Querido Engels,

Si pudieras enviarme el dinero aún esta semana, me obligarías mucho. Acabo de estar en casa de Freiligrath para ver si podría adelantarme algo sobre una letra de cambio girada contra América que no es pagadera hasta dentro de 2 o 3 semanas, — ¡pero imposible! Esperaba hoy el dinero de Putnam; no ha llegado. Con la miserable pandilla de Urquhart — contra la que tengo reclamaciones — las transacciones siguen aún en el aire. Si no pago puntualmente a mi casero la primera vez, quedo enteramente desacreditado.

A toda prisa.
Salud.
Tuyo,
K. M.

P. D. ¿Podrías enviarme algunos chistes militares sobre el conflicto prusiano-Neufchâtel? Sería muy oportuno. La parte diplomática la he tratado yo mismo.

El lobo rojo Wolff está en Blackburn, Yorkshire, con su familia, de maestro de escuela con un sueldo de 60 libras esterlinas.