Engels a Marx
en Londres

Querido Marx:

Adjunto la libra restante del Atlas, que desgraciadamente no pude enviarte antes.

Dile a Harney, cuando lo veas, que a finales de esta semana recibirá de mí al menos la primera mitad de una serie de artículos sobre la Democracia Continental 177] —los artículos divididos de tal modo que cada uno no ocupe más de 2 a 2½ columnas en su «Friend of the People». Bajo el pretexto arriba mencionado pondré por los suelos a toda la democracia oficial y la haré sospechosa al proletariado inglés, colocándola, incluidos Mazzini, L[edru]-Rollin y compañía, al mismo nivel que los financial reformers. ¡El Comité Europeo se va a llevar una buena! Los señores serán despachados uno por uno: los escritos de Mazzini, las famosas hazañas heroicas de L[edru]-Rollin de febrero a junio de 1848, sin olvidar, naturalmente, al señor Ruge. A los italianos, polacos y húngaros les diré con suficiente claridad que en todas las cuestiones modernas tienen que callarse el pico. La cosa con el timo que H[arney] monta con las cartas pedigüeñas de Mazzini y Cía. se está volviendo demasiado escandalosa y, como de otro modo no tiene remedio, me veré obligado a desenmascarar la necedad y la bajeza de esos tipos en su propio periódico y a revelar a los cartistas ingleses los misterios de la democracia continental. Un artículo polémico detallado sirve con H[arney] siempre más que todo debate. Por desgracia, aquí dispongo de un material condenadamente escaso.

He conseguido aquí el «Lafayette et la révolution de Juillet», de Sarrans el joven. Si pudiera conseguir algunas otras fuentes, podría escribir para nuestra «Revue» un artículo sobre la revolución de julio y su continuación hasta la revolución de febrero, sometiendo a una crítica amistosa la «Histoire des dix ans». Estos «Dix ans» siguen sin ser atacados por los que van más allá y constituyen, tanto en Alemania como en Francia, un elemento de formación muy importante en todo el partido revolucionario. Creo que no vendría nada mal reducir a sus justos límites la influencia de este libro; hasta ahora es una autoridad inatacada.

El señor Russell, ese perro cobarde, ha vuelto a ponerse en evidencia de forma brillante. Primero echa fuego y llamas contra la papal aggression, luego ve que los Manchester men no quieren meterse en el fregado en absoluto y ahora da a luz su heroica medida de querer prohibir a los obispos católicos que lleven títulos ingleses. Y luego la hermosa insinuación que hace lanzar por medio del señor Peto: que habría sido muy deseable extender el derecho al voto ya en esta sesión, pero que como la law-reform se aborda esta vez, ¡hay que aplazar el derecho al voto hasta el año próximo! Auténtica lógica modelo whig. Por lo demás, los members están muy criticones e inseguros, las elecciones se acercan, tienen que soltar florituras liberales o proteccionistas, y si la Exhibition no cayera justo en el período más animado de la grande politique de sesión, el hombrecillo podría pasarlo mal. Y aun así, ¡qui sait!

El pan político cotidiano se vuelve cada vez más seco. La hermosa situación en que ahora se complace la belle France es también edificante. Por lo demás, no se puede negar que los señores burgraves dejan cada vez más de ser los representantes de la fracción burguesa o, mejor dicho, que los burgueses se separan cada vez más de sus antiguos jefes legitimistas y orleanistas. En primer lugar, la significativa minoría a favor de Baroche en la sesión en que la coalición lo derribó, y que también se componía de muchísimos no bonapartistas, antiguos orleanistas, etc.; luego, la evidente disposición de la burguesía conservadora en masse, que es mucho más favorable a Napoleón que antes. La masa de estos tipos no quiere ahora de ningún modo ni intrigas de restauración orleanistas ni legitimistas; les solutions les embêtent, y lo que quieren es la rutina del presente presidencial. Los tipos no son ni realistas, ni republicanos, ni imperialistas, sino presidenciales; lo más hermoso del caso es que esta dulce indeterminación sólo es posible en la masa misma y que cualquiera que quisiera hacerse valer como representante oficial de esta tendencia sería empujado, sin embargo, en el plazo de seis meses, fuera de la neutralidad y hacia una facción determinada, realista o imperialista. Por lo demás, de periódicos franceses aquí sólo tengo los «Débats» y el «Charivari», el cual, no obstante, aquí vuelve a empezar a parecerme gracioso, grâce à l'esprit exquis du peuple dans ces parages.

De un estúpido refugiado húngaro que se me cruzó entre las piernas estos días supe que esa noble calaña vuelve a desvariar sobre conspiraciones de asesinato y algaradas con ocasión de la great Exhibition. Casi me pareció oír en ese estruendo la heroica voz de los asaltantes de Londres, Willich y Barthélemy. Por lo demás, uno no logra escapar de la gentuza: hace poco me aborda un tipo en la calle, y he aquí que era un refugiado de Great Windmill Street que tiene un puesto en Liverpool. «Y si tomara las alas del alba y volara hasta el extremo del mar», no lograría escapar de esa pandilla.

Los free-traders de aquí aprovechan la prosperidad o semiprospedidad para comprar al proletariado, y John Watts es el intermediario en ello. Conoces el nuevo plan de Cobden: una National Free School Association, para hacer aprobar una bill que faculte a los townships para imponerse tributos locales para la creación de escuelas. El asunto es empujado formidablemente. En Salford se ha creado además ya una Free Library y un museo —biblioteca de préstamo y sala de lectura gratuitas. En Manchester, la Hall of Science —y aquí Watts fue realmente el intermediario, como el señor alcalde de Manchester reconoció graciosamente— ha sido comprada por un comité con el producto de colectas públicas (se han reunido unas 7.000 libras) y se está transformando igualmente en Free Library. A finales de julio debe inaugurarse la historia —con 14.000 volúmenes, to begin with. Todos los meetings y asambleas para estos fines resuenan con alabanzas a los obreros y, en especial, a las del bravo, modesto y útil Watts, que ahora está en los mejores términos con el obispo de Manchester. Ya me alegro esperando el estallido de indignación por la ingratitud de los obreros, que se desencadenará por todas partes al primer shock.

Mi viejo me ha escrito estos días una carta agradable, en la que expresa el deseo de que permanezca aquí por tiempo indefinido, es decir, mientras dure el asunto con los Ermen (y eso puede ser hasta 1854). Para mí, muy agradable, naturalmente, s'il me paie bien mon ennui. Yo no dejo notarlo, naturalmente, aporto al «negocio» este «sacrificio» y me declaro dispuesto a «esperar de momento el desarrollo de las relaciones aquí». El próximo verano viene él, y entonces intentaré hacerme tan indispensable que tenga que aceptar todo.

Saluda cordialmente a tu mujer y a tus hijos.

Tuyo
F.E.

Mánchester, 5 de feb. de 51

Particulars en la Post Office Order como antes.