Levy. Enviado por los obreros de Diisseldorf con una doble misión. 1) Denunciar a Lassalle. Y luego de un examen muy agudo creo que tie- nen razón. Lassalle está bastante trasformado desde que la Condesa consi- guió sus 300.000 talers , rechaza deliberadamente a los obreros, está hecho un sibarita y coquetea con los azules ?%, Además, lo acusan de haber explotado constantemente al partido para su Privatedreck e incluso de haber tratado de utilizar a los obreros para delitos personales en interés del caso. La cosa llegó a su fin de esta manera: el administrador de propiedades del conde Hatzfeld, Stockum —:quien, como sabes, hue luego sentenciado a cinco años de trabajos forzados en las Assizes— habia reñido con el Conde. Le hizo saber a Lassalle que tenía en su poder documentos que llevarían a la cárcel al Conde por perjurio, falsificación,

* Se refiere a Bruno Bauer. (Ed.)

29 Un taler equivale a tres marcos. (Kd.) 222 Aristócratas. (Ed.)

ete. Lassalle le prometió 10.000 talers y luego persuadió al fiscal prin- cipal. Kósteritz (quien ha debido renunciar a causa de este asunto), de que le hiciera saber al Conde que existía acusación en contra de él, lHatzfeld está ya por huir a París cuando Lassalle le alcanza los compro- metedores documentos y retira la acusación a condición de que firme el acuerdo con la Condesa. (Kósteritz actuó, desde luego, como simple instrumento «de Lassalle.) De modo que no fue su cacumen legal, sino una grande y baja ce lo que provocó un repentino final en el caso. No pagó los 10.030 talers a Stockum y los obreros dicen con mucha razón que una prevaricación tan sólo podría olvidarse si se hubicra pasado el dinero al partido en lugar de desfalcarlo para la Condesa. Cuentan una pila de sucios asuntos personales, que no puedo repetir porque los olvide unos tras otros. Entre ellos: Lassalle especuló en títulos gubernamental- mentales de la deuda exterior, con un hombre de Dusseldorf, Schcuer, quien le adelantó el dinero para este objeto. Perdieron. Entre tanto, Scheuer se arruinó. Lassalle gana el caso. Scheuer le reclama entonces el dinero que le adelantó a Lassalle. Lassalle lo remite burlonamente al parágrafo 6 del Código”, que prohibe la especulación sobre cam- bios. Los obreros dicen que le dejaron pasar a Lassalle todo lo que hizo con la excusa de que estaba implicado en el caso como cuestión de honor. Ahora, una vez que ha ganado, en lugar de hacer que la Condesa le pague por su trabajo, y de independizarse, vive vergonzosamente como amante en medio de sus bromas, sin pretexto alguno. Siempre alardeo de lo que iría a hacer apenas se ganara cl caso. Ahora, en forma deliberadamente provocadora, deja de lado a los obreros como si fueran instrumentos superfluos. Asistió a otra reunión (privada), en el día de Año Nuevo, porque estaba presente un coronel francés. Ante el asombro gencral, habló frente a setenta obreros nada menos que de la “lucha de la civilización contra la barbarie”, de las potencias occidentales contra Rusia. Dicen que su plan era ir a Berlín, hacer el gran señor y abrir un “salón”. A su vuelta de allí prometió a la Condesa, en presen- cia de Levy, crear para ella una “corte de hombres de letras”. Constan- temente, también en presencia de Levy, expresó su “ansia de dictadura”, etc., etc. (parece tener de sí mismo una idea bastante distinta de la que tenemos nosotros; se considera eje del mundo porque ha sido temerario en una intriga personal, como si un hombre de verdadera importancia fuese a sacrificar diez años a una trivialidad como csa). Otra cosa muestra cuán peligroso es: a fin de hacer pasar a un hombre, del partido obrero a la policía, como agente secreto, le dio una de mis cartas, diciéndole que hiciera valer como credencial el hecho de que se la había robado a Lassalle. Los obreros dicen, además, que con sus maneras diplomáticas nunca se habrian enfrentado con él tan abiertamente si no intentase pasarse al partido burgués. Al mismo tiempo se adjudica influencias suficientes

* Código de Napoleón. La constitución burguesa de Francia. que también esta- ha en vigencia en las provincias renanas. (Ed.)

como para hablarles en el momento de la insurrección, si se sube a una mesa y arenga a las masas, etc. El odio contra él es tan grande, dic Levy, que sea lo que fuere lo que decidamos, los obreros lo masacrarian si sc hallara en Dusseldorf en el momento de producirse un movimiento. Están convencidos, más aun, de que elegirá el momento adecuado para trasladarse a cualquier parte si llega a sus oidos cualquier cosa sosp:>- chosa.

Todos estos son tan sólo detalles aislados de lo que escuché y retuve en forma incoherente. El conjunto nos ha producido a Freiligrath y a mí una impresión precisa, si bien yo tenía fuertes prejuicios en favor de Lassalle, y si bien desconfío de los chismes de los obreros. Le dije a Levy que es desde luego imposible llegar a una decisión en base a un informe de una sola de las partes; que de todos modos la sospecha fue útil; que debieran continuar vigilándolo pero evitando. por el momento, cualquier ruptura abierta; que quizás encontremos una oportunidad de obligar a Lassalle a tomar una posición clara, etc.

¿Qué piensas de esto? También me gustaria conocer la opinión de Lupus ?.

2) El segundo objeto de la misión de l.evy era informarme acerca de la posición de los obreros en la provincia del Rin. Los obreros de Diisseldorf siguen en contacto con los de Colonia, donde ya no hay “caballeros”. Pero la principal propaganda se lleva ahora a cabo entre los obreros fabriles de Solingen, Iserlohn y su distrito, así como =n Elberfeld y el ducado de Westfalia.

En los distritos metalúrgicos los hombres quieren recurrir a la fuerza y sólo se contienen por la perspectiva de una revolución francesa y perque “los londinenses no creen «que haya llegado el momento”. Si la cosa sigue así por mucho tiempo, Levy cree que será difícil impedir un levantamiento. Pero, de todos modos, una insurrección en París sería la señal. Esta gente parece estar firmemente convencida «le que noso- tros 1y nuestros amigos acudiremos en su ayuda desde el primer momento. Naluralmente, sienten necesidad de dirigentes políticos y militares. Nadie puede culparlos por esto. Pero, me temo que, con sus pla- nes tan simplistas serían aplastados cuatro veces antes de que pudié- ramos siquiera salir de Inglaterra. En todo caso, es preciso que se les explique exactamente, desde el punto de vista militar, lo que puede y lo que no puede hacerse. Les he dicho, desde luego, que si las circuns- tancias lo permitieran iríamos a reunirnos con los obreros renanos; que cualquier levantamiento por su cuenta, sin iniciativa de París, Viena o Berlín, carecería de sentido, que si Paris da la señal, convendría arries- garlo todo en cualquier caso, porque entonces incluso una derrota mo- mentánea únicamente podría tener malas consecuencias también momen- táncas; que yo consultaría seriamente a mis amigos sobre el problema de qué puede hacer directamente la clase obrera en la propia provincia

“Lupus: Wilhelm Wolff. (Ed.)

del Rin; que después de un tiempo debieran enviar nuevamente a alguien a Londres y que no deben hacer nada sin previo acuerdo. ..

Nr LasaLLe, Ferdinand (1825-1864). Abogado, fundador del reformis- mo en el movimiento obrero alemán.

En 1857 publicó La filosofía de Heráclito el oscuro, de Efeso, obra de la que trata Marx en la carta 37. Su folleto La guerra. italiana y la misión de Prusia, que menciona Marx en la carta 46, apareció en 1859, y su Sistema de los derechos adquiridos en 1861 (cartas 51 y 52). El 23 de mayo de 1863 fue fundada la Allgemeine Deutsche Arbeiterverein (Sociedad General de Obreros Alemanes) en la que Lassalle desempeñó el papel fundamental. En la Carta abierta al Comité obrero de la Aso- ciación Obrera de Leipzig, que ya había escrito en febrero de 1863, Lassalle expuso las dos reclamaciones principales de la Asociación: su- fragio universal y créditos del Estado para las cooperativas de producción (carta 63). Lassalle condujo a la Asociación por el camino del compro- miso con el Estado de los junkers prusianos, y en negociaciones secretas con Bismarck le prometió el apoyo de los obreros. (Ver cartas 73, 80 y 81.)

En julio de 1864 Lassalle fue de vacaciones a Suiza, donde se com- prometio con Helene von Dónniges. Cuando ella fue obligada por sus padres a romper el compromiso, se vio envuelto en un duelo con el novio de ella, lo que condujo a su muerte. (Ver cartas 69 y 70.)

El mérito histórico de Lassalle fue que “trasformó a la clase obrera de apéndice de la burguesía liberal, en partido político independiente” (Lenin, Protesta de los socialdemócratas de Rusia). Pero “Lassalle y sus adeptos, en vista de las pocas probabilidades que tenía la vía prole- taria y democrática, siguieron una táctica indecisa y se adaptaron a la dirección del junker Bismarck. Su error consistió en desviar al partido obrero hacia cl camino del socialismo de Estado bonapartista”. (Lenin, August Bebel.) En la carta 81 se hallará un detallada caracterización de Lassalle como político.

Levy, Gustav. Comerciante de Diisseldorf, uno de los más activos agitadores de la Allgemeine Deutsche Arbeiterverein.

Hatzfeld. Sophie Von, condesa (1805-1881). Sufrió mucho por causa de su marido, cl conde Hatzfeld; Lassalle manejó los trámites de su divorcio durante diez años. terminando por ganar el caso.