en Berlín  
Londres, lunes 28 de marzo de 1859  

I March 28, ’59.  
9, Graftonterrace, Maitlandpark,  
Haverstockhill, Londres.  

Querido Lassalle:

A propósito de la penuria financiera: Ante todo, mi mejor agradecimiento por tu buena disposición. Sin embargo, he intentado primero otra vía, escribiendo a mi madre para preguntarle si quiere prestarme el dinero por un par de semanas. Je verrai. Aquí en Londres una transacción de letras de cambio solo se hubiera podido hacer a través de Gerstenberg. Pero este, protector de Kinkel, y un necio mezquinamente hinchado, no ha de tener el placer de que le pida ni siquiera un favor puramente formal.

A propósito de Duncker: El próximo miércoles (pasado mañana) hará casi 9 semanas que tiene el manuscrito. Hasta ahora solo me han mandado 3 pliegos de corrección. Dicho entre nosotros con franqueza, me parece que D. lamenta haber aceptado el asunto y por eso lo maneja con ese estilo dilatorio de cancillería de Wetzlar. Si sigue así, la cosa no podrá aparecer ni para Pascua. De ahí me surge aún otro apuro. Estoy en negociaciones con un inglés respecto a una elaboración inglesa de estos primeros cuadernos. Esto último depende naturalmente de la publicación del escrito alemán, y como en Londres todo se maneja a todo vapor, el inglés empieza a desconfiar. A un inglés no puedes en absoluto explicarle la manera alemana de hacer negocios.

Verás que la primera parte no contiene todavía el capítulo principal, a saber, el 3.º del Capital. Consideré esto aconsejable por razones políticas, pues con el C. III comienza la batalla propiamente dicha, y me pareció aconsejable no asustar de prime abord.

A propósito del telégrafo: I accept the offer. La cosa no es tan sencilla como piensas. Obtener las noticias no es nada, pero se pierde mucho tiempo. Instalaré una oficina cerca de la Bolsa (donde también las compañías telegráficas que despachan estas cosas tienen sus oficinas). Ahora bien, tu primo debe hacerme saber: 1) ¿Por qué vía quiere los despachos? Hay 3 compañías, una vía Francia, la segunda vía Ostende, la tercera vía Amberes. Pienso que por Francia solo se envían cosas que no tengan que temer la censura francesa. Esta última es, por lo demás, la línea más corta. 2) ¿Qué es lo que quiere que se le telegrafíe? Distintos periódicos persiguen principios muy diferentes en lo que consideran importante. 3) ¿Con qué frecuencia quiere que se le telegrafíe? 4) ¿Necesitan, además de las noticias inglesas, también las americanas, en suma, las extraeuropeas? Todo esto debe indicarlo con precisión, ya que el telegrafiar exige ante todo la eliminación de todo lo superfluo. 5) Por último, debo saber (al menos en el interior de Inglaterra esto varía entre los distintos periódicos según su hora de aparición) ¿para qué horas prefiere la „Presse“ recibir las noticias? En caso de acontecimientos extraordinarios, naturalmente no puede fijarse hora, pero sí para los despachos ordinarios. || Para las noticias bursátiles tendría, a través de Freiligrath, una fuente excepcional.

A propósito de la Presse: Acepto igualmente este ofrecimiento. En primer lugar, porque, a diferencia de la vez pasada, no se me imponen condiciones respecto al trato de personajes políticos particulares. Es para mí un principio absoluto no aceptar jamás condición alguna. Por otra parte, todo periódico puede exigir tacto del corresponsal. En segundo lugar, porque los tiempos han cambiado, y ahora considero esencial que nuestro partido, donde pueda, tome posiciones, aunque por el momento sea solo para que otros no se apoderen del terreno. De momento, naturalmente, solo se puede utilizar con cautela, pero lo importante es apoderarse de la influencia en diversos puntos para los momentos decisivos. Los ejemplares de la „Presse“ que, según dices, me envió Friedländer, nunca los he recibido, probablemente debido a una dirección equivocada. Por lo demás, deben enviarme enseguida algunos números; del propio periódico hay que ver cómo se debe escribir para el público vienés, no qué.

A propósito de tu correspondencia a la Presse: Soy absolutamente de la opinión de que debes escribir. Para ti, como prusiano, sería ciertamente «indecoroso» escribir ahora en un periódico austriaco. Pero, en principio, debemos, como dice Lutero del buen Dios, «golpear a un bribón con otro», y, donde se abra una oportunidad, contribuir a la disolución y confusión generales. Antes de las turbulencias ahora desencadenadas, no habría escrito yo mismo a la Presse, ni te lo habría aconsejado. Pero el proceso de fermentación ha comenzado y ahora cada uno debe hacer lo que pueda. Infiltrar veneno dondequiera es ahora aconsejable. Si tuviéramos que limitarnos a escribir en periódicos que compartan en general nuestro punto de vista, tendríamos que suspender absolutamente toda actividad periodística. ¿Debe permitirse ahora que la llamada «opinión pública» solo reciba inyecciones contrarrevolucionarias?

A propósito de la Tribune: Seguramente me has malentendido si piensas que te he pedido consideración hacia los abonados de la Tribune. La cosa es así: mi verdadero oficio en la Tribune consiste en escribir artículos de fondo sobre lo que quiero. Inglaterra desempeña en ellos el papel principal, Francia en segundo lugar. Una buena parte tiene contenido económico. Pero desde el cambio ocurrido en Prusia, me he dado el placer privado de escribir de vez en cuando una correspondencia «berlinesa», y la «íntima» conexión con la patria de los Hohenzollern ha traído consigo que pudiera juzgar las relaciones con gran seguridad. Entre esos abonados de la Tribune hay muchos alemanes. Además, los periódicos germano-americanos, cuyos nombres son legión, copian de ella. Aquí era, pues, importante dar color local a los artículos excepcionales que escribí desde «Berlín», para proseguir mi polémica con el Estado prusiano en el Nuevo Mundo. Para tal colorido es indispensable algo de chismorreo. Además, la historia de Prusia consiste ahora esencialmente en chronique scandaleuse. Hinc illae lacrimae. Tu última carta me ha prestado buen servicio a ese respecto.

Salud,  
Tuyo,  
KM

P. S. Acabo de recibir carta del librero Nutt en la City, de que tu paquete ha llegado. Iré a recogerlo hoy mismo. |  
/ ¿Qué hay del folleto de Engels? Lo despaché el 10 de marzo. Opino que algo así podría estar terminado en 5 días. /