en Manchester  
Londres, 18 de marzo de 1857  

9, Grafton terrace, Maitlandpark,  
Haverstockhill, Londres  

Querido Engels,  

Has de disculparme que no te haya acusado antes recibo de las £5 ni de tu carta. Mi mujer está muy indispuesta y el conjunto de las circunstancias de la casa se halla en tal crisis, que la cabeza me zumba demasiado para escribir.  

Hoy he recibido los *Guardian*. De la *New-York Tribune* todavía ninguna respuesta. A Olmstedt no pude, naturalmente, escribirle otra cosa sino que devuelva el artículo si no lo ha colocado en lo de Harper.  

El nuevo libro de economía de Proudhon, que aún no he tenido a mano, ha alcanzado ya 7 ediciones. —  

Cómo pudo creer Miquel que yo pudiera colaborar en el *Jahrhundert*, no lo comprendo — un periodicucho semanal cuyos colaboradores son: Rüge, L. Simon, Meyen, B. Oppenheim, M. Heß, etc. No he leído nada de él, pero en la cubierta del número I del «Segundo año» he visto consignado el siguiente contenido: «Después de la guerra, antes del desenlace. IV. Por Arnold Rüge». «Cartas desde París, Suiza y Londres» (a saber, L. Simon, Kolatschek, Meyen). «El espíritu de nuestro tiempo; saludo de Año Nuevo. Por Arnold Rüge». «Ciencia natural y doctrina social. V. Por M. Heß». «Educación para la fe y educación para la humanidad». «Noticia».  

Edgar Bauer publica un libro: *Impresiones inglesas*. Será hermoso.  

Por lo que respecta al precio de los libros de Mieroslawski y Lelewel (el primer tomo de este último es pura historia para niños), me informaré.  

Respecto al cerdo ese —Bob Lowe—, no tengo a mano por el momento ningún apunte. Tal vez encuentre alguno a lo largo de esta semana. Es un tipo que habría encajado en la Société du dix Décembre.  

Sobre la política exterior «liberal» de Pam, salen a la luz cada día nuevas revelaciones. Primero el *secret treaty* con Austria. Ahora, que se comprometió con Bonaparte a sofocar toda revolución en Nápoles. Pero este último solo lo quiso en la medida en que la restauración «muratesca» no quedase incluida en la categoría «Revolución». En este *misunderstanding* naufragó la expedición napolitana. Pam negó ayer el asunto en los Comunes de manera muy *ambiguous*. Pero probablemente aparecerán aún esta semana nuevos documentos que lo dejarán por mentiroso.  

Los rusos no han obrado esta vez con su acostumbrada prudencia. El primer periódico del continente que, desde la crisis parlamentaria, ha defendido a Pam como *truly British minister*, es el *Nord*, que, por lo demás, afecta constantemente un odio fanático contra P. Incluso la *Neue Preußische Zeitung* habla de la *unprincipled coalition*.  

El asunto persa, como yo sospechaba, ha quedado en nada, ya que los ingleses no han obtenido nada, salvo algunas concesiones puramente nominales, y más bien han cedido al gobierno persa en el punto principal. Rusia, en cambio, ha recibido un pedacito de terreno cedido, según confió Layard anteayer a los boquiabiertos *cockneys*. Naturalmente, no tuvo el valor de poner ambos *facts* en su correcto nexo causal. Repitió asimismo la afirmación —ya hecha por Disraeli en los Comunes, sin que Pam respondiese una palabra— de que Pam prohibió a los persas, durante la guerra contra Rusia, adoptar una posición ofensiva, tal como ellos deseaban. Pues esos tíos esperaban entonces poder recuperar las provincias que les fueron arrebatadas. La misma advertencia les había hecho llegar durante la época de la revolución polaca (1830).  

Para valorar con justeza tanto los alborotos persas como los chinos, hay que compararlos con las primeras gestiones de Pam en esas *regions*, ya que ambos no son sino repeticiones. Mientras él estuvo al timón, la primera guerra china se condujo de manera que habría podido durar 100 años sin otro resultado que un incremento del *Russian overland tea-trade* y un crecimiento de la influencia rusa en Pekín. Sólo bajo Sir R. Peel le dio Ellenborough a esta guerra un giro «inglés».  

Es de esperar —y también probable— que esta vez se elija un parlamento que no se comprometa a nada salvo a una obediencia pasiva hacia Pam. La disolución de los viejos partidos expresada en un ministerio de coalición como el de Aberdeen, infundió a la clase media mucho más el sentimiento de poder dormirse sobre sus laureles que el de inquietud. Esa misma disolución expresada en la dictadura de Pam no solo ha de conducir, de seguro, a las más gratas vergüenzas y enredos hacia fuera, sino a una agitación muy violenta en el interior, quizá a una revolución. El viejo muchacho, que todavía tuvo parte en el Manchester *massacre en miniature* y ayudó a redactar las 6 *gagging acts*, no se cortará lo más mínimo.  

*Mutatis mutandis*, la *Dictatorship* de Pam se relaciona con el ministerio de coalición como la dominación de los realistas coligados en la última *Assemblée* francesa con la dominación de Bonaparte. Las cosas, por fin, serán llevadas en Inglaterra a un agudo *point* crítico.  

*A propósito de Bangya.* Ese mismo Bangya es, desde 1855, el *adlatus* de Sefer Pasha. Se ha casado con la hija de un jefe circasiano (lo que ha de alegrar por igual a su legítima esposa de Pest y a su ilegítima de París) y ahora es él mismo un jefe circasiano. Merced a sus conexiones con Londres, ha reclutado a 300 polacos y los ha llevado, con pertrechos de municiones, etc., al *Black Sea*, quienes, según noticias periodísticas, han escapado a los *cruisers* rusos y han llegado felizmente a donde Sefer P. *What do you think of that?* El tío, que vio acabado su papel en Occidente, ha comenzado otro nuevo en Oriente. Si de nuevo como *mouchard* democrático o de *bona fide*, es otra cuestión.  

Escribe pronto, ya que necesito ahora tus cartas *to pluck up*. La situación es nauseabunda.  

*Salut* (también a Lupus).  
Tuyo  
KM