en Londres  
Ryde, 18 de septiembre de 1857  

|Ryde, viernes 18 de sept. de 1857  
Querido Marx:  

Recibí tu carta ayer por la tarde, demasiado tarde para preparar algo para B; además, yo estaba en Portsmouth cuando la carta llegó aquí, con lo que también se perdió tiempo, de otro modo te habría podido traducir las historias de Bern. Parece que tenéis mal tiempo; aquí hace continuamente muy bueno y solo demasiado calor; la semana pasada hubo de vez en cuando algún fuerte chaparrón, pero entre tanto siempre se mantuvo cálido y hermoso. El clima es aquí realmente muy hermoso, y la vegetación, para todo lo que no requiere un fuerte calor del sol, es tan meridional casi como Nápoles. Los setos son de laurel. Mi estado mejora muy bien; el mal propiamente dicho ha pasado, ni una sola glándula está ya inflamada, y ahora solo me ocupo de la tarea de remiendo, de la curación de las heridas, que ciertamente es un proceso lento, y de rellenar carne y grasa. El baño me sienta muy bien; puedo nadar de nuevo con soltura, lo que demuestra los progresos que he hecho en la cura. He visitado a Pieper en Bognor, un lugar muy bonito pero nada comparado con Ryde; tengo curiosidad por ver cuánto tiempo se mantiene allí; tiene posibilidades, pero precisamente por eso lo genial vuelve a estar muy vivo en él, atribuye el azar a mérito propio y ya se considera casi el rey de Bognor. El domingo viene para acá, tal vez también Steffen. Sometime next week iré a Brighton y me embarcaré allí para Jersey, adonde también va Schramm, según me escribe. Tú podrías entonces acercarte a Brighton y, si se pudiera arreglar por razón de los trabajos, venir conmigo a Jersey; la travesía marítima también te sentaría bien. ¿Qué opinas? En todo caso, me quedaré aquí hasta el martes, quizá un poco más; je verrai.  

Respecto a Bern, solo diría lo siguiente:  

En la batalla de Iganie, donde mandaba la artillería, se destacó por la habilidad y la perseverancia con que la combatió contra las superiores baterías rusas. En Ostrolenka, mandó de nuevo la artillería en esa misma calidad; cuando el ejército polaco fue finalmente rechazado en sus ataques contra los rusos que habían pasado el Narew, cubrió la retirada con un audaz avance de todos sus cañones. Fue entonces creado coronel, poco después general, y llamado al mando supremo de toda la artillería polaca. Cuando los rusos asaltaron las trincheras de Varsovia y tomaron Wola, Bern avanzó con cuarenta cañones contra esta obra, la principal de toda la línea; pero la fuerza superior de la artillería rusa que se le opuso impidió que la infantería polaca volviera al asalto y obligó a Bern a retirarse.  

Las demás cosas son completamente triviales. Sobre Iganie no tengo aquí material; no fue un combate muy significativo, una defensa de un terraplén que, como de costumbre, fue inutilizada por un envolvimiento; lo de los 40 cañones de grueso calibre es sin duda una mentira; igualmente la retirada de los rusos en Ostrolenka, que solo puede aplicarse a tiradores y apoyos o a unos pocos batallones expuestos. Lo que digo arriba es lo más favorable, pues Diebitsch prohibió la persecución.  

Muchísimas gracias por lo del puente. Completamente suficiente. Ahora te enviaré Battle, Battery y lo que tenga listo de B el domingo o el lunes, y continuaré con soltura con el resto. Sobre Blücher también te enviaré algunas cosas en estos días, tan pronto como haya leído a Müffling.  

¿Qué generales franceses y cuáles de sus proezas quieres que haya investigado más a fondo? Dame tiempo en lo posible, pues no puedo trabajar bien más de dos horas seguidas.  

Tuyo,  
F. E.