Querido Mohr:

La semana pasada estuve por momentos indispuesto; parece que aún queda un resto mínimo, insignificante, de mi anterior enfermedad, demasiado débil para atacarme de veras y que ahora me chinchorrea con toda clase de pequeñas miserias: sobre todo piel irritable, mala cicatrización de heridas, dedos supurantes y parecidas fastidiosas necedades. Afortunadamente, ya no existe la menor tendencia a glándulas supurantes, de modo que por ese lado no hay inquietud. Estas pequeñas miserias que aparecen a propósito de resfriados me mortificarán de vez en cuando hasta que vuelva a tomar baños de mar. En todo caso, por ahora tengo que andar con cuidado. Por lo demás, mis hemorroides, bastante complicadas desde mi regreso, me sirven de derivativo; eso ayuda en el acto cada vez, pero luego me hace imposible, durante un par de días, estar sentado en otro sitio que no sea el caballo. De ahí mi silencio la semana pasada y mi falta de envíos desde el lunes. Las más de las noches sólo podía estar echado. Sin embargo, el resfriado está ahora remitiendo, de tal modo que ayer pude volver a cabalgar 28 millas, y así podemos empezar de nuevo mañana.

Al oscuro Heráclito parece que el señor Lassalle, en el fondo, se lo ha tomado con bastante ligereza. Lupus se ha divertido mucho con tu descripción de su método; le ha dado satisfacción comprobar que la erudición griega del señor no es tan grande como parece. Le daré el libro, cuando llegue, para que lo estudie.

El amigo Belfield se ha presentado hoy otra vez como candidato al consejo municipal y ha fracasado con brillantez. 196 votos contra 143.

Todavía tengo en casa un par de Guardian con bonitas correspondencias de París, que te enviaré en estos días.

Muchos saludos para la family. El viernes habrá de nuevo algunas cosas de la Enciclopedia.

Tuyo

F. E.