en Londres
Manchester, 3 de abril de 1854

Manchester, 3 de abril de 1854.
Querido Marx:

El paso del Danubio es de naturaleza puramente defensiva. Es la prueba de que los rusos se retiran de la mayor parte de Valaquia. Han tenido 7 divisiones de infantería en Valaquia, una en reserva cerca de Ismail, y el cuerpo de Tscheodajeff detrás, lo que suma otras 3 divisiones. Tscheodajeff puede estar como mucho en Jassy. Las 8 divisiones restantes, con caballería, etc., no suman aún 110.000 hombres. Lo que les importa, ante la posibilidad de un desembarco de tropas anglo-francesas a su espalda, es obtener la posición favorable en la que no puedan ser copados y, a la vez, sacrificar el menor terreno posible. Aquí solo había dos caminos: o bien retroceder directamente hacia el Sereth, tomando este y el bajo Danubio como línea de defensa (Fokschany, Galatz, Ismail), o bien 2): una incursión sobre la Dobrudscha, trasladando el frente a Küstendsche, Hirsowa, Oltenitza, Bucarest, con la muralla de Trajano, el Danubio y el Ardschisch como primera línea de defensa, el Buseo como segunda y el Sereth como tercera. Este es en todo caso el mejor plan, sobre todo porque con él, al terreno abandonado por un lado se gana nuevo terreno en el ala opuesta, de modo que la retirada se asemeja a un avance y se salvaguarda el decoro militar. La posesión de la Dobrudscha acorta el frente ruso y les deja abierta, para el peor de los casos, la línea de retirada hacia Chotin en el Dniéster, aun cuando se desembarcara en Akermann u Odesa.

Parece que con el Daily News empiezo a entrar en juego. Escribí apenas la semana pasada, después de haberme procurado, para guardar el decoro inglés, una referencia en el padre Watts, quien también escribe para ellos (dicho sea de paso, el padre Watts ha dejado su tienda y se ha convertido en director gerente de una people's provident assurance Co, calidad en la que en breve se establecerá cerca de ti, en el 47 de Charing Cross. Él y todos sus empleados se dejan crecer la barba y parecen polacos del agua). Hoy recibo una carta del redactor jefe Lincoln, que parece por completo dispuesto a entrar en materia (yo les había ofrecido de entrada artículos sobre el ejército, la flota y las fortificaciones rusas) y me dice que les envíe sin más los artículos. Así que no tengo el menor recelo. El apuro en que se hallan esos tipos en materia militar se desprende de la acogida que han dado a los dislates de Schimmelfennig, totalmente ininteligibles para quien no conozca los libros de Bülow, y mi carta, escrita con soltura y desenfado, les habrá abierto perspectivas por completo nuevas. En cuanto se despierte en ellos el deseo de entrar en mis historias (NB. yo había exigido dinero de inmediato), ya les impondré yo mi ley a esos burros. Mañana les envío algo que nadie puede proporcionarles: planos de Hirsova, Matschin, Isaktscha y Tuldscha. Con este asunto, dicho sea de paso, me quito un peso de encima, porque una fuente de dinero era absolutamente necesaria. Si todo va bien, este verano, cuando mi viejo venga por aquí, cierro el comercio y me marcho a Londres; de todos modos, antes de Pentecostés me paso sin falta una vez para arreglar definitivamente el asunto con esos tipos.

Lupus había estado naturalmente de tabernas con nosotros, se larga como de costumbre borracho perdido sin dejarse sujetar, se extravía, va a parar al otro extremo de la ciudad, contrario a su rumbo, a una taberna ordinaria, invita a 6 rufianes y 2 putas en el mostrador, enseña oro, se va, los rufianes tras él, y así sucesivamente. Este es su relato. Pero el asunto tiene sus misterios; así, no se fue a casa cuando volvió en sí, sino que se fue con un inglés completamente desconocido, que mediante un chelín le dio albergue (a menos de 200 pasos de su vivienda), en fin, il y a là des choses que M. Lupus veut cacher, sans doute quelque vieille fille.

La historia de las boulets asphyxiants de los rusos es un desatino. Los franceses tienen algo semejante, pero no destruye barcos, solo mata personas. El martillo me lo puedes mandar cuando tengas ocasión, sobre todo la época más reciente. Sobre Urquhart hablamos estos días. Con Pieper hay mala pata. En cuanto al dinero, puedes naturalmente hacer con él lo que quieras; que lo reciba mi cuñado me tiene, naturalmente, sin el menor cuidado.

Tuyo
F. E.