en Barmen
Manchester, miércoles, 20 de abril de 1859

I Manchester, 20 de abril de 1859.
Querida madre:

Por fin encuentro un momento de tranquilidad para volver a escribirte. He recibido tus dos queridas cartas y me alegra
5 que todos vosotros estéis bien y que los niños de los Blank hayan superado felizmente el sarampión. A mí me va muy bien; las muelas del juicio se me van
cayendo a pedazos poco a poco, pero en general sin muchos dolores; por lo demás no me falta absolutamente
nada, mi apetito y mi digestión son excelentes, y de
las viejas historias no he vuelto a sentir lo más mínimo.

10 Así que el pequeño Delius, a fin de cuentas, no ha podido evitar
hacer el paripé de los de Bradford entre vosotros. Habría creído que se andaría
con un poco más de cuidado, pero ya que parece empezar con estas pequeñas
rencillas, sólo quiero decirte que en Bradford
la fanfarronería flota en el aire, y a uno de Bradford a la larga
15 le resulta absolutamente imposible decir la verdad. Como ahora el pequeño comparte alojamiento con
Wilhelm Kutter, que es el mayor fanfarrón bajo el
sol, parece haberse ido acostumbrando cada vez más a esa misma virtud. Si uno de Bradford me dijera que dos por dos son cuatro,
yo empezaría inmediatamente a dudar de la exactitud de la tabla de multiplicar.
20 Te digo esto de antemano para que no juzgues al pequeño con demasiada dureza,
los de Bradford son todos así, mienten como bellacos. La historia del
caballo se basa en que yo le dije simplemente al propietario
que, si quisiera vender el animal por menos de 120 libras, que me lo
comunicara, y nada más. De ahí a comprarlo hay mucha distancia.
25 Si ahora me lo ofrecieran a 120 libras, aún me lo pensaría mucho
antes de dar 100 por él, pues me resulta todavía algo ligero y
por ese dinero ya puedo conseguir un caballo de caza muy hermoso y fuerte.
Por lo demás, eso de saltar dentro del escaparate no es tan grave. Todo
caballo que tiene mucha sangre y no ha hecho nada o muy poco durante ocho días, hará
30 toda clase de maniobras extrañas bajo un jinete mediano,
y si ambos se rompen el cuello o no, depende únicamente de la casualidad.

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231. Engels a Elisabeth Engels + 20 de abril de 1859

Conmigo, sin embargo, no entra un caballo en una tienda tan fácilmente si yo
no quiero, por eso puedes estar tranquila.

La otra historia con Karl Siebel es aún más cogida por los pelos.
Lejos de llevar una vida disoluta, se queda 35
más bien en casa todas las noches, apenas sale y casi no
tiene trato con nadie. No creo que haya veinte jóvenes en Manchester
de su edad que vivan de manera tan sólida como él. Los primeros días
bebió, ciertamente, un par de veces más de la cuenta e hizo
toda clase de bromas joviales de muchacho, pero como se juntaba conmigo y con unos pocos conocidos 40
y vio que nosotros no encontrábamos nada de admirable en esas niñerías,
lo dejó estar. Es, por lo demás, aún medio niño,
terriblemente inmaduro y no sabe desenvolverse en las historias más corrientes.
Eso se le irá pasando con el tiempo. Los de Barmen parecemos
tener todos eso en común, que salimos muy tarde de los años de atolondramiento; 45
yo debí de ser un bicho raro parecido cuando tenía 23
años. Por lo demás, sus padres tienen que habérselo tomado de una manera muy curiosa
si no podían con el chico, pues hay un
lado muy bueno en él, y es que siente por sí mismo sus propias debilidades y
no tiene nada de dogmático; al contrario, se deja convencer muy fácilmente. 50
Lo que me predispone a su favor es que, a pesar de todas las adulaciones
que se han vertido sobre sus versos, ha conservado en el fondo
la conciencia de que no son más que historias inmaduras, no elaboradas
y superficiales; y el buen chico me estuvo verdaderamente
agradecido cuando se lo expliqué de manera bastante divertida pero igualmente clara, 55
pues le dije francamente, después de que me hubiera obsequiado con todas sus
obras inmortales, que aunque hay talento en ellas, es un talento
muy desaprovechado, y que como obras de arte todas esas cosas no valen
nada. En Berlín debe de haber estado realmente muy desaprovechado y en
peligro de echarse a perder en la más vulgar literatura de folletín. 60
Yo le leo la cartilla regularmente por eso
cuando le veo, y le digo que cuelgue los versos por un
tiempo y que estudie con ahínco a los poetas clásicos de todos los pueblos
para que primero se forme un poco su gusto, que está muy confundido,
y aprenda alemán, cosa que aún no sabe. Si hace eso, aún puede 65
llegar a ser un tipo muy decente. Por lo demás, sus padres
deberían tener la razón suficiente para ponerse con él en un plano sensato,
soportable para él mismo, o procurar que encuentre poco a poco
los medios y la ocasión de hacerse, aquí o en cualquier otro sitio,
una existencia independiente en el comercio. El chico sabe 70
que en cualquier momento puede ganarse con sus escritos lo suficiente
para vivir de ello, y si el amable papá no tiene

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231. Engels a Elisabeth Engels - 20 de abril de 1859

el juicio y el tacto de tratarlo como a una persona adulta,
entonces él mismo tendrá que atribuírselo si el chico al
75 final se cansa de esta historia y se lanza por completo a la literatura,
y con ello, con toda seguridad, se echaría a perder totalmente. El viejo Siebel quizá
se imagine que yo meto en la cabeza a su chico un montón de ideas descabelladas,
pero puede estar seguro de que empleo toda mi influencia
sobre él en disuadirlo de escribir en exceso (porque
80 el chico no está aún lo bastante maduro para ello) y en hacerle comprender que no hay existencia más
miserable que la de estar a merced del producto de la literatura de folletín,
y que debe reconciliarse cuanto antes, mejor que mejor, con su
oficio burgués y prosaico (pues como en el fondo es reacio a aprender,
sin esto perdería todo sustento y se echaría a perder por completo). Si
85 hace eso y adquiere algo más de experiencia en la vida y pule
su torpeza, no dudo de que se convertirá en un tipo muy decente
y que también rendirá algo sólido literariamente. Le tengo bastante cariño
al chico, pues es de muy buen corazón, nada engreído y muy franco y
directo; suelo verle dos veces por semana o así.

90 No sabía que E. Blank estuviera en Londres; espero que se pase por aquí
uno de estos días, al menos me lo prometió hace algunos meses.
II Por lo demás, guerra o no guerra, no dejes que nada te impida
venir este verano bajo ningún concepto; cuento firmemente con ello, sabes
que este verano iremos a Escocia y ya puedes ir
95 releyendo entretanto a tu Walter Scott para que
lo conozcas todo al dedillo.

Pero ahora tengo que terminar, son las 7 y aún tengo que escribir varias
cartas de negocios. En realidad tendría que haber añadido unas líneas para
el padre, pero me es absolutamente imposible, y además tengo que hacer que me
100 preparen los extractos. Así que le escribiré tan pronto como me sea
posible, dentro de 2 o 3 días.

Mientras tanto, salúdalo a él y a todos los hermanos con sus familias cariñosamente.

Con fiel cariño,
tu hijo
105 Friedrich.

No tienes que contarle, naturalmente, a la señora Siebel con pelos y señales
todo lo que te he escrito sobre Karl.
¡Te felicito también de todo corazón por tu cumpleaños
y espero poder felicitarte por ello todavía muchas,
110 muchísimas veces!

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