en Manchester  
Londres, martes, 5 de enero de 1858  

5 de enero.  

Querido Engels:  

He recibido tus líneas. No mencionas si recibiste la carta que te envié con el anexo de Lassalle y Friedländer; quisiera que ambas cosas se conservaran.  

En cuanto a la letra C), me hallo de hecho en un gran aprieto. Desde el 27 de noviembre no se ha enviado nada a Dana, porque yo hace tiempo que terminé la parte que me correspondía (es decir, la no militar). Si los asuntos de Manchester no te permiten avanzar en serio con la cuestión este mes, tengo que poner fin a todo el asunto y rescindirle a Dana, bajo cualquier pretexto, mi colaboración para la Cyclopädie. A la larga, ha de resultarle sospechoso y comprometerme el que yo envíe largas listas nuevas y no termine las antiguas. En consecuencia, él tampoco contesta nada ni envía nada nuevo. Pero un trabajo así tampoco puede ser lucrativo con constantes interrupciones de meses.  

Sigo evitando hablarte de ello, porque no quisiera en absoluto imponerte ningún esfuerzo perjudicial para tu salud. Sin embargo, me parece a veces que si despacharas pequeñas porciones cada pocos días, tal vez servirían de freno a las borracheras, que según mi conocimiento de Manchester y en los actuales tiempos de excitación, me parecen «inevitables» y de ningún modo ventajosas para ti.  

Hacerme cargo incluso de lo militar, para lo cual tendría que pasar mucho tiempo en el Museo, sin por ello sacar nada decente, es cosa de la que ahora no puede hablarse, porque tengo que acabar absolutamente los demás trabajos, y ellos se llevan todo el tiempo, ¡aunque la casa se me desplome sobre la cabeza!  

Así que, muchacho, trata de tomar una resolución definitiva, de uno u otro modo.  

Un cordial saludo.  
Tuyo,  
K. M.