba al frente de 13 000; que Riego fue derrotado y luego se replegó con 75 000 hombres. En lugar de hacerle marchar hacia la Sierra de Ronda, le hace marchar hacia Sierra Morena, para poder

¹ Alejandro I. — ² halagos — ³ en cualquier caso — ⁴ vanidad — ⁵ vanidad de vanidades —
⁶ proverbio — ⁷ cría oro — ⁸ en realidad

compararlo con el héroe de la Mancha⁹. Consigno esto de paso, para caracterizar el estilo. Casi ninguna fecha es correcta.

Pero lo más gracioso son las hazañas del señor Chateaubriand en el Congreso de Verona, tras cuya conclusión se convierte en Ministro de Asuntos Exteriores y dirige la guerra de invasión en España.

De entrada cuenta:

“Je ne me défends point d’être le principal auteur de la guerre d’Espagne.”
“Mr. de Villèle ne voulait point les hostilités.”¹⁰

Todo lo contrario. Villèle le envía a él y a Montmorency, quien al comienzo, como Ministro de Asuntos Exteriores francés, también está en Verona, instrucciones en las que se dice textualmente:

“Nous ne nous sommes pas décidés à déclarer la guerre à l’Espagne... Les plénipotentiaires de S.M. doivent surtout éviter de se présenter au congrès comme rapporteurs des affaires d’Espagne. Les autres puissances peuvent les connaître aussi bien que nous... Ce rôle pouvait convenir à l’Autriche au congrès de Laybach, parce qu’elle avait la volonté d’envahir Naples.”¹¹

Esos sujetos hacen justo lo contrario de lo que está en las instrucciones.

Se “presentent”¹² como los “rapporteurs des affaires d’Espagne”¹³.

Villèle escribe:

“Ils tendront à faire considérer la question d’Espagne dans ses rapports généraux avec l’Europe”¹⁴; ellos la plantean de antemano como un caso específicamente francés. Villèle escribe:

“L’opinion de nos plénipotentiaires sur la question de savoir ce qu’il convient au congrès de faire relativement à l’Espagne, sera que la France étant la seule puissance qui doive agir par ses troupes, elle sera seule juge de cette nécessité.”¹⁵

En lugar de ello, ellos:

⁹ Don Quijote — ¹⁰ “No me defiendo en absoluto de ser el principal autor de la guerra de España.” “El Sr. de Villèle no quería en absoluto las hostilidades.” — ¹¹ “No nos hemos decidido a declarar la guerra a España... Los plenipotenciarios de S.M. deben sobre todo evitar presentarse en el congreso como relatores de los asuntos de España. Las otras potencias pueden conocerlos tan bien como nosotros... Este papel podía convenir a Austria en el congreso de Laibach, porque ella tenía la voluntad de invadir Nápoles.” — ¹² “presentan” — ¹³ “relatores de los asuntos de España” — ¹⁴ “Tenderán a hacer considerar la cuestión de España en sus relaciones generales con Europa” — ¹⁵ “La opinión de nuestros plenipotenciarios sobre la cuestión de saber lo que al congreso conviene hacer en relación con España, será que, como Francia es la única potencia que debe actuar con sus tropas, será ella la única juez de esa necesidad.”

“C’est sur la forme de ce concours moral” (de las otras potencias) “et sur les mesures propres à lui assurer le secours matériel qui peut être réclamé par la suite, que la France croit, en définitive, nécessaire de fixer l’attention de ses augustes alliés.”¹⁶

Así pues, de entrada, el señor  actúa directamente contra las instrucciones que recibe de París. En segundo lugar, intenta engañar a Villèle sobre el estado de las cosas en Verona. Así, por ejemplo, escribe a Villèle:

“Le vœu très prononcé des puissances est pour la guerre d’Espagne.”¹⁷
Intenta también engañarlo sobre las chances de la guerra:

“Les dernières dépêches de M. de Lagarde prouvent combien le succès serait facile.”¹⁸

Por otra parte, nos cuenta el buen hombre:

“Non seulement le Congrès n’a pas poussé la France à la guerre, mais la Prusse et surtout l’Autriche” (él observa: “le prince de Metternich, feignant d’être russe en détestant la Russie”) “y étaient très opposées; la Russie seule l’approuvait et promettait son appui moral et son appui matériel.”

“Nous disons au président du conseil que le vœu très prononcé des puissances est pour la guerre; qu’il ne s’agit pas de l’occupation de la Péninsule; qu’il n’est question que d’un mouvement rapide; nous montrons un succès facile; et pourtant nous savions que le congrès de Vérone ne voulait point la guerre; nous craignions que notre mouvement ne se prolongeât bien au delà de l’Ebre; nous pensions qu’il nous faudrait occuper longtemps l’Espagne, pour faire une bonne besogne, mais nous ne révélions pas tout, afin d’arriver à notre but, et nous nous disions secrètement: ‘Une fois la Bidassoa passée, il faudra bien que le président du conseil etc. aille de l’avant’.”¹⁹

¹⁶ “Es sobre la forma de este concurso moral... y sobre las medidas adecuadas para asegurarle el socorro material que pueda ser reclamado más adelante, sobre lo que Francia cree, en definitiva, necesario fijar la atención de sus augustos aliados.” — ¹⁷ “El voto muy pronunciado de las potencias es por la guerra contra España.” — ¹⁸ “Los últimos despachos del Sr. de Lagarde prueban cuán fácil sería el éxito.” — ¹⁹ “No sólo el Congreso no empujó a Francia a la guerra, sino que Prusia y sobre todo Austria” (él observa: “el príncipe de Metternich, fingiendo ser ruso mientras detestaba a Rusia”) “se oponían fuertemente a ella; sólo Rusia la aprobaba y prometía su apoyo moral y su apoyo material.” “Nosotros decimos al presidente del consejo que el voto muy pronunciado de las potencias es por la guerra; que no se trata de la ocupación de la Península; que no es cuestión más que de un movimiento rápido; mostramos un éxito fácil; y sin embargo sabíamos que el congreso de Verona no quería la guerra en absoluto; temíamos que nuestro movimiento se prolongara mucho más allá del Ebro; pensábamos que nos haría falta ocupar España durante mucho tiempo, para hacer un buen trabajo, pero no lo revelábamos todo, a fin de llegar a nuestra meta, y nos decíamos en secreto: ‘Una vez traspuesta la Bidassoa, bien tendrá que seguir adelante el presidente del consejo, etc.’.”