en Londres

Manchester, 10 de junio de 1854

Querido Marx:

Siento mucho no haberte podido mandar ningún artículo para el correo del martes, pero me fue de todo punto imposible a causa de los muchos trabajos de oficina que ahora me impiden absolutamente hacerte artículos antes del lunes o del jueves. Además vivo ahora a casi 3/4 de hora de la oficina de correos, de modo que por la noche tarde, para el segundo correo, ya no se puede hacer nada. De modo que he de trabajar los sábados y miércoles por la noche. Mañana te enviaré un artículo concienzudo sobre el asedio de Silistria[^1], que ha de llamar la atención; tal vez también algunas notas sobre los ridículos chistes navales de Napier[^2] y sobre las condiciones del ejército en Bulgaria.

Ahora estoy empollando a conciencia la campaña húngara y creo que para octubre habré estudiado a fondo todas las fuentes; en todo caso escribiré el libro este invierno.[^3] Cuanto más me adentro, más hermosa resulta la cosa por ambos lados. Actualmente estoy comparando a Görgey[^4] y a Windischgrätz[^5] y encuentro que Windischgrätz miente en su autoapología tanto como en sus boletines, que no tiene el valor de desautorizar. Es sumamente divertido ver cómo cada uno de los dos adversarios se esfuerza por hacer aparecer a su propio ejército aún peor que el del contrario. Por lo demás, el viejo Windischgrätz se acredita como el asno que nos es conocido —he has actually written himself down an ass[^2]— y ha sido secundado de la manera más lograda en sus desatinos por sus generales subordinados, si cabe aún más torpes, en particular Wrbna, Csorich y, sobre todo, el caballeresco *banus* Jellačić. Görgey, en su cinismo, expresa los hechos siempre con mucha mayor franqueza y exactitud que el mendaz apologético Windischgrätz. Pero es una campaña perfectamente digna del año 48/49. — Cobardía por ambas partes, ridículo tanto de los viejos ejércitos como de los ejércitos revolucionarios. La semana que viene recibiré probablemente el libro oficial austriaco[^6], y en estos días estoy reuniendo de los catálogos de Brockhaus las fuentes que aún me hacen falta. También he de conseguir a Klapka[^7]; luego tendré todas las cosas principales.

Lo del *Times* se hará la semana que viene; ahora tengo todas las fuentes, solo me falta trabajarlas un poco más. ¿Puedes averiguar allí qué revistas militares se publican en Londres? Esto sería para un caso de necesidad.

Ahora tengo que ir al librero, que si no me cierra; tenme pronto al corriente.

A Dronke lo ha atropellado un cab[^*], como siempre borracho, y está en cama; no podrá salir del cuarto en 8 a 10 días, por lo demás nada de gravedad.

En cuanto a Otto, preguntaré.

Tuyo,
F. E.

Espero que tu mujer esté ya restablecida.

[^1]: «El asedio de Silistria». — er hat sich tatsächlich selbst als Esel gekennzeichnet. [Se ha calificado a sí mismo, efectivamente, de asno.]
[^2]: er hat sich tatsächlich selbst als Esel gekennzeichnet.
[^*]: de un coche de alquiler. *Véase el presente volumen, págs. 343, 346.*