Querido Mohr:

Probablemente escribirás mañana sobre el despacho Canning; the thing is out of my latitude altogether; en los últimos tiempos he leído los periódicos de manera muy irregular y tengo mucho que hacer, pues Ermen lleva 14 días en el otro lado y yo solo cargo con todo el pastel. El negocio aquí marcha colosalmente bien; desde hace 6 semanas, los hilanderos ganan de 1/2 a 3/4 de penique por libra en los números gruesos y medios más de lo que han ganado en 3 años, y ha ocurrido lo inaudito de que el mercado de hilados aquí subiera 1 penique antes de que en Liverpool se pudiera obtener más por el algodón.

Desde hace 10 a 12 días se ha producido cierto estancamiento en la subida, pero los hilanderos están todos comprometidos por un período más largo y la demanda es aún lo bastante fuerte como para mantener plenamente los precios. Si esto sigue así durante algún tiempo, comenzarán los movimientos para el aumento de los salarios. En Francia, los hilanderos de algodón también ganan desde hace algún tiempo más que en los últimos años (esto es seguro, me lo ha dicho un agente algodonero que ha estado allí); no sé exactamente cómo marcha el resto del comercio allí, pero el estado de la Bolsa habla en favor de una mejora sustancial. Todo esto tiene un aspecto malditamente optimista, y el diablo sabe cuánto durará aún, si no se sobreproduce de firme con vistas a la India y China. En la India, el comercio tiene que florecer ahora de manera espléndida; el antepenúltimo correo de Bombay trajo ventas —de 14 días— de 320.000 piezas de tejidos de algodón, y el último, otras 100.000. Esos tipos ya lo han vendido todo a plazo, de lo que acababan de saber que se había comprado en Manchester y que ni siquiera estaba embarcado aún. La India y China, a juzgar por las frases de los filisteos de aquí y por el estado del mercado, van a tener que ofrecer el próximo pretexto para la sobreproducción; y si el invierno es bueno, es seguro esperar que en primavera también la desordenada concesión de créditos y la fabricación de letras de favor vuelvan a ponerse en marcha con toda despreocupación.

El asunto de Jones es muy repugnante. Ha celebrado aquí un mitin y ha hablado enteramente en el sentido de la nueva alianza. Después de esta historia, casi habría que creer de verdad que el movimiento proletario inglés tiene que perecer por completo en su vieja forma tradicional cartista, antes de poder desarrollarse en una forma nueva, viable. Y, sin embargo, no se divisa cómo va a ser esa nueva forma. Por lo demás, me parece que el new move de Jones, en conexión con los anteriores intentos más o menos exitosos de una alianza semejante, tiene que ver de hecho con que el proletariado inglés se aburguesa cada vez más en los hechos, de modo que esta nación, la más burguesa de todas, parece querer, en última instancia, tener una aristocracia burguesa y un proletariado burgués al lado de la burguesía. En una nación que explota al mundo entero, esto, desde luego, está en cierto modo justificado. Aquí no pueden ayudar más que un par de años radicalmente malos, y estos, desde los descubrimientos de oro, parecen no ser ya tan fáciles de recrear. Por lo demás, debo decir que no me queda en absoluto claro cómo ha sido absorbida la masa sobreproducida que provocó la crisis; un desagüe tan rápido de una riada tan violenta no se ha dado nunca antes.

Por la maniobra de Jones, Reynolds se convierte en una persona destacada; es el único “culto” (vulgo “erudito”) que aún se erige ostensiblemente en representante del proletariado; en el fondo, exactamente tan burgués como Monsieur Jones ahora, solo que de otra manera. Para él esto es un regalo del cielo. Envíame, pues, los recortes prometidos de su periódico.

La pierna de Lupus sigue sin andar bien; todavía no tolera caminar deprisa sin malas consecuencias, aunque, con todo, ya vuelve a caminar más o menos pasablemente.

El pequeño poetastro alemán que el verano pasado describió en la Augsburger sus aventuras con Kinkel y Freiligrath se llama Isaac Levi, alias Julius Rodenberg, y es un compañero de escuela de Gumpert.

Si de algún modo puedo, me pasaré por allí en Navidad. Es estupendo que vayas a arreglar los asuntos de dinero con tu vieja. Espero que, entre tanto, eso ya haya ocurrido o al menos esté asegurado. Hoy escribo a Freiligr. por lo de la letra de cambio.

Cariñosos saludos a tu mujer y a las chicas.

¿Avanza el manuscrito?