en Manchester 
Londres, 20 de enero de 1857 

20 de enero de 1857. 
9, Grafton Terrace, Maitland. 
Haverstock Hill. 

Querido Engels, 

Soy de pies a cabeza un pájaro de mal agüero. Desde hace unas 3 semanas, el señor Dana me envía el Tribune diario, evidentemente con la sola intención de mostrarme que ya no imprimen nada mío. Con excepción de unas 40 líneas sobre los movimientos del Banque de France, no se ha incluido una sola línea mía. He ido aplazando de semana en semana el girar contra el Tribune, porque creía que los artículos se irían publicando con retraso, but nothing of the sort. Mis artículos sobre Prusia, Persia, Austria: todos igualmente rechazados. Después de que esos perros hayan publicado durante unos 4 años todas mis cosas (y las tuyas también) bajo su nombre, han logrado eclipsar mi nombre ante los yanquis, un nombre que estaba en ascenso y que me habría permitido encontrar otro periódico, o amenazarlos con pasarme a otro periódico. Que faire? Buen consejo es caro en estas circunstancias. En el momento en que gire, tomarán el pretexto para darme de baja definitiva, y escribir dos veces por semana contando con la posibilidad de que, de cada 10 artículos, tal vez uno sea impreso y pagado, es una práctica demasiado ruinosa para continuarla. ¿Y cómo puedo girar si no se imprime nada? 

A esto se suma otra desgracia. He revisado el Putnam de noviembre, diciembre y enero. El artículo sobre Bazancourt no está. O se ha extraviado (aunque yo mismo lo llevé a la oficina central de correos) o no aparecerá hasta más tarde. Que esos tipos lo hayan recibido, no quieran imprimirlo y no me den aviso de ello, es un supuesto demasiado grosero para darlo por sentado. 

Con los urquhartistas aún no he logrado acordar condiciones fijas y, además, su periodicucho es minúsculo y publica en un mes pedacitos de un solo artículo, que a menudo no termina hasta pasadas 5 o 6 semanas. En el mejor de los casos, sólo pueden servir como una pequeña fuente secundaria. El Tribune, en sus editoriales sumamente miserables y aguachentos, expone además un punto de vista bastante opuesto a todo lo que yo le escribo. La influencia rusa es innegable. 

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Marx a Engels - 20 de enero de 1857 

Así pues, estoy completamente en la arena, en una vivienda en la que he metido mi poco efectivo y en la que es imposible ir saliendo del paso día a día, como en Dean Street; sin perspectivas y con gastos familiares crecientes. No sé en absoluto qué hacer, y estoy, en verdad, en una situación más desesperada que hace 5 años. Creía haberme tragado la quintaesencia de la porquería. Mais non. Y lo peor es que esta crisis no es temporal. No veo cómo voy a salir adelante con mi trabajo. 

El miserable desmoronamiento de la fanfarronería suiza era de prever. De ninguna manera los tipos fueron forzados por fuerza mayor a tragarse el orgullo. Pues, como el propio Cornelius se convenció en París, el descontento era tan considerable no sólo entre los parisinos, sino en el ejército, que Bonaparte no habría podido permitir bajo ninguna condición operaciones militares serias de los prusianos, y mucho menos en la frontera francesa. De ahí sus esfuerzos por arreglar el asunto. El ridículo de los suizos sólo se ha consumado por el de Bonaparte, quien primero garantiza a favor de Suiza frente a los prusianos, y echa pestes en el Moniteur cuando ella rechaza su mediación; luego garantiza a favor de Prusia frente a Suiza, y ahora se ve forzado a confesar en articulillos semioficiales que Prusia no se ha comprometido a nada frente a él. Ha refrendado formalmente el desmentido que ha recibido del «Neue Preussische Zeitung». Tan bajo ha caído ese tipo, mientras su medio hermano Morny ha tomado la precaución de asegurarse un puesto en el servicio estatal ruso. 

No sé si has visto que el señor Ledru-Rollin ha exhortado públicamente a los «republicanos» franceses a elegir al Corps législatif de Boustrapa. Así pues, ha degenerado en la oposición legal. Si esto demuestra por un lado que ha abandonado la altisonante postura de pretendiente, por otro lado muestra también con seguridad que en la propia Francia se vuelve a considerar posible la oposición, y que los republicanos burgueses se apresuran a situarse de nuevo, junto con los orleanistas, en la posición parlamentaria, para poder escamotear la próxima revolución. 

Creo que ya te he escrito que el Nation de Bruselas ha naufragado, y ahora lo reemplaza su periódico competidor, el National, un aguachirle belga insulso y desabrido. También el noble L'Homme ha fenecido. En su lugar apareció un Journal des Proscrits, que no supo prolongar su existencia más allá de dos semanas. De vez en cuando aparecen todavía pequeños panfletos diminutivos —en la forma del Ave María de Pyat— por parte de los refugiados franceses, inflados, huecos, mero repiqueteo de palabras, crinolinas impresas, sólo que ocasionan menos costes de producción y se venden peor. 

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El Tribune ha hecho el descubrimiento de que Francia se ha enriquecido mucho más que Inglaterra en los últimos 30 años (hasta 1851) y que por ello la ha superado también ahora políticamente. Prueba: el valor (es decir, nominal) de la propiedad territorial francesa ha aumentado el doble, el de la inglesa sólo en una proporción pequeña. Es cierto que los franceses incluyeron las casas en el cálculo, y los ingleses no; pero dado que la población inglesa sólo ha crecido un 33 % en el período indicado, probablemente también sólo haya aumentado el número de casas (que el Tribune parece considerar equivalente a su precio). 

Erich ha logrado aquí sus objetivos, sin necesidad de más referencias. 

Tuyo 
KM 

/Tu exposición militar era espléndida. En la Augsburger aparecía un artículo en el que se describe el paso por Constanza como muy difícil. Sólo lo he leído por encima./ 

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