en Manchester  
Londres, 2 de noviembre de 1853  

I 2 Nov. 1853.  
28, Deanstreet, Soho.  

Querido Engels,  

Debes escribirme hasta pasado mañana, aunque solo sean 1 o 2 páginas (en caso de que no tengas tiempo), sobre el crossing del Danubio por parte de los turcos en su toma de Kalafat. Ayer di la noticia como very doubtful. Pero parece confirmarse, y en todo caso sabrás por los periódicos de mañana cómo está el asunto. Ahora no puedo ni guardar silencio al respecto, ni hablar de ello como «sano sentido común», desde que se ha iniciado una vez el juicio científico. Según las noticias de los periódicos franceses, Schamyl habría golpeado considerablemente a los rusos, amenaza incluso Tiflis, y el general Woronzoff habría escrito a su gobierno que no podría mantener Georgia —tan pronto como se viese amenazado por dos lados— sin considerables refuerzos.  

La «Tribune» ha hecho en los últimos tiempos un uso considerable de la política de anexión. En primer lugar, tu primer artículo militar ha sido anexionado como Leader, y en segundo lugar mi Palmerston, cuyas continuaciones son anexionadas de antemano. Por curioso que te pueda parecer, yo, al seguir detenidamente las huellas del noble vizconde durante 20 años, he llegado a la misma conclusión que el monómano Urquhart: que Palmerston está vendido a Rusia desde hace varios decenios. Tan pronto como hayas leído las continuaciones de mi artículo (especialmente las cosas sobre el conflicto siro-turco), espero tu opinión sobre el asunto. Me alegra que por casualidad haya llegado a examinar de cerca la política exterior —la diplomática— de los últimos 20 años. Habíamos descuidado demasiado este punto; y hay que saber con quién se tiene que ver.  

Toda la diplomacia reproduce en grande a Stieber, Banya et Co.  

El «New York Enquirer», redactado por el general Webb —(no he leído yo mismo el artículo)— ha lanzado un ataque contra el Leader de la «Tribune» que se te debe. La cosa es científicamente correcta, pero una guerra turca se lleva a cabo según otros principios. Los turcos, en todas las circunstancias, se lanzarían a la carga, etc.  

¿Qué hay del pro-le-ta-ria-do fabril?  

Tuyo,  
K. M.