en Manchester  
Londres, entre el 4 y el 12 de diciembre de 1853  

Querido Engels:  

De la comunicación telegráfica que he recibido de ti esta mañana, no puedo deducir, naturalmente:  

1) Si te han llegado de Nueva York las respuestas de Cluß, etc., y los números de la *Reform* relativos a Willich. Lo contrario sería posible, ya que el señor Lupus, mediante una carta insípida a Cluß, intenta encubrir su pereza con bravatas contra Weydemeyer.  

2) ¿Ha devuelto Dronke los números correspondientes de la *Criminalzeitung*? He encargado a Steffen, de Chester, que te los haga remitir, ya que no puedo prescindir del único ejemplar que tengo aquí.  

Cuando —esta vez, a instancias tuyas— en mi última carta mencioné la curiosa historia de la declaración del «conocido señor D’ Dronke», tuve el presentimiento de que el resultado inmediato sería que no recibiría ninguna carta privada tuya hasta que hubiera pasado un período (de 1 a 2 semanas) en el que cupiera suponer que la hierba hubiera crecido sobre el asunto. Al menos, ése es el método que, desde la llegada del señor Lupus a Manchester, has observado con extraña consecuencia en todos los asuntos que me conciernen personalmente y a los dos señores. Así pues, para no reducir nuestra correspondencia a pura telegrafía, será mejor que en el futuro ambas partes omitamos toda alusión a tus amigos y protegidos de ahí.  

Salut  
Tuyo  
KMI