Marx a Engels.

En Lausana.

[Colonia, mediados de noviembre de 1848]

¡Querido Engels!

Estoy verdaderamente sorprendido de que aún no hayas recibido dinero mío. Yo (no la administración) te he enviado hace muchísimo tiempo 61 táleros, 11 en papel y 50 en una letra de cambio, a Ginebra, incluidos en la dirección indicada. Así que infórmate y escríbeme enseguida. Tengo un recibo postal y puedo reclamar el dinero.

Además, había enviado a Gigot 20 y más tarde a Dronke 50 táleros para vosotros, siempre de mi propio bolsillo. Summa — aproximadamente 130 táleros.

Mañana te enviaré de nuevo algún dinero. Pero infórmate acerca del dinero. En la letra de cambio iba también una recomendación tuya para un filisteo adinerado de Lausana.

Ando escaso de dinero. 1850 táleros había traído conmigo del viaje; 1950 recibí de los polacos. 100 necesité todavía en el viaje. He adelantado 1000 táleros al periódico¹ (junto con lo correspondiente a ti y a otros prófugos). Esta semana he de pagar todavía 500 por la máquina. Quedan 350. ¡Y de esto no he recibido ni un céntimo del periódico!

¹ «Neue Rheinische Zeitung»

En lo que atañe a vuestra condición de redactores, he hecho lo siguiente: 1. en el primer número anuncié de inmediato que el comité sigue siendo el mismo; 2. he declarado a los imbéciles de los accionistas reaccionarios que quedaba a su elección consideraros como no pertenecientes ya al personal de redacción, pero que a mí me quedaba la facultad de pagar los honorarios tan altos como quisiera y que, por tanto, ellos no sacarían ninguna ventaja pecuniaria.

Racionalmente, no habría debido adelantar la gran suma para el periódico, puesto que tengo 3 o 4 procesos de prensa encima, cada día puedo ser encerrado y entonces tener que clamar por dinero como el ciervo por agua fresca. Pero se trataba de conservar a toda costa este fuerte y de no abandonar la posición política.

Lo mejor —después de que arregles los asuntos de dinero en Lausana— es que vayas a Berna y lleves a cabo tu indicado plan. Además, puedes escribir para quien quieras. Tus cartas siempre llegan a tiempo.

Que pudiera yo abandonarte por un instante es pura fantasía. Sigues siendo siempre mi amigo más íntimo, como yo espero seguir siéndolo tuyo.

K. Marx

Tu viejo es un puerco, al que le escribiremos una carta grosera como un perro.