en Londres  
Mánchester, 20 de julio de 1854  

I Mánchester, 20 de julio de 1854.  
Querido Marx:

Has de estar trabajando con un empeño terrible o haciendo terribles esfuerzos por allegar dinero, para que te hayas quedado tan completamente mudo. Mientras tanto, te comunico que, después de que el hermano del principal de Dronke haya estado en Bradford, Dronke estará en condiciones de soltar algún dinero; cuánto no puede decirse con exactitud, pero alrededor de 3 o 4 libras. El hermano viene esta semana, de modo que dentro de unas tres semanas se podrá contar con ello.

Naut estuvo en Londres, aquí y en Bradford, y no se dejó ver en ninguna parte hasta que se topó con Dronke en la calle. Dronke dice que está endiabladamente apagado; que a Daniels, él, Naut, solo lo ha visto una o dos veces por la calle y ni siquiera sabe si Daniels vive en Colonia o en el campo. Bürgers y un sastre, no sabía quién, están en Glatz, parece que les va bastante bien; Becker en Weichselmünde. Por lo demás, N. no sabía decir otra cosa sino que sí sería bonito que en Prusia pudieran tener una Constitución como la de Inglaterra.

Por lo demás, Dronke se halla en grandes aprietos y bien podría ser que del dinero no saliera nada. A saber, cuando estuvo aquí hace cuatro o seis semanas, en plena borrachera agarró a una mujerzuela en la calle a la una de la madrugada; ésta, una burguesa casada, le sacudió en las orejas, tras lo cual él la derribó a golpes. Dronke cuenta la cosa, desde luego, de un modo algo distinto, pero así parece haber sido. El marido acudió, se recurrió a la policía, ésta no quiso entrometerse en nada; el asunto se alargó mediante falsos pretextos al estilo de Dronke, y ahora finalmente recibe una carta de un abogado en la que éste le exige disculpas y compensación, so pena de hacer un escarmiento con el extranjero. Como justo ahora llega el hermano de B[ukkup], puedes imaginarte la congoja. Procuraremos arreglar el asunto, pero seguramente costará dinero. Por lo demás, guarda este asunto para ti; si no, tendré al punto un escándalo con el pequeño, pues Imandt le escribiría enseguida sobre ello; no todo lo que te escribo es, en general, para toda la banda.

Por lo demás, me parece muy bien que esta baladronada y ganas de camorra de Heise, Dronke e Imandt tengan un final un tanto amargo, pues uno no habría tenido paz con esa gente y sus borracheras tan ávidas de escándalo. En cualquier caso, H. ha recibido su merecido en el dedo torcido, que probablemente conservará de por vida, y Dronke también tendrá bastante.  
Nada más de tu afectuoso  
F. E.