Karl Marx a Friedrich Engels, 22 de marzo de 1851

Marx a Engels  
en Manchester!?

[Londres, 22 de marzo de 1851]

¡Querido Engels!

Te he hecho copiar arriba por Pieper el famoso documento. Con el pretexto de haber garantizado el préstamo mazziniano, Ruge exige dinero para convertirlo en “opinión pública”. Entre los “prusianos” de aquí, Bucher, Elsner, Zimmermann, etc., reina gran indignación por este “fuerte provisorium”.

En cuanto a los “seis” que te causaron tales trouble!, eran estos 6 Landolphe y Blanc, Willich y Schapper, Barthelemy y Vidil, en resumen los 6 matadores; la chusma no convocada de húngaros, polacos, etc., no figuraba.

En la tercera carta, Willich no responde más que a su propio portavoz de pensamientos. 4 Hoy el muchacho tendrá un día agradable. Hace unas dos semanas, Wolff lo encontró a las 2 de la madrugada en un café de putas y gritó en voz alta: ¡Ah! ¡el virtuoso Willich aquí!, ante lo cual el virtuoso se largó a mear.

El verdadero contriver 3 del Centraldodge alemán es el incansable, correoso operador de callos y devorador de hierba Struve. El tipo no hace sino practicar su viejo oficio, llamar la atención sobre sí con craneoscopia, moral y necedades por el estilo. Charlatán de feria, y encima con una voz ronca de garganta. El burro ha escrito durante los últimos 25 años un “léxico estatal democrático” y una “historia universal democrática” 91, ambas no son más que la una, el Welcker-Rotteck traducido al struviano, y la otra, ¡¡¡el Rotteck parafraseado democráticamente!!!. Y Ruge ha caído tan bajo, que la impresión de estas sandeces en Alemania sólo ha sido detenida por una policía compasiva.

4 Enfado – * No ha recibido ni carta ni nada de parte de los Becker y los Schramm. –  
3 Inventor – * estafa central

El estúpido Kinkel ya está desengañando a los filisteos de sus ilusiones. No hay mejor medio para desenmascarar a este burro que el que caiga en manos de arlequines tan avezados como Struve y Ruge. En todo caso, en esta compañía él deja la piel de león.

Tuyo,  
K. Marx

Jones estuvo en mi casa hace un par de días y se felicita, sobre todo tras las últimas revelaciones, de que yo lo haya salvado de participar en el banquete.

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