en Manchester 
Londres, 13 de febrero de 1855 

I 13 de febrero de 1855. 
28, Deanstreet, Soho. 
¡Querido Engels! 

Primero: acuso recibo del «bullion» y segundo, del famoso artículo de hoy. Una fuerte inflamación de ojos —que aún no está del todo curada— me ha impedido escribir durante 4 o 5 días, y por tanto también escribirte, y mi *usual secretary*, a causa del frío, no se ha levantado de la cama tan deprisa como solía ser el caso. No obstante, creo que podrá reocupar su puesto en breve. El mal de ojos me lo he ganado por releer mis propios cuadernos sobre economía, ya que no para redactar la cosa, sí cuando menos para dominar el material y tenerlo *ready* para su elaboración. 

Te he comunicado cómo Herzen se metió a empujones en el «international committee». Adjunto una carta suya en la que da las gracias por la «no efectuada» «invitación». Esta carta estaba destinada a la imprenta en el «People’s Paper», para dejar patente su importancia *coram publico*. Ello fracasó, porque le birlé el papelucho enseguida a Jones. No obstante, Herzen se ha dejado nombrar como uno de los oradores de la fiesta. 

Adjunto también una segunda carta, en la que ese comité me invita al banquete y a «participar en el meeting». No quiero ofender a los Crapauds y aún menos a los chartists. Pregunta, pues: ¿en qué forma debo rechazar el asunto? Escríbeme sin demora tu opinión al respecto. Hay que rechazar la cosa: 1) porque esos meetings son, de por sí, puro *humbug*; 2) porque en este momento ello le expone a uno inútilmente a persecuciones gubernamentales y Palmerston me tiene echado el ojo; 3) porque no quiero figurar junto con Herzen en parte alguna ni jamás, ya que no soy de la opinión de rejuvenecer la *old Europe* con sangre rusa. ¿Habría que aludir tal vez en la || respuesta a la presencia de Herzen? 

Jones ha hecho una jugada infinitamente «tonta» y ha perdido por entero el suelo firme al dejar la dirección del asunto a los Crapauds y al embrollo alemán. Lo sacrificó todo al deseo de mostrar en un gran 

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Public Meeting a las Foreign Emigrations a la zaga de los chartists. El meeting será grande y dará escándalo, pero la consecuencia será: 1) Urquhart et Co. (también el Times, si la cosa llama la atención) denunciará a los chartists como dirigidos por agentes rusos. Esto es inevitable; 2) Da al ministerio un pretexto para renovar la Alien Bill; 3) Escisión dentro del partido chartista. Ya ha estallado. Una parte de los chartists londinenses sostiene que Jones, al acoger la frase de «república social y democrática» en la formación del subcomité que ha de constituir el *connecting link* entre chartists y Foreign Emigration, se ha apartado arbitrariamente de la Charter y ha comprometido toda su causa. Con toda la energía, perseverancia y actividad que hay que reconocer en Jones, lo echa todo a perder por su charlatanería, su afán carente de tacto por pretextos de agitación y la inquietud de saltarse las épocas. Cuando no puede agitar realmente, busca la apariencia de agitación, improvisa movements sobre movements (con lo que naturalmente todo sigue parado igual), y se miente a sí mismo metiéndose periódicamente en una falsa exaltación. Le he advertido, pero en vano. 

El señor Golovine —*fidus Achates* de Herzen— ha puesto hoy un pequeño anuncio en el «Morning Advertiser», titulado: «February Revolution», del siguiente tenor: «Herzen, óigase bien, ha de representar a Rusia, o más bien a la Rusia liberal, en el banquete. Su nombre ya muestra que es alemán o, mejor dicho, judío alemán. En Rusia se reprocha al emperador que emplee de manera especial a esta gente. La Emigration debe guardarse *to fall into the same error*.» 

Si *Bonaparte minor*, como escribe hoy el corresponsal de París en la segunda edición del «Morning Chronicle», asume personalmente el mando supremo del ejército del Rin contra Prusia, la «campaña» por parte francesa podría tener un mal fin. 

Tuyo 
K. Marx