en Londres  
Manchester, miércoles, 9 de junio de 1858  

19 de junio de 1858.  
Querido Mohr  

Adjunto te devuelvo la carta de Lassalle. Que nuestro judiíto Braun ha tenido una pelea, ya me lo había anunciado Borchardt el sábado con aire triunfal. Así que estos detalles son de lo más útil saber. En cuanto a nuestra opinión, es más claro que el sol que los dos señores, el consejero de intendencia y el asesor, con un ataque asesino tan vil se han colocado por completo en el punto de vista del garrote, y que el único duelo en el que podría uno enzarzarse con tales mozalbetes ya ha tenido lugar en la propia pelea. Si dos tipos acechan a un tercero y lo atacan ambos a la vez, no creo que ningún código de duelo en el mundo permita batirse aún con semejante gentuza. Si el señor Fabrice quería provocar por la fuerza un duelo mediante la historia de la fusta, el señor Bormann debía limitarse a asistir como testigo de forma puramente pasiva, o resultaba del todo superfluo. Pero donde dos atacan a uno al mismo tiempo, se las ha con canalla, ante la cual cesan el honor y el *fair play*, y que han demostrado que un combate honorable, *a fair duel*, no puede librarse con ellos. Se correría el riesgo, en efecto, de ser asesinado a traición.  

Hasta aquí mi opinión y la de Lupus, suponiendo el código del duelo como base jurídica.  

Prescindiendo de esto, es opinión nuestra, como tuya, que 1) los duelos para los revolucionarios son hoy, en general, inoportunos, y 2) que Lassalle, después de haberse declarado «por principio» en contra del duelo, hasta la machaconería, se pondría en ridículo en grado sumo si se batiera ahora.  

Por lo que a nuestra opinión respecta, puedes escribir tranquilamente a nuestro Ephraim el Listo que no se bata, sino que, apaciblemente, se beba de nuevo su «inquebrantable determinación» y, tan pronto como pueda, vuelva a tomar la luna con los dientes y por enésima vez se arriesgue a la aniquilación. Por el descubrimiento de que parece poseer una provisión suficiente de vanidad, lo mejor será, creo, que le felicitemos en silencio.  

¿Has leído la historia del hijo de Fould? Se ha fugado a Londres con la señorita Valérie del Gymnase y 1.600.000 francos. El viejo escribió a Pelissier, diciéndole que, *au cas de besoin, user d’autorité*. Pelissier invita a la parejita a almorzar, les dice: *Je vous donne ma bénédiction*, y escribe al viejo: *que voulez-vous? les jeunes gens seront toujours de jeunes gens!*; y todo París se ríe del viejo Fould.  

Tuyo  
F. E.