en Londres
Manchester, 20 de mayo de 1857

Querido Marx,

En el artículo adjunto verás también seguramente que ha surgido *under difficulties*. Cada vez que me propongo hacer un artículo para la *Tribune*, parece que eso hace salir a la luz todos los malos humores latentes de mi cuerpo. Esta vez estoy en casa con cataplasmas de linaza en el lado izquierdo de la cara para hacer entrar en razón a una úlcera maligna, reducido a una dieta magra y sin cerveza, aunque por suerte me han prescrito un vaso de vino. Se dice que he comido demasiado rosbif; en todo caso, llevo cuatro semanas sin parar ocupado con mi cara, primero dolor de muelas, luego la mejilla hinchada, luego otra vez dolor de muelas, y ahora por fin la flor de todo ello en un furúnculo, como lo llama el pequeño Heckscher. Además, tengo que beber agua mineral y salir a las siete de la mañana, también muy agradable.

Aquí todo el mundo es ahora amigo del arte y parlotea de los cuadros de la exposición. El asunto resultará *plus ou moins*, pero financieramente sin duda, un *failure*. Por lo demás, hay cuadros muy bellos, aunque en su mayoría son piezas de *second-rate* incluso de los pintores mejores y óptimos. Entre lo más hermoso figura un espléndido retrato de Ariosto por Tiziano. La escuela alemana y francesa recientes están muy mal, casi sin representación. Las tres cuartas partes del conjunto es porquería inglesa. Los españoles y flamencos están mejor representados, luego los italianos. Tienes que venir este verano a ver el tinglado, con tu mujer *s’il y a moyen*. Escribir algo para la *Tribune* sobre este asunto no es posible, tampoco sabría por dónde empezar; la *Tribune* ya tiene el chismorreo de costumbre en todos los periódicos.

Lupus, que como creo que te escribí se ha mudado, pelea de nuevo la batalla con la casera. Para colmo de la mala suerte, la nueva casera entró en parto ocho días después de su mudanza. En la casa de al lado, un tipo no solo toca el violín mal, sino también la trompa completamente desafinada. El estudio de las ciencias pedagógicas topa, pues, con enormes dificultades, razón por la cual el viejo frecuenta Chatsworth más a menudo que de costumbre.

Dentro de catorce días o tres semanas estaré en Londres, ya sea en la semana de Pentecostés o en la siguiente.

Saluda cordialmente a tu mujer y a los niños.

Tuyo

Manchstr, 20 de mayo de 57