Un decreto de Eichmann

* Colonia, 18 de noviembre. Las incitaciones a la negativa de pago de impuestos,
que se dejan oír, me imponen el deber de una seria amonestación contra ellas a la provincia confiada a mi cuidado.
Después de que el Rey ha expuesto públicamente las razones de peso del traslado de la Asamblea Nacional desde Berlín, después de que una gran parte de los diputados ha reconocido el derecho de la Corona, y la Asamblea Nacional alemana, al igual que el Poder Central en Frankfurt, se han adherido a este reconocimiento, no puede ser mi intención añadir también mi voz al juicio que se está formando entre los habitantes de la provincia del Rin sobre este acto del gobierno del Estado.
Pero mi cargo me ordena rechazar con todos los medios a mi alcance todo ataque contra las leyes y su acatamiento, sin los cuales ningún Estado puede subsistir. Tal ataque se halla en las incitaciones a no pagar más los impuestos, los medios indispensables para el mantenimiento del orden y la justicia, impuestos que han sido establecidos por vía legal y que solo en virtud de una ley pueden ser modificados.
Según mis experiencias sobre el respeto a las leyes que vive en los habitantes de la provincia, no puedo esperar de ellos una infracción de las mismas de graves consecuencias, antes bien confío en que resistirán inconmovibles a esas tentaciones, por su honor y por el bien común. Pero para los casos imprevistos en que esta confianza se viese, no obstante, defraudada, espero de todas las autoridades provinciales y locales que, con toda la fuerza que las leyes les confieren, compelan al pago de los impuestos y cumplan sin vacilación su deber oficial.
Colonia, 17 de noviembre de 1848.
El Alto Presidente de la provincia del Rin,
(fdo.) Eichmann

Así rezaba la respuesta del exministro y alto presidente Eichmann al decreto del «comité renano de los demócratas».
¿Conocía ya el Sr. Eichmann, cuando escribió esta su epístola a los tesalonicenses, el acuerdo de la Asamblea Nacional sobre la negativa de pago de impuestos?
Eichmann representaba antaño la [política de] Brandenburg-Manteuffel en el seno del ministerio Pfuel. La representa ahora al frente de la provincia del Rin. Eichmann es la contrarrevolución en el gobierno de la provincia del Rin.
Los decretos del Sr. Eichmann tienen, pues, el mismo valor que los decretos del Sr. Brandenburg. La acusación por alta traición clausurará, tarde o temprano, de la manera más digna la carrera del Sr. Eichmann, del bravo hombre que en sus años juveniles expedía con infatigable ardor fogoso a las fortalezas a los «traidores».
El Sr. Alto Presidente Eichmann se declara en el decreto arriba citado enemigo abierto de la Asamblea Nacional, en completa oposición al Sr. Alto Presidente Pinder de Silesia, que es notoriamente monárquico. El Sr. Eichmann ha cesado, pues, de ser Alto Presidente, del mismo modo que su amo Brandenburg ha cesado de ser ministro. El Sr. Eichmann se ha destituido a sí mismo. Los funcionarios que ejecuten sus órdenes contrarrevolucionarias lo hacen bajo su propia responsabilidad.
Si los habitantes de la provincia del Rin quieren apoyar a la Asamblea Nacional de manera más eficaz que mediante meros mensajes, si no quieren doblar necia e inermemente sus rodillas ante el knut, tienen que arrancar de todas las autoridades, en especial de los presidentes de gobierno, de los consejeros rurales, de los alcaldes y de las autoridades municipales, una declaración pública sobre si reconocen a la Asamblea Nacional y están dispuestos a ejecutar sus acuerdos, ¿sí o no? En caso de negativa, y más aún de contravención directa a estos acuerdos, esos funcionarios deben ser declarados 1) destituidos, 2) traidores, y en su lugar han de nombrarse comités de seguridad provisionales, cuyas órdenes serán consideradas única y exclusivamente como legítimas. Allí donde las autoridades contrarrevolucionarias quieran impedir por la fuerza la formación y la actividad oficial de estos comités de seguridad, a la fuerza debe oponérsele toda clase de fuerza. La resistencia pasiva debe tener como base la resistencia activa. De lo contrario, se asemeja al forcejeo del ternero contra su matarife.

Portada de la «Neue Rheinische Zeitung», núm. 147 del 19 de noviembre de 1848, ejemplar original de Marx