Querido Marx:

La crisis me tiene endiablado sin respiro. Todos los días precios más bajos. A ello se suma que se nos echa cada vez más encima. Mi padre se ha quedado atrancado estos días, y hemos tenido que anticiparle dinero. No creo, sin embargo, que la cosa llegue a ser grave, pero eso ahora es del todo indiferente.

Manchester se hunde cada vez más en ello. La continua presión sobre el mercado surte un efecto colosal. Nadie puede vender. Cada día se escuchan ofertas más bajas; quien conserva aún algo de decoro ya no ofrece su mercancía en absoluto. Entre los hilanderos y fabricantes el panorama es espantoso. Ningún agente de hilados vende ya hilado a las fábricas para tejer, salvo contra pago al contado o garantía. Algunos pequeños han caído ya, pero eso no es nada todavía.

Los Merck están totalmente bloqueados, aquí como en Hamburgo, a pesar de las dos cuantiosas subvenciones. Se espera que estos días quiebren. Sólo circunstancias extraordinarias podrían salvarlos. Se dice que la casa de Hamburgo tiene, con un capital de 4 a 5 millones de marcos banco, pasivos por 22 millones (13 marcos = 1 libra esterlina). Según otros informes, la crisis habría reducido ya el capital a 600.000 marcos.

Aún tendremos 4 crisis diferenciadas: 1) los productos coloniales, 2) los cereales, 3) los hilanderos y fabricantes, 4) el comercio interior —ésta, como muy pronto, en la primavera. En los distritos laneros empieza ya ahora, y de forma bien bonita.

No olvides anotar los balances de los quebrados —Bennoch, Twentyman, Reid en Derby, Mendes da Costa, Hoare, Buxton, etc.—, todos muy edificantes.

Tu opinión sobre Francia ha sido confirmada desde entonces casi literalmente por los periódicos. El crac allí es seguro y arrastrará primero a los tramposos del centro y del norte de Alemania.

¿Has anotado las negociaciones sobre Macdonald, Monteith, Stevens (London and Eastern Bank)? El London and Eastern Bank, con los pagarés tomados en préstamo que figuran como garantía, es lo más grandioso que he leído jamás.

El norte de Alemania, a excepción de Hamburgo, casi no ha sido arrastrado aún por la crisis. Ahora empieza también. En Elberfeld han quebrado Heimendahl (torcedor de seda y comerciante) y en Barmen Linde & Trappenberg (fabricante de artículos de mercería). Ambas, casas respetables. Los nortealemanes hasta ahora apenas han sufrido más que pérdidas; en ellos, como aquí, el mercado monetario momentáneamente desquiciado no surte un efecto tan grave como la imposibilidad de vender las mercancías, que se prolonga.

A Viena también le llegará su turno.

Lupus cede ahora; nosotros hemos tenido razón.

La miseria entre el proletariado empieza también. Por el momento no se percibe aún nada muy revolucionario; la larga prosperidad ha desmoralizado terriblemente. Los desempleados mendigan y vagan por las calles, hasta ahora. Los robos con garrote aumentan, aunque no de forma grave.

Tengo que correr tanto de un lado a otro entre la gente para seguir la crisis que me queda condenadamente poco tiempo para trabajar para Dana. Sin embargo, eso también tiene que despacharse. ¿Qué escribe él? ¿Y cómo va el pago por ello?

Afectuosos saludos a tu mujer e hijos.

Tuyo,
F.E.

Los informes de mercado de Manchester aparecen siempre en el *Guardian* de los sábados y los miércoles. Hoy te envío un montón entero. También trae hoy de nuevo una estadística obrera.

Te felicito por la profecía acerca del Bank Act.