MARX A ENGELS EN MANCHESTER

[Londres,] 6 de enero de 1859

Querido Engels:

¿Tendrías la bondad de enviarme la dirección de Lupus?

Si has terminado con Serbia, hay nuevo material DISPONIBLE a mano en los (proyectados) cambios en la Landwehr de Prusia, sobre los cuales tendré que informar. The Times de hoy trae un relato detallado, fechado en Viena, del último barullo en Serbia.

Mientras el señor Edgar Bauer edita bajo los auspicios de Scherzer e incluso está adoptando las «contradicciones de clase» dándoles un giro berlinés, el señor Gottfried Kinkel, que no puede permitirse dejar escapar la ocasión brindada por el reavivamiento de Kinkel, saca un semanario en Londres, a saber, el Hermann (no el de los queruscos, supongo, sino el simplón de Goethe). Freiligrath, o así lo parece por una breve nota que me ha enviado, ya se ha arrepentido del ERROR cometido. Si le escribes, dile (pero muy cortésmente, por supuesto, pues se queja del tono crudo y brusco de tus cartas) que en Manchester se habla mucho entre los alemanes de su alianza con Kinkel; también podrías deslizar la anécdota de Heckscher, citando tu fuente. En este preciso momento nos importa que Freiligrath rompa para siempre con esos cerdos.

A propósito, Willich está ahora editando el periódico de los gimnastas en Cincinnati. Fue “seleccionado” como redactor allí. Aceptó el nombramiento (sin duda conseguido para él por Cluss para así librarse del hombre) en una espléndida carta circular en la que dice que ha llegado la hora de que él se encargue de la propaganda, puesto que el pueblo no necesita de jefes militares precisamente ahora.

Salut.

Tuyo,
K. M.