en Manchester 
Londres, 23 de enero de 1857 

[23 de enero de 1857.] 
9, Graftonterrace, Maitlandpark, 
Haverstockhill. 

Querido Engels, 

Ante todo, mi más sincero agradecimiento por la amabilidad de tu carta. 

A Olmsted le escribí hace unos diez días; espero, pues, respuesta. Me parece como si el enfado de Dana por el hecho de que Freiligrath haya ido a desvelar su secreto tuviera algo que ver con el comportamiento de la Tribune, o más bien con el hecho de que Dana no haya interpuesto su influencia. 

Trabajar para el New York Herald es imposible; con el New York Times hay que intentarlo. Pienso abordarlo por debajo de cuerda a través del doctor Abraham Jacobi, quien al menos es discreto y parece impresionar a los yankees en general por su modo callado. El próximo martes le escribiré, pero al mismo tiempo a Dana en un tono que ha de ponerle en una colisión más desagradable de lo que él se imagina. Me sería grato que para el martes —después del martes probablemente suspenderé la correspondencia para la Tribune hasta tener noticias de Nueva York— pudieras enviarme un artículo militar sobre Persia. Esta vez no es necesaria la exhaustividad. Sólo algunas opiniones estratégicas generales. La Tribune probablemente se imagina que yo —expulsado de ella— me resignaré a abandonar por completo el campo americano. La perspectiva de ver pasar su monopolio «militar» y «financiero» a otro periódico difícilmente le hará sonreír. Por eso le he enviado hoy un artículo «financiero». Una introducción a la guerra persa, por somera que fuera, sería importante, porque con ello se le daría a entender que aún sigue existiendo un «corresponsal de guerra» con cuya ayuda se puede dar lustre a otros periódicos. Las probabilidades (militares) de rusos e ingleses, naturalmente, sólo habría que esbozarlas. 

Aplazaría, pues, la ruptura directa hasta saber si se logra entrar en alguna otra parte de Nueva York. Si éste no fuera el caso y la Tribune, por su parte, no cambia, naturalmente habrá que romper. Pero pienso que en semejante lucha de piojos es importante ganar tiempo. Me parece que la Tribune ha llegado a la opinión de que puede ahorrarse todos los gastos extraordinarios (al menos los europeos) desde el «gran giro» de las cosas en América. Es en verdad repugnante verse uno condenado a considerar como una suerte el que un papel de secante semejante lo recoja a uno en su bote. Machacar huesos, molerlos y cocer sopa de ellos, como los paupers en la workhouse: a eso se reduce la labor política a la que, en abundancia, está uno condenado en semejante negocio. Como burro soy al mismo tiempo consciente de haberles suministrado a esos tipos demasiado por su dinero, no precisamente en este último tiempo, pero sí durante años. 

Pieper acepta un puesto de maestro de escuela en algún lugar entre Portsmouth y Brighton; ya llevaba meses a la caza de algo por el estilo. 

¿Qué tal va la aventura de lupus? Has olvidado decirme una palabra al respecto. 

Tuyo 
KM 

P.S. Envidio a los tipos que saben dar volteretas. Debe de ser un medio espléndido para sacarse de la cabeza el enfado y la inmundicia burguesa. 

En el M[orning] Advertiser vi un extracto de los Grenzboten, de contenido estratégico, sobre mierda persa.|