en Manchester  
Londres, 26 de agosto de 1857  

26 de agosto de 1857.  
Querido Engels,  

Adjunto un billete para ti de parte de Schramm. Escríbele unas palabras.  
No creo que quede mucha esperanza para él.  

Muy divertida la aventura de Lupus.  

¿Por qué no vas a Hastings, cuyas virtudes para tus achaques son famosas? Es el único baño específico de este tipo en Inglaterra. La isla de Man, en la medida en que tuve el honor de verla contigo —aunque no fue más que un pequeño trecho, desde luego— se distingue por su hedor.  

Con lo de Dana la cosa no está muy bonita. Me pareció inapropiado tenerte al corriente de los detalles de este asunto durante la mala fase de tu indisposición. Hace ya mucho tiempo que Dana me envió la lista adjunta para la B (en la que solo hay 2 artículos no militares: Blum y Bourrienne). Al mismo tiempo me escribió que cuanto más rápidamente llegasen las contribuciones para los siguientes volúmenes, tanto más grato sería para ellos. Yo, por mi parte, podría siempre cobrar los honorarios inmediatamente después de remitir los artículos. ¿Qué debía hacer yo entonces, en un momento en que las contribuciones para la A no se podían enviar, y tenía que despertar sospechas si, ante un requerimiento tan apremiante —y además en condiciones tan ventajosas para mí—, no le daba cumplimiento? No quedó más remedio que no escribir a Nueva York durante un tiempo, y luego hacerlo solo muy raramente, say every fortnight, de manera que siempre me fuera posible alegar más tarde, con apariencia de verosimilitud, que una enfermedad propia y troubles domésticos me habían hecho muy difícil toda escritura, como lo demostraba mi escasa correspondencia incluso para el periódico. En estas circunstancias, enviar a Dana tu lista para la B habría sido quite contrario al fin y habría falseado aún más mi posición. Entre tanto, yo había sabido también que el mayor Ripley es ahora coeditor de la “Tribune”, de modo que Dana, en caso de necesidad, tenía un pis aller para la Cyclopädie.  

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Bueno; el 24 de julio despaché tus primeros envíos. Agosto se acercaba y tu estado parecía haber vuelto a empeorar. El 11 de agosto llegó otro envío tuyo. Mi instinto me decía

Marx an Engels – 26. August 1857  

que ahora estaba a la vista una carta de Nueva York, la cual me pondría en un gran aprieto, puesto que tu enfermedad ponía out of question una rápida aceleración del trabajo. Así, para dejarme una puerta trasera abierta, despaché a Dana el envío, junto con una carta en la que 1) le comunicaba que el bulk de las contribuciones había salido el || 7 de agosto — (de suerte que él deba pensar en una pérdida del manuscrito) y al mismo tiempo le explicaba la tardanza y la demora por una enfermedad que aún no había subsided del todo. Di ese paso porque así quedaba previsto para todos los casos. Cuando llegue la reclamación de Dana (probablemente a principios de septiembre), el manuscrito para la A estará terminado o no. En el primer caso, puede ser todavía útil para él o no. Si lo primero, no se pierde nada. Si lo segundo, la culpa parece recaer en el correo. Si no estaba ready en absoluto, entonces el engaño era tanto más necesario.  
El 17 de agosto recibí la carta adjunta de Dana.  

En lo que respecta a la B, no puede tratarse ahora de completar la lista, sino de terminarla lo más rápidamente posible. Si eso no es posible, habrá que abandonar todo el asunto.  

El resultado es que mi posición económica se ha vuelto del todo insostenible e incluso mi posición en la Tribune se ha vuelto tambaleante.  

Haz el favor de devolverme el plano de Delhi y escríbeme tu opinión sobre el Indian affair.  

Tuyo  
KM  

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