en Manchester  
Londres, 2 de diciembre de 1853  

I 2 dic. 1853.  
28, Deanstreet, Soho, Londres.  

Querido Frederic:  

Mis agradecimientos por el beautiful article. El señor Dana cimentará su fama de mariscal de campo en América.  

Que vengas para residir de nuevo principalmente entre los filisteos, no me agrada en absoluto.  

El señor Dronke se comporta como un mezquino y miserable alborotador. A Strohn le dice que te ha enviado su declaración y el periódico. A ti te hace creer que a mí me han llegado ambas cosas; no ha llegado ninguna de las dos. Haz que al menos te devuelva los periódicos el *little man*. Yo tengo aquí mi ejemplar. Pero en Bradford no se necesita ninguno. Como por casualidad no llegaba la mierda de D., rebusqué entre las cartas viejas y encontré el *corpus delicti*, con el pasaje criminal, que cito textualmente. La carta estaba dirigida a ti. Si ahora la corrosividad de los adjetivos borrara la exactitud de los hechos, el señor Dronke tendrá que agradecérselo a sí mismo si yo, para demostrar que soy al menos exacto, envío su carta a Nueva York. Contiene pasajes curiosos, ahora ciertamente desagradables para él, por ejemplo sobre el «fanático nudo Imandt», *maintenant* su íntimo, a quien escribe dos veces cada semana. La manía del pequeño de andar alborotando por su cuenta a espaldas nuestras es conocida.  

He enviado mi réplica el martes. «El caballero de la noble conciencia». Se va a sorprender. Tu carta y otras cartas de Steffen, Miskowski (junto con el testimonio de Kossuth) etc., como partes integrantes, naturalmente con vuestra firma, incorporadas al conjunto.  

Escribe pronto.  

Jones es atacado por el *Economist* y gana renombre.  

*À propos*. El martes, mitin de los polacos. Mazzini y Kossuth no vinieron. El estúpido parloteo de Worzel, Ruge y Ledru se mostró digno de su compañía. Mi mujer estaba allí. Igualmente en el mitin del lunes, organizado por los polacos de tendencia democrática. Harney había sido anunciado como presidente. Terrible revuelta de los 50 o 60 obreros ingleses presentes. Silbidos, *Traitor*, *drybones* (como él llamara al cartismo), *renegade*. Terrible trifulca. Harney no se atrevió a subir al estrado, fue terriblemente zarandeado, golpeado, insultado y, a pesar de intentarlo seis veces, no consiguió tomar la palabra. Los tontos Waschlappski naturalmente no entendieron el asunto y vieron en todo aquello «reacción». Esta fue la Némesis para el *padre* Georges Julian Harney.  

Tuyo  
K. M.  

Por la carta adjunta verás que Cluß lamentablemente ya ha respondido.  

Pero como mi historia estaba terminada, tenía que salir. No se puede trabajar gratis para Willich, j  

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