en Londres  
Ryde, 24 de septiembre de 1857  

|Ryde, 24 de sept. de 1857.  
Querido Marx:  

Lo de arriba es el castillo donde Cromwell encerró a Carlos I durante un tiempo. El domingo iré a inspeccionarlo más de cerca.  

Tu deseo acerca de la India se ha cruzado con la idea que me ha surgido de que tal vez te gustaría oír mi opinión sobre ese embrollo. He tenido al mismo tiempo la oportunidad de repasar el contenido principal del último correo con el mapa en la mano, y he aquí lo que resulta:  

La posición de los ingleses en el distrito del Ganges medio y alto es tan dispar que, desde el punto de vista militar, lo único acertado sería reunir la columna de Havelock y la de Delhi, después de que cada una haya recogido en lo posible las guarniciones destacadas y bloqueadas de la región, a ser posible en Agra; fuera de Agra, ocupar solamente los puestos vecinos al sur del Ganges, especialmente Gwalior (por causa de los príncipes de la India central), y hacer mantener los puestos situados aguas abajo del Ganges —Allahabad, Benares, Dinapore— por sus propias guarniciones y los refuerzos que lleguen de Calcuta; entretanto, escoltar a las mujeres y no combatientes río abajo para que las tropas vuelvan a ser móviles; y mediante columnas móviles mantener a raya la comarca y exigir suministros. Si no se puede mantener Agra, retirarse a Cawnpore o Allahabad; este último punto ha de sostenerse hasta el último extremo, pues es la llave del país entre el Ganges y el Jumna.  

Si se puede mantener Agra, y si el ejército de Bombay queda disponible, entonces los ejércitos de Bombay y Madrás deberían mantener ocupada la península propiamente dicha hasta la latitud de Ahmadabad y Calcuta, y enviar columnas para restablecer la comunicación hacia el norte: el ejército de Bombay vía Indore y Gwalior hacia Agra, el ejército de Madrás vía Saugor y Gwalior hacia Agra, y vía Jubbulpore hacia Allahabad. Desde el Punjab, si éste se mantiene, y desde Calcuta vía Dinapore y Allahabad, irían las demás líneas de comunicación hacia Agra, de modo que quedarían establecidas 4 líneas de comunicación y, excluyendo el Punjab, 3 líneas de retirada hacia Calcuta, Bombay y Madrás. La concentración de tropas sobre Agra desde el sur serviría, pues, al mismo tiempo para dominar a los príncipes de la India central y para someter los distritos insurgentes a lo largo de la línea de marcha.  

Si no se puede mantener Agra, entonces el ejército de Madrás tiene que restablecer primero la comunicación que corre hacia Allahabad, y luego avanzar con las tropas de Allahabad sobre Agra, mientras que el de Bombay avanza sobre Gwalior.  

El ejército de Madrás parece reclutado exclusivamente entre el lumpemproletariado y, en esa medida, es de fiar. En Bombay tienen 150 y más hindustaníes por batallón, y ésos son peligrosos para sublevar al resto. Si el ejército de Bombay se levanta, toda clase de cálculos militares se van al traste por el momento; entonces no hay nada más seguro que una colosal masacre desde Cachemira hasta el cabo Comorín. Si la situación en Bombay es tal que el ejército ni siquiera puede ser empleado en el futuro contra los insurgentes, entonces es preciso por lo menos reforzar las columnas de Madrás, que ya han avanzado más allá de Nagpore, y establecer la comunicación con Allahabad o Benares tan rápidamente como sea posible.  

Lo absurdo de la posición actual de los ingleses, provocada por la ausencia total de toda dirección suprema efectiva, se demuestra principalmente en dos hechos que se complementan: 1) que se dejan bloquear, desperdigados, en un montón de puestos pequeños muy distantes entre sí, mientras que 2) inmovilizan su única columna móvil ante Delhi, donde no sólo no puede lograr nada, sino que además acabará estrellándose. Ordenar la marcha sobre Delhi es algo que merece la destitución y la horca por parte de un general inglés que debía saber —lo que nosotros hemos sabido hace poco— que los propios ingleses reforzaron tanto las viejas fortificaciones que la plaza sólo puede ser tomada por medio de un asedio regular, para el cual se necesitan como mínimo 15.000-20.000 hombres, y muchos más si la plaza es bien defendida. Ahora que están allí, tienen que aguantar por razones políticas; la retirada sería una derrota, y sin embargo será difícil de evitar.  

Las tropas de Havelock han realizado cosas enormes. 126 millas en 8 días, con 6-8 combates, en ese clima y en esa estación, rebasan todo lo posible. Pero también están arruinadas; seguramente él también tendrá que dejar que le bloqueen después de haberse agotado aún más con excursiones de radio más corto en torno a Cawnpore, o bien tendrá que regresar a Allahabad.  

La auténtica línea de la reconquista es el valle del Ganges aguas arriba; la propia Bengala será más fácil de mantener, la raza está muy degradada; en Dinapore comienza la zona verdaderamente peligrosa. Las posiciones de Dinapore, Benares, Mirzapore, y especialmente Allahabad, son por tanto de suma importancia; desde Allahabad habría que conquistar primero el Doab (entre el Ganges y el Jumna) y las ciudades a ambas orillas de los dos ríos, luego Oude, y después el resto. Las líneas de Madrás y Bombay hacia Agra y Allahabad no pueden ser más que líneas de operaciones secundarias.  

Lo principal, como siempre, es la concentración. Los refuerzos que han remontado el Ganges han sido completamente desperdigados; hasta Allahabad no ha llegado ni un solo hombre. Tal vez haya sido inevitable, para asegurar esos puestos; tal vez no. En todo caso, el número de puestos que hay que mantener debe reducirse al mínimo, y concentrar las fuerzas para el campo. Si C. Campbell, de quien hasta ahora sólo sabemos que es valiente, quiere distinguirse como general, tiene que crear un ejército móvil coûte que coûte, tanto si abandona Delhi como si no. || Y ninguna situación es tan desesperada, cuando se tienen en total 25.000-30.000 soldados europeos, como para que no se puedan reunir, por lo menos, 5.000 para una campaña, que luego reemplacen sus pérdidas con las guarniciones recogidas de los puestos. Sólo entonces podrá Campbell ver cuál es su situación y qué enemigo tiene realmente delante. Sin embargo, lo más probable es que se vaya a acurrucar delante de Delhi como un tonto y vea a sus hombres caer a razón de 100 al día, y que entonces, con tanto más «valentía», se empeñe en quedarse hasta que felizmente todos hayan ido al diablo. La valiente estupidez sigue estando a la orden del día.  

Concentración de las fuerzas para el campo en el norte, enérgico apoyo desde Madrás y, a ser posible, desde Bombay: eso es todo. Aunque los príncipes mahratas del Nerbudda se declaren en rebeldía, eso no significa mucho más que un mal ejemplo; sus tropas ya están entre los insurgentes. Lo máximo que, por supuesto, puede alcanzarse es ganar tiempo, hasta que a finales de octubre lleguen los primeros refuerzos de Europa. Pero si se rebelan un par de regimientos más de Bombay, entonces se terminan la táctica y la estrategia; allí se decide la cuestión.  

Salgo para Brighton a más tardar el martes, y el miércoles por la noche, a las 10, de allí a Jersey; pero te escribiré más en concreto, y espero que vengas. Mañana iremos a la batería, etc. Hoy he estado dando la vuelta a la isla, y como ayer volví a trabajar duro hasta las 3, hoy quiero dormir a pierna suelta.  

Tuyo