en Londres
Manchester, 21 de abril de 1854

Querido Marx:

Acabo de comprar aquí el folleto del señor Schimmelfennig; si quieres una crítica para la Tribune, escríbeme pronto. El lunes sale el artículo sobre el cruce del Danubio, si no surge entretanto nada más importante.

¿Crees que Blind es capaz de jugarme una mala pasada en el Daily News? El tipo está, si no me equivoco, en relación con ese periódico. Las sandeces del señor Herzen hoy en el mismo periódico demuestran también que tiene conexiones. ¿Hay todavía en Londres algún oficial alemán que pudiera trapichear con el periódico?

Antes de dirigirme a otro periódico, voy a mandar venir algún material más. Eso retrasa el asunto unas tres semanas. No importa, si consigo buena materia las posibilidades son mejores, y al final el material nos queda de todos modos para la Tribune.

Si no estuviera tan malditamente apurado de dinero, te invitaría a venir aquí. Pero por ahora no puede ser, además tengo que volver a buscar vivienda privada. Tenía pensado venir a L[ondres] por Pentecostés si lograba engancharme con el D. N., pero ahora el viaje tendría poco objeto. No importa, quizá venga de todos modos.

A causa de la guerra, de empollar muchos libros militares, de las diversas borracheras, etc., en los últimos tiempos he descuidado mucho la oficina y, precisamente por tener siempre otras historias en la cabeza, he cometido un montón de meteduras de pata que terminan todas en mercancías rechazadas y otras fatalidades. Por buenas razones, ahora que mi viejo viene dentro de tres meses, tengo que ponerme al día con esto; además, la correspondencia con él se ha llevado de manera muy descuidada, y todavía no tiene cosas que debería haber tenido hace ya seis meses. Todo esto tengo que ponerlo al día ahora, y me da mucho trabajo. Sin embargo, creo que cuando haya vuelto a trabajar duro en la oficina unos catorce días, habré terminado también con eso.

Envía los recortes de periódico; la carta de Cluss no se entiende sin ellos.

Bangya enviará desde allí, desde Erzerum, hermosos informes a los rusos.

Desearía que los prusianos se decidieran por fin de una vez y declararan la guerra a Inglaterra; entonces se armaría el belén y mi viejo no vendría. Lo he descuidado terriblemente, y el punto del dinero dará en todo caso motivo de disputa.

Adjunto va el calco del artículo del D. N.; devuélvemelo pronto. Me alegra mucho tener este calco; ahora esos tipos no pueden fanfarronear.

A propósito, ¿está a la venta en Londres, en casa de algún tipo, el “Informe sobre las operaciones de guerra de las tropas rusas contra los rebeldes húngaros en 1849” —impreso en 1851—? He encargado el libro, pero no lo recibiré antes de tres semanas. Si lo tengo, puedo engancharme en seguida con el Times. Cuesta tálero y medio, así que no hay gran pérdida en adquirirlo por duplicado.

Tuyo,
F. E.