PA R ÍS . EL 29 DE JU N IO , POR SER, EXCEPTUANDO AL N O R T H E R N
Star, e l único periódico europeo que tuvo el valor y la pene
tración necesarios para valorar certeramente lo que signifi
caba la revolución de Junio, la Nueva Gaceta Renana no sólo fue
desmentida, sino denunciada.
Los hechos han ido confirmando nuestra manera de ver, inclu
so ante los ojos de los más miopes, en la medida en que el interés
no se encarga de empañar la mirada.
En aquella ocasión, quedó también muy mal parada la prensa
francesa. Los periódicos que mantenían una actitud resuelta fueron
suspendidos. El Réforme, el único periódico radical al que Cavaignac
permitió subsistir, balbucía excusas en nombre de los magnánimos
combatientes de junio y mendigaba del vencedor una limosna
de humanidad para los vencidos. Como es natural, el mendigo no era
escuchado. Y fue necesario que la victoria de junio llegara a su culmi
nación, que la prensa provincial no amordazada por el estado de sitio
lanzase durante varios meses sus diatribas y que el partido de Thiers289
resucitase a ojos vista, para que el Réforme recobrara el juicio.
El partido de Thiers: así llamaba Marx a los círculos realistas franceses reunidos en
torno al periódico Le Constitutionnel. Como partidario de la dinastía de los Orleáns, este
grupo realista fue contrincante de los republicanos burgueses y pequeñoburgueses y, en
febrero de 1848, luchó por una monarquía con instituciones republicanas y, más tarde, por
una República con instituciones monárquicas. Después de la revolución de Junio en París, se
fusionó más estrechamente con la llamada oposición dinástica.

He aquí lo que dice, en su número del 18 de octubre, con moti
vo del proyecto de amnistía para la extrema izquierda:290
Al bajar de las barricadas, el pueblo no castigó a nadie. ¡El pueblo! Por
aquellos días era el amo y señor, el soberano, el vencedor; le besaban los
pies y las manos, sus blusas eran saludadas respetuosamente y aclamados
sus nobles sentimientos. Y con razón. Pues el pueblo fue magnánimo.
Hoy, el pueblo tiene a sus hijos y a sus hermanos recluidos en las cár
celes y en las galeras u obligados a comparecer ante los consejos de gue
rra. Después de haber agotado la paciencia del hambre, de ver pasar tran
quilamente por delante de él una población entera de ambiciosos que
había recogido en medio de la calle y de contemplar cómo se alzaban los
palacios; después de abrir crédito a la república por espacio de tres largos
meses, llegó el día en que el pueblo perdió la cabeza entre sus hijos exte
nuados por el hambre y sus postrados y moribundos padres, y se lanzó a
la batalla.
Lo pagó caro. Sus hijos cayeron abatidos por las balas. A los que sobre
vivieron se los dividió en dos partes. Una fue arrojada a los tribunales de
guerra y otra enviada a la deportación sin formación de proceso ni averi
guación alguna, sin derecho a defenderse, ¡sin juicio! Este método vindi
cativo es rechazado por todos los países, incluso por el país de las cabilas.
Jamás, durante los veinte años de su existencia, se había atrevido la
monarquía a hacer nada semejante.
¡Los periódicos que especulan con dinastías, embriagados por el olor
de los cadáveres, se lanzaron entonces a la palestra, rápidos y audaces, dis
puestos al insulto contra los muertos, escupieron todas las calumnias que
la odiosa malignidad es capaz de inventar, descuartizaron en su honor al
pueblo antes de que se abrieran contra él los procesos judiciales y arras
traron a los vencidos, muertos y vivos, ante los tribunales de excepción;
los denunciaron a la furia de los guardias nacionales y del ejército, se con
virtieron en corredores del verdugo, en esbirros de la tortura y en lacayos
Este proyecto de amnistía para la extrema izquierda fue propuesto en la sesión de la
Asamblea Nacional francesa el 16 de octubre de 1848 por los diputados de este mismo parti
do, con el fin de amnistiar a todos los presos políticos.

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de los más furiosos apetitos de venganza; inventaron crímenes, envenena
ron nuestra mala estrella y exaltaron hasta el refinamiento la mentira y la
calumnia! [Véase la N u eva Gaceta R en a n a del i de julio acerca del Constitutionnel francés, de la Indépendance belga y de la Gaceta de Colonia.]
El C onstitutionnel abrió tienda, en la que despachaba a manos llenas las
más espantosas atrocidades y los horrores más espeluznantes. Sabía per
fectamente bien que m entía, pero ¡qué importaba!, ello cuadraba muy bien
a su comercio y a su política y, comerciante y diplomático al mismo tiem
po, vendía los crímenes “al peso o por metros”, como se quisiera. Pero este
hermoso tráfico tenía que terminar un buen día. Llovían las contradiccio
nes y en las actas de los consejos de guerra o en los comunicados de los
transportes de presos no figuraba el nombre de un solo condenado a gale
ras. Ya no había manera de degradar e insultar más la desesperación y, por
fin, el tendero guardó silencio, después de embolsarse las ganancias.
[Neue Rheinische Zeitung, núm. 123, 22 de octubre de 1848]