en Manchester  
Londres, 14 de julio de 1857  

14 de julio de 1857.  
Querido Engels,

A pesar de todas las contrariedades, puedes estar seguro de que tanto yo como mi mujer (quien, por cierto, está en el mejor camino de la convalecencia) nos sentimos menos angustiados por nuestros propios asuntos que por tu último informe sobre el estado de tu salud. Me alegra extraordinariamente que vayas mejor, pero veo con auténtica angustia que te propones volver a visitar la oficina, y precisamente ya en esta semana. De todo el curso de tu enfermedad habrás podido sacar en claro, cuando menos, que tu cuerpo necesita fortalecimiento, descanso y sacudirse temporalmente todo el polvo de la oficina. Debes ir al mar tan pronto como sea posible. Si en este momento decisivo eres tan infantil —perdóname la palabra— como para volver a encerrarte en la oficina, se producirán nuevas recaídas y, al mismo tiempo, la fuerza de resistencia contra este mal se irá quebrantando cada vez más. En semejantes recaídas la enfermedad podría afectar por último los pulmones, y entonces serían vanos todos los intentos de remedio. No aspirarás, ciertamente, a la gloria de sacrificarte en el altar del despacho de Ermen y Engels. Ante tu sufrimiento se compadecería uno de un hombre a quien la situación forzase, en lugar de restaurar su salud, a encadenarse de nuevo al negocio. En tu caso, por el contrario, solo hace falta una resolución enérgica para hacer lo médicamente necesario. Piensa cuánto tiempo hace ya que se arrastra el mal, cuántas recaídas, y comprenderás la necesidad de dejar que el señor Ermen se las componga por sí mismo durante algún tiempo, y de restaurarte mediante los aires del mar y una relativa ociosidad. Confío en que tomes el asunto en serio y abandones ese viejo y equivocado sistema de alternar entre la medicina y la oficina. Sería imperdonable que persistieras en él.

Las circunstancias que acompañaron al parto de mi mujer y que desde hace algunos días me tienen trastornado, solo puedo comunicarlas de palabra. No puedo escribir estas cosas.

He recibido tus artículos. Mil gracias por ellos.

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Marx a Engels • 14 de julio de 1857

La insurrección india me pone en un cierto aprieto. En la _Tribune_ se espera de mí que tenga algunos conocimientos superiores en materia militar; si puedes escribirme algunas frases generales, con el material que he recogido podré componer fácilmente un artículo legible. La situación de los insurgentes en Delhi y los movimientos del ejército inglés son los únicos puntos sobre los que por el momento se requieren algunas frases militares. Todo lo demás es cuestión de hechos.

El señor Bamberger me ha tenido entretenido por espacio de dos semanas ya, con falsas citas a las que jamás acudió. Naturalmente, ahora || abandono al jovenzuelo.

La mujer de Jones ha fallecido en abril, y él parece hallarse relativamente bien.

He recibido hoy carta de Imandt. Está a la expectativa de un empleo que calcula en 300 libras. Respecto a Dronke, me escribe que parece vivir en familia con una muchacha a la que ha dejado embarazada. Sin embargo, no es la señorita Smith.

Salud.

Tuyo  
KMI

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