en Londres  
Manchester, 11 de diciembre de 1857  

|Mchr 11 Dez 1857  
Querido Mohr  

Aún *very busy* con las malas deudas y las rebajas de precios. En esta crisis, la superproducción ha sido tan general como nunca antes; es innegable también en las mercancías coloniales, e igualmente en el trigo. Esto es lo famoso, y ha de tener consecuencias colosales. Mientras la superproducción se limitó sólo a la industria, el asunto quedó a medias; pero así que se apodera también de la agricultura y tanto en los trópicos como en la zona templada, la cosa resulta grandiosa.  

La forma en que se oculta la superproducción es siempre, más o menos, la expansión del crédito; pero esta vez, de manera muy especial, el tráfico de letras de cambio: la manera de hacer dinero mediante giros contra un banquero o una casa que hace «negocios de cambio», y cubrirlos antes del vencimiento, o no, según estuviera arreglada la cosa, es la regla en el continente y entre las casas continentales en Inglaterra. Todas las casas de comisión aquí lo hacen. Esta manera se ha practicado de modo colosal en Hamburgo, donde corrían letras de cambio por más de 100 millones de marcos banco. Pero también en los demás sitios se hizo un tráfico espantoso de letras, y Sieveking, Sillam, Carr, Josling & Co., Draper, Pietroni & Co., y otras casas londinenses han quebrado por ello. Eran principalmente los aceptantes de este ramo.  

|| Aquí, en el negocio fabril inglés y en el *home trade*, la cosa se ha hecho de manera que la gente, en vez de pagar *cash in a month*, se dejaba girar contra sí a tres meses fecha después del vencimiento, y pagaba los intereses. Esto aumentaba en el negocio de la fabricación de seda en la misma medida en que subían los precios de la seda. En suma, todos han trabajado por encima de sus fuerzas, han *overtraded*. El *overtrading*, sin ser sinónimo de superproducción, es idéntico en cuanto al fondo. Una comunidad mercantil que posee un capital de £ 20 000 000 tiene con ello cierta medida de su capacidad de producción, de tráfico y de consumo. Si con este capital, mediante el tráfico de letras, hace un negocio que presupone £ 30 000 000 de capital, entonces aumenta la producción en un 50 %; el consumo también sube por la prosperidad, pero en modo alguno en la misma medida, digamos un 25 %. Al final de un período cualquiera surge necesariamente una acumulación de mercancías del 25 % por encima de la necesidad *bona fide*, es decir, de la necesidad media incluso de la prosperidad. Sólo esto debería hacer estallar la crisis, aunque el mercado de dinero, el cuadrante del comercio, no la hubiera anunciado ya de antemano. Dejad, pues, que venga el *crash*, y entonces, además de este 25 %, habrá por lo menos otro 25 % del *stock* de todos los artículos de primera necesidad que son *a drug on the market*. Este surgimiento de la superproducción por la expansión del crédito y el *overtrading* puede estudiarse en la crisis actual con todo detalle. En el fondo, no hay nada nuevo, pero sí en la || notablemente clara forma en que el asunto se desarrolla ahora. En 1847 y en 1837-42 no fue ni con mucho tan claro.  

Ésta es la hermosa situación en que se encuentran ahora Manchester y la industria algodonera: Los precios son lo bastante bajos para permitir lo que el filisteo llama un *sound business*. Pero en cuanto se produce el menor aumento de la producción, el algodón se eleva porque no hay en Liverpool. Así, hay que continuar trabajando a *short time*, aun cuando haya pedidos. Ahora bien, ciertamente hay pedidos, pero de plazas que aún no han sentido la intensidad de la crisis, y los comisionistas lo saben; por tanto, no compran; tendrían chicanas sin fin y, de añadidura, malas deudas.  

El mercado ha bajado de nuevo hoy. Los hilados que valían 14 a 14½ peniques se ofrecen ahora a 11½ peniques, y quien ofrece 10½ peniques los obtiene. Los indios están fuera del mercado. Los griegos están empantanados con trigo, en lo que comercian casi todos; es su principal retorno (de Galatz y Odesa). Los alemanes no pueden comprar por las razones indicadas. Las casas del *home trade* han prohibido a sus *buyers* comprar lo más mínimo. América, *out of the question*. Italia padece la caída de todos sus productos brutos. Aún cuatro semanas, y la danza será aquí muy dura. Pequeños hilanderos y fabricantes van a la quiebra todos los días.  

| Los Mercks de Hamburgo se han mantenido únicamente gracias al anticipo del gobierno de 15 millones, y su casa de aquí ha echado en un día, por lo menos, a los hilanderos cuyas cuentas habían vencido. El jefe de los Mercks en Hamburgo es el ex ministro del Reich, Dr. Ernst Merck, jurista pero asociado.  

Muchos saludos a tu mujer e hijos. No tengo tiempo hoy para entrar en tu carta sobre Francia, etc.; *il faudrait trop réfléchir*.  

Tuyo  

F. E.