en Manchester   
Londres, 10 de octubre de 1854  

I 10 de octubre de 1854.  
28, Deanstreet, Soho, Londres.  

¡Querido Engels!  

D'abord mes compliments por tu altamente glorious y sound criticism.  
Es una lástima que este «fait d'armes» no pudiera llevarse a cabo en la prensa londinense. Con semejante golpe, tu posición en este campo habría quedado asegurada.  

Quant à notre bon St. Arnaud, que fue lo bastante precavido para morir a tiempo, yo ya le di a la Tribune, months ago, su detallada biografía. Y a este sujeto se le aplica sin duda: «Non bis in idem».  

¿Cómo se explica: 1) que los ingleses no hubieran situado en el estrecho de Yenikale un destacamento de barcos semejante para impedir la travesía de los rusos desde Anapa, etc.? ¿Acaso no era posible en absoluto y, dadas las present circumstances, necesario apoderarse del Sea of Azov con barcos pequeños para cortar todo suministro de tropas por agua?  

2) ¿No debería haberse impedido a los rusos, mediante una diversión hacia Besarabia (por Omer Pachá), mandar tropas de refuerzo a Crimea desde ese lado? ¿Puede explicarse la desatención de este punto de otro modo que por una fullería diplomática anglo-austríaca?  

Creo que, of course, la diplomacia cesa por parte de los generales en cuanto se encuentran en una ratonera como en Crimea, pero en todo lo concerniente al plan de conjunto, no creo que Palmerston haya dejado de acreditar, hasta ahora, al menos, su «buena voluntad» en documentos.  

La Tribune, en uno de sus últimos números, se hace felicitar por su «splendid characterisation» de Espartero por mi concurrente A. P. C. Naturalmente, no sospecha que me está «complimentirt», pero con seguro instinto ha puesto al mismo tiempo hold sobre una very silly frase final, que pertenece por entero a la Tribune. Por lo demás, me había tachado todas y cada una de las bromas sobre los héroes constitucionales en général, pues sospechaba que tras el trío «Monk-Lafayette-Espartero» se ocultaban ciertas alusiones al noble «Washington». La falta de sentido crítico del periódico es espantosa. Primero alabaron a Espartero como el only statesman of Spain. Luego tomaron mi artículo, en el que se le trata más bien como carácter cómico, y añadieron: De ahí se vería que no cabe esperar nada de España. Después, cuando recibieron el primer artículo sobre España —meros prolegómenos que concluyen en 1808—, creyeron que era el todo y, en consecuencia, le zurcieron un final completamente heterogéneo, pero benévolo, en el que se exhorta a los españoles a mostrarse dignos de la confianza de la Tribune. No sé cómo se las arreglarán con las continuaciones.  

A Liebknecht, que, como sabes, oscilaba muy melancólico entre una inglesa que quería casarse con él y una alemana en Alemania con la que él quería casarse, le ha caído por fin la alemana encima, y se ha casado con ella, por la iglesia y por lo civil. Parece que ambos se sienten muy apesadumbrados. Su empleo se va al traste, porque la gente se muda. Su luna de miel, celebrada en el nº 14, Churchstreet, en una casa a la que está empeñado, se halla, así, muy amargada. Pero ¿quién obligaba a ese asno, que conocía todas estas circunstancias, a casarse, y precisamente ahora? Puesto que la persona se había prometido ya entretanto en Alemania, el caso no era, en modo alguno, urgente.  

Si quieres leer algo completamente cómico, tienes que procurarte el Morning Advertiser del sábado, en el que los licensed victuallers se querellaron contra la actual redacción del pothouse-paper. La acusación y la defensa fueron igualmente regocijadas. La primera, llevada por el Sr. Foster, que anteriormente figuró como barrister en el tribunal del Baron Nicholson. Urquhart, en agradecimiento por haber celebrado a los licensed como el partido de Inglaterra que flota por encima de los partidos, ha recibido palabras gruesas y su despido. Por lo demás, jamás se había descorrido el telón tan por completo sobre la más íntima suciedad del alma del tendero.  

Probablemente no has visto «L'arrogance des pouvoirs occidentaux» de Bruno Bauer. A mí tampoco me ha llegado aún a las manos.  

Si hasta el viernes ocurre algo importante en el departamento militar, mándame algunas noticias previas; pues, en ese caso, tengo que anteponer a lo español algo de ruso para hacerlo acceptable.  

Espero recibir pronto carta tuya.  

Tuyo  
K. M.