29 de octubre de 1857

Querido Marx:

Hoy en ocho días regreso a Manchester; aún no sé qué camino tomaré. A Heckscher, a quien, basándome en tu carta, interrogué aún después (antes ya le había consultado, naturalmente, sobre el viaje de vuelta) acerca del peligro de muerte de las recaídas, me escribe de tal modo que debo concluir que reduce el peligro de muerte únicamente al caso de que el pulmón resulte afectado, y que ese no será mi caso, de lo cual sale fiador. En todo caso, opina que Jersey ya no sirve de mucho, y que, o bien la cosa ha pasado del todo, o debo irme mucho más al sur; en cualquier caso, debo ir a Manchester, aunque solo sea a modo de prueba; marcharme siempre puedo. Ahora solo espero el dinero, y luego me marcho. Para entonces estará terminada la History of cannon, y las demás cosas prefiero hacerlas en Manchester, donde tengo mis libros —acaso con excepción de algunas pequeñeces—. Me gustaría tener pronto la lista para D.; si no, el señor Dana volverá a adelantársenos. ¿Qué más escribe ese noble? ¿No has sabido nada de él?

El hierro ha obrado tan terriblemente sobre mi sangre que tengo un pulso del todo desenfrenado y continuamente se me sube la sangre a la cabeza; estoy como borracho y con la mente completamente turbia; además, a causa de la excitación, no puedo dormir por la noche. Así pues, he tenido que suspenderlo otra vez. Cuando lo reanude en Manchester tendré que limitar mucho las dosis.

A Schramm lo está minando mucho el avance de la estación. Ahora, naturalmente, apenas puede salir, y viene a la ciudad muy rara vez y solo con gran esfuerzo. El viejo filisteo que le ha enviado su hermano es un gran cochino que sabe una cantidad de chismes berlineses, pero, por lo demás, aburrido y estúpido. Sin embargo, puede meterle el pie al señor hermano en interés de Conrad, y así me lo ha prometido. Schramm ha hecho abrir una puerta en la pared entre su dormitorio y la sala de estar, de modo que puede calentar un poco aquél y no tiene que salir al zaguán en invierno. Con esto se ha puesto fin también a la búsqueda de vivienda. El pobre diablo difícilmente pasará de la primavera.

Harney se ha vuelto cada vez más tonto. Las historias feudales de aquí son realmente de tal índole que podría sacar de ellas un buen capital político, pero ni siquiera las entiende y, para colmo, le estropea al abogadillo que le da el material e incluso los artículos ya terminados las mejores ocurrencias. Por lo demás, hay muchísimo humor en esta economía feudal póstuma, y toda esa porquería es infinitamente ridícula. Un abogado moderno como Seigneur, y los tenderos de Saint Helier como vasallos: la mascarada resulta de lo más regocijante. Esos tipos andan ahora celebrando cortes feudales; el prévôt du Seigneur es un tallista y dorador que no sabe una palabra de francés y, pese a ser la segunda persona principal, no entiende en absoluto lo que pasa. El Seigneur amenaza a sus desobedientes vasallos —que constituyen aproximadamente el 60 o 70 por ciento del total— con confiscarles las casas, y los vasallos —pañeros y fabricantes de velas de sebo— amenazan con repeler la violencia con violencia. Voilà, tal es el estado de cosas.

Si me escribes el lunes, pero a tiempo para el correo, tu carta aún me alcanzará aquí; no sé con certeza si el jueves estaré todavía aquí.

Muchos saludos a tu mujer y a los niños.  
Tuyo  
F. E.

Los cipayos han debido defender mal la enceinte de Delhi; lo principal fue la lucha por las casas, en la que probablemente se hizo avanzar a las native troops. El sitio propiamente dicho ha durado, pues, del 5 al 14; lo que siguió ya no fue un sitio. Esa lapso fue suficiente para abrir brecha, desde 300-400 yardas —donde ya se encontraban el 5 o el 6—, con los pesados cañones navales en la mampostería desprotegida. Las piezas sobre la muralla no parecen haber estado bien servidas, pues de lo contrario los ingleses no habrían podido aproximarse tan deprisa.

El crac americano es magnífico, y dista mucho de haber acabado. Todavía hemos de esperar la caída del grueso de las casas importadoras; hasta ahora solo parecen haber sucumbido algunas aisladas. La repercusión en Inglaterra parece haberse iniciado también con el Liverpool Borough Bank. Tant mieux. El comercio vuelve a ser, por 3 o 4 años, puro chismorreo; nous avons maintenant de la chance.

No tengo ni un solo sello en casa y son las doce de la noche.