en Londres  
Manchester, 22 de enero de 1857  

¡Querido Marx!

Tu carta me ha sentado como un rayo caído de un cielo sereno. Creía que por fin todo marchaba viento en popa, que estabas instalado en una vivienda decente y que el asunto se había arreglado; y hete aquí que todo se pone en entredicho. Estos yanquis son, de todos modos, unos tipos condenadamente mezquinos; la gente de la *Tribune* parece creer que te han exprimido como a un limón y que ahora tienen que agenciarse otro para seguir exprimiendo. La manera como intentan romper contigo es, además, especialmente cobarde y vil: quieren forzarte a que tomes tú la iniciativa. Y, para colmo, desde que empezó el extraño silencio de Cluß, no tenemos ni una sola persona de confianza en toda América.

*Que faire cependant?* Puesto que la *Tribune* demuestra esta vez la decidida intención de romper, lo mejor sería, creo, entablar relación con otro periódico neoyorquino. ¿No se podría llegar a un arreglo con el *Herald* o el *Times*? Yo, en tu lugar, daría inmediatamente los pasos necesarios y dejaría que esos sujetos de la *Trib.* se impacientaran hasta tenerlo todo arreglado. Frente a este proceder miserable de esos tipos, no tienes que consultar más que tu propio interés, sin miramientos hacia ellos. Si crees que los pasos indirectos serían mejores, házmelo saber; con mucho gusto llevaré yo la negociación en mi propio nombre, para que no te comprometas; podría escribir diciendo que tengo motivos para creer que ya no armonizabas tan bien como antes con la gente de la *Trib.* y que tal vez pudiera llegarse a un arreglo, etc. || En fin, todo lo que quieras, *pourvu que quelque chose soit faite*.

No me fiaría nada de que los sujetos éstos de la *Trib.* hayan también metido cizaña en casa de Putnam. Escribiría enseguida a P. pidiendo explicaciones. Ni siquiera se sabe si uno debe escribir el artículo sobre las fortificaciones costeras o no. En cualquier caso, convendría mantener abierta también esta fuente.

En los primeros días de febrero te enviaré £5.– y de ahora en adelante puedes contar con esa suma todos los meses. Si por ello entro en el nuevo ejercicio contable con un cúmulo de deudas a la espalda, *c'est égal*. Sólo quisiera que me hubieras escrito esto catorce días antes. Mi viejo me había puesto a mi disposición el dinero para un caballo como regalo de Navidad, y como se presentó uno bueno, lo compré la semana pasada. De haber sabido tu historia, habría esperado aún un par de meses y me habría ahorrado los gastos de mantenimiento; en fin, *never mind*, eso tampoco tiene que pagarse ahora mismo. Pero me enfurece sobremanera tener aquí un caballo mientras tú estás en Londres con tu familia metido en un brete. Por lo demás, se sobreentiende que el compromiso de las £5.– mensuales no te impide escribirme también, además, en los casos graves, pues yo haré todo lo que me sea mínimamente posible. De todos modos, tengo que empezar una vida distinta; en los últimos tiempos he callejeado demasiado.

Recibe un cordial saludo, extensivo a tu mujer y a tus hijos, y escríbeme pronto lo que piensas hacer y cómo están las cosas.

Tuyo  
F. E.