. «Lo he visto a Bruno ? una o dos veces más desde entonces. El hombre tiene, evidentemente, un plan, ya que vino a lo de su querido hermano sin un centavo. Es un viejo solterón de punta a cabo, ansiosa- mente preocupado por su propia conservación y preservación y no sin algunos secretos recelos acerca de su relación con los tiempos presentes. Está empezando a descubrir por grados que Londres es un lugar notable, que incluso hay aquí “contrastes entre ricos y pobres”, y otros “descu- brimientos” similares. Sus aires de superioridad y su pose de “terminado cen el mundo”, por una parte, y su infantil curiosidad y rústico asombro por todo y por cualquier cosa, por otra parte, constituyen un contraste que es cualquier cosa menos placentero. Ahora está puliendo su inglés.

Tan pronto como tenga otro encuentro con él te daré un informe del mismo,