Engels a Marx

en Londres

Manchester, 18 de julio de 1859

Querido Mohr,

Las 5 libras que aún se deben para el «Volk» te las mando mañana o pasado mañana. Hoy se me hizo demasiado tarde; tengo aquí, además, al «Pequeño», scilicet Dronke, que me salió al paso meneando el rabo por la Bolsa. Al hombrecillo parece irle pasaderamente en su commerce; aparte del cotidiano chismorreo del día, en el que se comporta como un politicastro de taberna, no parece gustarle hablar de politicis, sobre todo del pasado, en lo cual le refuerzo, pues yo lo trato de todos modos como extraneus. Pero sus conocimientos no han aumentado, y la profundidad de su política consiste en que los italianos «tienen ahora que desencadenar el golpe o no valen un comino».

Volviendo de este pequeño al «Volk», tenemos que deliberar enseguida qué hacer. Si las 7 libras que te llevaste han desaparecido tan rápidamente, y encima otras 3 libras y 15 chelines de los nudos, las 3 libras que aún tengo de reserva se habrán esfumado también pronto. ¿Que faire? Del viaje de regreso de Strohn aún no sé nada. Con Borchardt ya no se podrá hacer mucho más. Tan pronto como vuelva Lupus —pero quién sabe dónde anda—, lo pondré en todo caso a hacer un reconocimiento. Antes preferiría no hacer nada personalmente donde él. Tampoco me lo he vuelto a topar, aunque lo he estado esperando varias veces por Oxford Road.

En todo caso, hazme saber con exactitud la situación financiera de la cosa bajo la nueva administración, para que yo pueda estar preparado con mis respuestas a eventuales preguntas. ¿Cuántos ejemplares se venden ahora? ¿Habéis reducido a los repartidores, etc., a ½ penique por ejemplar? ¿A cuánto ascienden los gastos semanales totales y a cuánto los ingresos; es decir, a cuánto asciende el déficit?

Al señor Thimm lo hemos embaucado bien. «Das Volk» luce ahora en su escaparate, in conspicuous position, mucho más que el «Hermann» y los «Konorons», que lo flanquean. A estos últimos les darán pronto el golpe de gracia un par de «Gatherings». El modo como Kinkel ha salido de repente disparado es muy cómico.

El artículo de fondo sobre la paz para la semana próxima deberías hacerlo tú. Lo considero demasiado importante, después de haber entrado tan espléndidamente en posesión de los artículos secretos, como para que este punto no sea debidamente explotado. Como de todos modos sacas de ello un artículo para la «Tribune», te resultará fácil. Este punto puede dar al «Volk» un significado enteramente distinto y conquistarle un puesto en la prensa. Piénsatelo.

Escríbeme también a vuelta de correo sobre qué queréis de mí esta semana; lo haré el miércoles por la noche.

He mandado a buscar el «Portfolio» y estudio ése y otros documentos rusos y palmerstoniana, me procuraré también cuantos back numbers pueda de la «Free Press»; tengo que abrirme paso ahora de una vez por esta basura, la cosa se está volviendo demasiado importante. ¿Puedes decirme de dónde procede el memorándum ruso sobre la política rusa, y a qué crisis ministerial prusiana debe su luz? Para mí, la evidence interna y la redacción clásica son, naturalmente, más que suficientes, pero para el debate con los filisteos necesito estos facts; de todos modos es estúpido por parte de Urq. andarse con reservas donde no es necesario.

¿Se puede sonsacar algo a Blind quoad Vogt? El «Pequeño», naturalmente, no cree en el asunto, ¿por qué «no nos preocupábamos de que se imprimieran las Acta»?

En general, los documentos del primer volumen del «Portfolio» no son los más importantes, si bien hay entre ellos cosas magníficas, sobre todo las de Pozzo di Borgo y el memorándum a los gobiernos alemanes. ¡Qué burros son, y cómo deben de reírse de ellos los rusos!

El memorándum en la «Free Press» es realmente clásico, salvo la manera casi cómica en que los señores diplomáticos presentan el magnicidio como autosacrificio y virtud republicana al mismo tiempo. A pesar de todo, es un poco fuerte que Nicolás dé a su hijo semejante lección sobre el asesinato de su propio padre; este pasaje me parece haber sido alterado.

¿No es posible conseguir completo el documento? Dronke me dice que en Glasgow hay un stationer llamado Love, en St. Enoch Square, que distribuye el «Hermann» y sería muy adecuado para distribuir «Das Volk». Unos cuantos ejemplares y una carta estarían bien colocados.

¿Lo habéis mandado ya a América? Ya sería hora. ¿A Weydemeyer, Steffen y el tipo aquel de Nueva York que te escribió una vez por cuestiones de comunistería?

Saluda a tu mujer y a las muchachas afectuosamente.

Tuyo
F. E.