en Londres  
Manchester, 12 de diciembre de 1855  

I Mehr 12 Dezbr 55.  
Querido Marx:  

Ya ves, con la buena gente de la *Tribune* hay algo que emprender, y las £200 están aseguradas. Para que empecemos de inmediato, yo escribiré esta noche un artículo militar; tú tendrás que escribir luego uno político, de modo que ambos puedan salir el viernes, *hoc facit* £4. –  
Adjunto, la carta de Dana de vuelta. Que el noble Mirbach se haya quedado atascado en Londres, en el fondo está bien, ya que en lo tocante a las corresponsalías de Crimea no se ha logrado nada con los neoyorquinos. En todo caso, ahora estoy relevado de todas las obligaciones indirectas con ese sujeto, e *il ne me regarde plus*. Aquí no he contado absolutamente nada del asunto, pues de lo contrario, a Lupus acabarían por remorderle la conciencia y la próxima vez se pondría rebelde.  
Jmeyer me escribió esos días, más para que yo sepa, en Navidad, qué decir ante mi cuñado que para indicarme que él sigue esperando una carta tuya. Del pequeño no oye absolutamente nada.  
Al señor Carl Joest con sus caricaturas lo tendremos presente. Creo que todavía haré una caricatura mejor de él cuando cuelgue del farol.  

Que yo pueda escribir un artículo el martes depende, naturalmente, de los acontecimientos ||, que ahora se están volviendo muy escasos. Hoy tendrán que servirme Kars y Omer P[ascha]; si mañana ocurre algo más, lo añado.  

La huelga sigue avanzando aquí; los *masters* han dicho que pagarían si se tomaban como base las tarifas de Ashton. Los *hands* han respondido que si los *masters* escogen Ashton, nosotros escogemos Oldham y estamos dispuestos a aceptar como base el promedio de ambas localidades. A lo cual los *masters* han dado una respuesta evasiva y han propuesto todavía una tercera localidad del distrito como norma. Esto fue rechazado; en ello está estancado el asunto. Los *hands* me parecen tener toda la razón, aunque, por otra parte, es evidente que aún tienen en la cabeza algunas viejas tradiciones de las *trades unions*, según las cuales solo se debe trabajar en estas y aquellas máquinas, y solo de esa manera tradicional determinada. Pero pronto dejarán caer esa porquería. Los alrededores empiezan a apoyarlos.  

El *rédacteur* del *Guardian*, a quien he conocido, es un hombre sabio *in his own mind*, y una especie de oráculo entre algunos filisteos, por lo demás un contador de chistes obscenos y un moderado tabernero. Evidentemente le han hablado de mí, pues cuando hablo de cualquier insignificancia, escucha con respeto y hace preguntas ávidas de instrucción. Dejo que el hombre se me vaya acercando suavemente; luego le sonsacaré lo referente a las personalidades del *Examiner* y del *Times*, y después iré a este último periodicucho. *Après, on avisera*.  

Cariñosos saludos a tu mujer y a tus hijos.  

Tuyo