Querido Marx:

De día en día, el maldito comercio me ha impedido escribir. Ahora tengo que mantener en orden a tres mozalbetes, y no se acaba nunca el revisar, corregir, regañar y mandar. A ello se suma la lucha con los fabricantes por hilados malos o entregas lentas, y mis propios trabajos. ¡Quisiera que pluguiera al señor Bonaparte librar a Francia de sí mismo y a mí de este barullo!

Por lo demás, este Bonaparte está metido hasta el cuello en un buen lío. Las historias sobre los carteles y la agitación entre los obreros que el corresponsal del *Times* trajo a montones, cuando a raíz del artículo del *Moniteur* recibió la orden de *parler plus haut*, han causado una impresión enorme entre los filisteos ingleses de aquí. Todos creen en su *speedy downfall*. El súbito descubrimiento de que el tipo es, *au fond*, un asno, y de la clase más vulgar, se explica diciendo: antes era un genio, pero ahora está tan arruinado por su vida disoluta que tiene el cerebro afectado. Puede que algo de eso haya, pero en conjunto el sujeto ha sido completamente consecuente consigo mismo, y sólo los filisteos ingleses pueden ver una diferencia cualitativa entre el de antes y el de ahora.

En el *Guardian* aparece hoy una estadística interesante sobre quiebras en Francia; te la envío.

La crisis financiera parece querer arrastrarse crónicamente a lo largo del invierno, con algunas fluctuaciones y una agudeza que va en aumento paulatino. Esto la haría mucho peor para la primavera de lo que habría sido si ahora se hubiese producido un estallido agudo. Cuantos más desembolsos se hagan en las sociedades que hasta ahora existen en gran parte sobre el papel, cuanto más capital flotante se fije, tanto mejor. Mientras el descuento no baje del 7% —y el último aumento es una prueba de que aún ha de ser elevado más— no hay perspectiva de que tres o cuatro desembolsos puedan efectuarse siquiera sobre la mitad de las compañías de estafa. ¡El *Crédit Mobilier* austríaco ya no puede conseguir que se efectúe el segundo desembolso, y, mientras tanto, el gobierno de Austria celebra contratos por los cuales obliga al Banco a reanudar los pagos al contado! — ¡Quisiera tener el dinero que a Bonaparte le habrá costado mantener la renta por encima del 66% durante seis semanas; precisamente por estos grandes esfuerzos realizados a tal efecto, considero el día en que la renta caiga por debajo de 66 como un punto de inflexión.

Cuanto más dure esta presión crónica, más porquerías de la camarilla bonapartista tendrán que salir a la luz, y tanto mayor tendrá que ser el furor de los obreros, a quienes hasta ahora no podían serles conocidos los detalles. Ese Morny es realmente una obra maestra de *suitier*; el tipo, además, no parece tener ganas de volver a París, y los ferrocarriles rusos y los títulos del Estado son sin duda para él la manera más adecuada de invertir su dinero.

La revolución no volverá a encontrar fácilmente una *tabula rasa* tan hermosa como esta vez. Todas las artimañas socialistas están agotadas, el empleo forzado de los obreros durante 6 años está anticipado y reventado, no hay posibilidad de hacer nuevos experimentos y frases. Pero, por otra parte, las dificultades se presentan completamente desnudas y sin velo; hay que coger al toro directamente por los cuernos, y ahí quisiera yo ver al próximo gobierno provisional francés cómo se rompe los dientes. Afortunadamente, esta vez solo se puede conseguir algo con el valor más despiadado, pues ya no habrá que temer un reflujo tan rápido como el de 1848.

Strohn estuvo por aquí estos días; había oído diversas cosas del Pequeño, ¡el hombre (*entre nous*) piensa seriamente en establecerse por su propia cuenta! Se figura que puede quitarle los clientes a su actual principal con sus frasesitas.

Tengo ahora ante mí la *Naval History of England 1792-1820*, de James, principalmente por lo de los *ships against walls*. De ella se desprende que los ingleses tuvieron que conquistar su *naval superiority* sobre franceses y, sobre todo, españoles con gran esfuerzo. A fuerzas iguales, en los primeros años de la guerra, franceses y españoles se mostraron casi siempre a la altura de los ingleses, y a estos les fueron arrebatados una gran cantidad de buques. Sólo he llegado hasta el 96; pero ya veo lo suficiente para afirmar que la flota francesa bajo Napoleón alcanzó su punto más bajo, y probablemente no sin culpa suya. — La principal superioridad de los ingleses reside en un mejor tiro en el mar; los franceses disparaban siempre demasiado alto; los españoles, ya mucho mejor. La historia del *Vengeur*, que se dice se fue a pique el 1 de junio de 1794 al grito de *vive la république*, es, por lo demás, una fábula. El *Vengeur* se rindió a los ingleses, pero antes de que fuera realmente tomado en posesión, se acercaron de nuevo algunos buques franceses; izó otra vez la bandera francesa, el socorro fue rechazado, los ingleses se aproximaron, pero el buque se fue a pique, y la tripulación fue salvada en su mayor parte. Se hundió 4-6 horas después de terminada la batalla.

Saluda cordialmente a la mujer y a los niños.
Tuyo
F. E.