en Londres
Manchester, 7 de diciembre de 1857

|Manchester, 7 de diciembre de 1857
Querido Marx:

La crisis, con el eterno tambaleo de los precios y los stocks que se acumulan, me ha dado mucho que escribir la semana pasada, así que solo pude enviarte Guardians y ninguna carta.

En tu última hay un pequeño error. Escribes: «el trigo, el azúcar, etc., se mantienen aún en su precio gracias a que sus propietarios descuentan las letras libradas sobre ellos en lugar de vender las mercancías». Ellos, como librados, no pueden descontar las letras; no tienen nada que ver con las letras, salvo aceptarlas y pagarlas a su vencimiento. Los tenedores de mercancías solo pueden salvarse de las ventas forzosas obteniendo anticipos sobre la mercancía. Esto será difícil en estas circunstancias, y en todo caso los importes de esos anticipos se reducen con la colosal caída del precio de las mercancías (¡un 35% en el azúcar!) y con la certeza de que, tan pronto como se tengan que realizar algunas ventas forzosas, las mercancías caerán aún más. Así, donde antes los tenedores recibían anticipos por ¾ o ⅔ del valor más alto, ahora obtienen a lo sumo ⅔ del valor reducido, es decir, aproximadamente la mitad del anticipo que antes se podía conseguir. Esto hará que el asunto estalle pronto. Pero también es posible que el comercio de Mincing Lane y Mark Lane se mantenga por un poco más de tiempo en un lento descenso y que solo después se produzcan en él algunas grandes quiebras. Que estas, así como quiebras en Liverpool y otros puertos, llegarán, es seguro. Lo que se pierde en azúcar, café, algodón, lana, pieles, colorantes, seda, etc., es enorme. La cosecha de algodón de 1857, estimada en 3 millones de balas (será de 3¼), vale ahora todo ese lote 15.000.000 £ menos que en septiembre. Una casa de aquí tiene 35.000 sacos de café a flote, y en cada uno se pierde una libra. En el algodón de la India Oriental la pérdida es igual de grande: 33%. A medida que vayan venciendo las letras giradas sobre estas mercancías, tendrán que llegar también las quiebras.

La gran casa americana que recientemente, tras dos días de negociación, recibió un millón de anticipo del Banco de Inglaterra y se salvó así, era el señor Peabody, el hombre de la cena-aniversario del 4 de julio. Últimamente se dice que incluso los inquebrantables Suse & Sibeth, los únicos aparte de Frühling & Göschen cuyas letras eran negociables en la India Oriental después de 1847 sin conocimiento de embarque de la mercancía como garantía, se han visto obligados a implorar ayuda al Banco. Estos S. & S. son los más grandes avaros y tan temerosos que preferirían no hacer ningún negocio si fuera posible, para no arriesgar nada.

Aquí sigue pareciendo todo como antes. Hace 8-10 días llegaron de repente al mercado los compradores de la India y del Levante, se proveyeron a los precios más bajos de lo necesario y con ello ayudaron a algunos fabricantes, gravemente cargados de stocks de hilados y tejidos de algodón, a salir del peor apuro. Desde el martes todo vuelve a estar tranquilo. Los costes siguen corriendo para el fabricante; el carbón, el aceite lubricante, etc., siguen siendo exactamente los mismos tanto a jornada reducida como a jornada completa; solo los salarios se reducen en ⅓-⅖. Entretanto, no se vende nada, y el capital circulante está muy escaso en la mayoría de nuestros hilanderos y fabricantes, y muchos están completamente podridos. Estos días ya han caído 8 o 9 pequeños, pero eso no es más que el primer síntoma de que la crisis alcanza a esta clase. Hoy oigo que los Cooke, los propietarios de la colosal fábrica de Oxford Road (Oxford Road Twist Comp.), han vendido sus cazadores, foxhounds, galgos, etc.; que uno ha despedido a sus criados y abandonado su palacio, para ser alquilado. Caput no están todavía, pero pronto volarán probablemente. Catorce días más y el baile estará aquí en pleno apogeo.

Por la quiebra de Sewell y Neck, Noruega se ve gravemente arrastrada; hasta ahora no le había afectado.

En Hamburgo el panorama es grandioso. Ulberg & Cramer (Suecia), que han quebrado con deudas de 12.000.000 de marco banco (¡de los cuales 7 millones son letras a cargo de ellos!), ¡tenían un capital de no más de 300.000 marcos! Una masa de tipos se ha visto arrastrada simplemente porque no pudieron reunir el efectivo para una sola letra vencida y quizá tenían en el cajón el céntuplo de su importe en letras por el momento sin valor. Jamás ha sido un pánico tan completo y clásico como ahora en Hamburgo. Todo carece de valor, absolutamente de valor, excepto la plata y el oro. Christ. Matth. Schröder, una casa muy antigua y rica, quebró también la semana pasada. J. H. Schröder & Co. de Londres (su hermano) telegrafió que si 2 millones de marco banco serían suficientes, enviaría la plata para ello; respuesta: 3 millones o nada. Los 3 millones no pudo prescindir de ellos, y Christian Matthias voló. Nosotros tenemos deudores en Hamburgo y no sabemos si todavía existen o están caput. Toda la historia en Hamburgo se basa en el más grandioso tráfico de letras que jamás se haya visto. Entre Hamburgo, Londres, Copenhague y Estocolmo se ha llevado esto de la manera más alocada. El crash americano y la caída en los productos sacaron entonces a la luz todo el asunto, y de momento Hamburgo está aniquilada comercialmente. Los industriales alemanes, especialmente en Berlín, Sajonia, Silesia, se verán de nuevo gravemente golpeados.

El algodón está ahora a 6½ peniques el Middling, y pronto llegará probablemente a 6 peniques. Pero las fábricas de aquí solo podrán trabajar otra vez a jornada completa cuando, a consecuencia de la producción incrementada con ello, el precio no vuelva a ser empujado inmediatamente por encima de 6 peniques. Pero ese sería ahora el caso de inmediato.

Entre los filisteos de aquí, la crisis está afectando con fuerza a la bebida. Nadie puede soportarlo en casa, solo con la familia y las preocupaciones; los clubes se animan y el consumo de licor aumenta con fuerza. Cuanto más hundido está alguien, con más violencia se esfuerza por alegrarse. A la mañana siguiente es entonces el más contundente ejemplo de resaca moral y física.

Esta semana me pondré de nuevo con la Encyclopædia y haré avanzar los artículos de la C lo más posible. Ahora no puedo trabajar mucho ni de manera continuada, pero se hará lo que se pueda.

Muchos saludos a tu mujer y a tus hijos.

Tuyo,
F. E.

Lupus también está envuelto en la crisis, pero será su suerte. Su Samson ha quebrado, con lo que ha quedado libre de las horas de la mañana. |