Muy señor mío:

Le ruego que envíe directamente a mi mujer, a Londres, el honorario restante por mi escrito.

En su carta de fines de mayo decía que “la semana próxima” aparecería el libro y se pagaría el honorario. Ni lo uno ni lo otro ha ocurrido hasta hoy, 22 de junio. Parece ser principio de usted que una “obra rigurosamente científica” no puede aparecer demasiado tarde y que, sobre todo, hay que esperar la época en que la generalización de la guerra avive el interés “rigurosamente científico”.

Las mismas circunstancias que le han movido a ese nuevo aplazamiento pueden tal vez justificar un aplazamiento hasta el año 1860, sobre todo porque usted me escribe que es moda de los libreros alemanes, en el caso de escritos científicos para los que no existe contrato sobre la fecha de publicación, imponer un embargo a su salida siempre que parezca cómodo a causa de la aparición de publicaciones diarias.

Puesto que me es imposible contestar en privado a las preguntas que se me dirigen —en relación con este retraso—, haré una declaración pública después de haber esperado aún unos días.

Suyo enteramente devoto

Dr. K. Marx