28, Dean Street, Soho, Londres
16 de octubre de 1851

¡Querido Weydemeyer!

He escrito yo mismo al Sr. Charles Dana, uno de los redactores del «New-York Tribune», y te he enviado una carta de recomendación de Freiligrath para ti. No tienes, pues, más que ir a verle y remitirte a nosotros.

Me preguntas por un manual de estadística. Te recomiendo —porque contiene a la vez exposiciones económicas— el Commercial Dictionary de MacCulloch, 1845. Hay obras más recientes, por ejemplo de MacGregor, cuyas estadísticas son acaso las mejores para toda Europa. Pero son muy caras. Sin embargo, seguro que las encontrarás en alguna de las bibliotecas de Nueva York. MacCulloch, en cambio, es un manual que todo periodista debe poseer.

Para Inglaterra, hay que recomendar en especial: Porter: «The Progress of the Nation». Nueva edición, 1851.

Para la historia del comercio en general:
Tooke: «History of Prices». 3 vols. Hasta 1848.
Para Norteamérica en particular: MacGregor, que ha escrito una estadística especial de los United States.

Para Alemania: Frh. von Reden: «Vergleichende Kulturstatistik».
Para Francia: Moreau.

Ahora tengo aún un encargo para ti. A petición del ex párroco católico alemán Koch, por quien puedes preguntar en la «Staatszeitung», donde colabora de vez en cuando, le envié 20 ejemplares del «Manifiesto» (en alemán) y una traducción inglesa del mismo, con el encargo de hacerlos imprimir como folleto, junto con la nota preliminar de Harney —la traducción inglesa—. Desde entonces, el señor Koch no ha dado más señales de vida. Pídele explicaciones, primero, sobre este silencio tan sospechoso, después de haberme escrito con tanto interés, y, segundo, haz que te entregue la traducción inglesa, y mira si puedes colocarla como folleto, es decir, imprimirla, difundirla y venderla. Se sobreentiende que el eventual ingreso te correspondería a ti, pero nosotros pedimos 20-50 ejemplares para nosotros.

Dronke llega el 23 del corriente.

Escribe pronto. Recibe saludos para ti y para tu esposa de parte de mi mujer, de mí y de todos los amigos.

Espero que superes felizmente la travesía y que te vaya bien en los United States.

Tuyo
K. Marx

[Posdata de la señora Jenny Marx]

Diga a su querida esposa que he pensado en ella en este tiempo con la más cordial simpatía y preocupación. ¡Cuánto habrá tenido que soportar en la larga travesía con los dos niños pequeños! Espero que estas líneas no lleguen mucho antes que usted a Nueva York, donde seguramente conseguirá crearse un hogar provisional.

De Edgar no hemos tenido noticia alguna desde que partió en abril. Salió de Bremen en el velero «Reform», capitán Ammermann, con intención de desembarcar en Galveston y establecerse primero en Neubraunfels. Quizá pudiera usted, querido señor Weydemeyer, seguirle la pista desde Nueva York en alguna parte. Su silencio es tanto más incomprensible cuanto que sabe que nuestra pobre y solitaria madrecita, con la parálisis de su mano derecha, se ve ahora privada del último consuelo que el destino le había dejado: la comunicación escrita con los seres amados de su corazón.

Viva usted muy bien y reciba un cordial saludo de
Jenny Marx