en Londres  
Manchester, jueves 27 de enero de 1859  

27 de enero de 59.  
Querido Mohr:  

Espero con impaciencia la comunicación. Mientras tanto, te adjunto algunos chismes de París.  

Ayer le escribí a Freiligrath acerca de Kinkel. El buen hombre mismo me dio ocasión para ello. Con motivo de los negocios de letras de cambio, le había dado algunas glosas marginales sobre la situación política y económica mundial, y éstas lo entusiasmaron hasta hacerle exclamar: «al *Hermann* le seguirá seguramente una *Neueste Rheinische Zeitung*». Cómo vino a parar al papelucho de Kinkel me es del todo incomprensible, a no ser que quisiera sonsacarme una declaración sobre Joh[ann] Gottfr[ied], y ésa, por cierto, la obtuvo. Debo decir que la manera como metió este papelucho miserable en alguna relación con nosotros me irritó mucho. Anteayer escribí dos veces una carta para él, pero era demasiado grosera; yo estaba demasiado enfadado, y dejé la cosa hasta ayer. Lo traté a él muy decentemente, pero a Monsieur Gottfried muy rudamente; le dije que K[inkel] lo explota como referencia poética, ya que su propia fama de poeta, mendigada y amasada por los reclamos pedigüeños de su mujer, no se sostiene de otro modo; que el *Hermann* no ha hecho sino acrecentar el desprecio que desde siempre he sentido por ese mono hueco, amanerado y acicalado; y que no he olvidado las infamias que ese «perro» cometió en América contra ti y contra mí, y de las que es demasiado cobarde para responder. La carta tiene 3 páginas; como digo, F[reiligrath] no puede quejarse de cómo lo trato a él, pero indirectamente y con florituras, ya se entera de muchas cosas. Tengo curiosidad por ver lo que hará.  

Por aquí también se me ha vuelto a colar un poeta del Wuppertal y pariente lejano, quien en Londres, naturalmente, fue enseguida a ver a F[reiligrath]. F. me escribió que parecía ser un buen tipo. Le contesté que por lo menos era robusto, sano, y ni vanidoso ni amanerado, cualidades que en los poetas alemanes de hoy compensan un buen pedazo de talento. A este tipo, F[reiligrath] le dijo que tenía mil libras de sueldo.  

La inclusión del «*Hermann*» en la carta de F. me ha indignado de manera escandalosa, pero puedes jurar que no volverá a jugarme una mala pasada como ésta.  

Muchos saludos a la mujer y a los niños.  

Tuyo  

Por hacer una broma, adjunto uno de los borradores de carta desechados para F.